Últimamente, tengo bastante abandonada, una de mis secciones favoritas de la web, como son, estas reflexiones viajeras. Nuestra vida, resultaba hace un mes, peor que hace un par de años y hoy, bastante más mala, que treinta días atrás. Cuando los varapalos económicos y psicológicos te golpean, es difícil reflexionar sobre asuntos viajeros o sacar punta a las cosas. Más bien, lo que apetece en esos momentos, es hacer la mochila a toda prisa y partir sin rumbo y sin día de regreso. Viajar –que no, huir hacia delante-, es la mejor válvula de escape, que conozco, cuando las cosas se ponen muy feas.
Pero, a pesar de todo, tampoco podemos quejarnos. La vida hasta hoy, nos ha sonreído, mucho más de lo que nos ha vapuleado. Lo que ocurre, es que es difícil, combatir a las demoledoras rachas. Económicamente y por el momento, aún tenemos algunos colchones, que nos permiten llevar una vida tranquila y viajar cuando nos place. Y psicológicamente, andamos en autorehabilitación, conscientes de que la vida, más que el conjunto de hechos que nos ocurren diariamente, es un estado de ánimo.
Por eso, es fácil entender, que en el tercer mundo, la gente tenga que salir a buscarse las habichuelas cada día y esté contenta y sonriente y aquí, nadando en la triste opulencia material –comparados con ellos-, estemos sumidos en la miseria cerebral, la desidia, el victimismo y el desánimo No hay peor crisis, que la de la mente, mucho más feroz y especulativa, que la del propio bolsillo. Si –como lección elemental-, aprendiésemos eso en el primer mundo, desde luego, nuestra existencia, sería mucho más placentera.
Y es que la vida, al margen de un cúmulo de desgracias –esas las ve todo el mundo-, es un territorio de oportunidades –ya, hay que agudizar más la vista, para saber encontrarlas-. Y, además, hay que relativizar. De lo que hoy nos parece un drama, puede surgir mañana, la mejor de las noticias. Y a la inversa: El glorioso acontecimiento del presente, puede desembocar en un día, en la mayor de las catástrofes.
Siempre, he puesto un ejemplo muy claro. A un suceso lamentable, que sufrimos en 2.007, supimos darle la vuelta y buscar una oportunidad: La consecuencia, fueron los maravillosos viajes largos del 2.008, que nos llevaron, a través de 26 países de Asia, América y África. Ahora, nos ha sobrevenido, una situación similar y desgraciada, que tal vez nos permita, en breve, recorrer África oriental, desde Ciudad del Cabo a Nairobi y dar una vuelta al mundo, de un par de años, desde febrero que viene.
Os muestro, incluso, una situación más concreta, que corrobora, que la vida es un estado de ánimo y no una situación y que de lo malo, puede surgir lo bueno y viceversa. Como ya sabéis, los más habituales de la web, el día 1 de mayo, deberíamos haber partido hacia Venezuela, en un viaje, que nos debería haber llevado, a recorrer este país, más las islas, de Trinidad y Tobago y Granada.
Cuatro días antes de la salida, constaté, al mirar el itinerario en la web de Iberia, que la compañía española, había cambiado los horarios de nuestros vuelos. Estallé de ira, volviendo a lamentar, una vez más, lo poco seria, que es esta aerolínea (y mira que yo, no soy de quienes la atacan por sistema y capricho). Siempre, que hemos volado con ellos, en trayectos largos, nos han cambiado la fecha o la hora, sin ni siquiera comunicarlo, por correo electrónico.
Lo que parecía un contratiempo –más para el estado de ánimo, que a efectos prácticos-, se convirtió en una oportunidad. Al día siguiente, un imprevisto y doloroso mazazo, nos golpeó severamente e hizo imposible, la realización de tan ansiado viaje. Nos agarramos a un clavo ardiendo y pensamos: “Si iberia ha cambiado los horarios, seguro que tenemos derecho, al reembolso de los boletos”. Dicho y hecho: En 10 minutos y tras hablar con una señorita, que ofreció cierta resistencia, teníamos en nuestra tarjeta de crédito de retorno, 828 euros y los billetes anulados, con tan solo, 10 euros de cargo, supongo, por gastos de emisión.
martes 11 de mayo de 2010
La vida, más que las situaciones que nos acontecen, es un estado de ánimo
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8 comentarios:
Hola Eva!
Me entristece oir que no estais pasando por buenos momentos pero me alegro de que no tenga nada que ver con la salud, nuestro bien más preciado, por el que yo siempre pido y el que nos permite salir de todos los demás contratiempos.
Todo es relativo. Yo tambien he comprobado que de lo malo a veces sale algo buenísimo, así que coged la parte positiva y disfrutad!
Besos
Amaia.
Por cierto, este verano nos vamos (por fin!) 24 días a Vietnam y Camboya (solo Angkor). Después de mucho posponerlo, me estrenaré en Asia. Que ganas!!!
No me gusta que estes triste, Eva.
Besos
Hola eva. Sigo tus brillantes reflexiones, desde hace mucho tiempo y esta, me parece de las mejores. Quizás, junto a aquellas de las consecuencias de los viajes largos o la de dejarlo todo y viajar. Aunque casi todas, son muy buenas.
Me parece muy vital, como de lo negativo, tratas siempre de buscar lo positivo.
Ciao y que las cosas mejoren.
Me sorprende. No era mi intención trasmitir tristeza. Más bien, todo lo contrario: Que en los malos momentos, es donde se encuentran las oportunidades. Pero de hecho, parece ser, que es lo que han entendido, la mayoría de los lectores. Porque, además de los dos primeros comentarios de esta reflexión (Amaia y Carol), tengo otros nueve correos electrónicos, que me trasladan, más o menos, lo mismo y siempre usando esa palabra: “Tristeza”. ¡Quizás esté triste y no lo sepa!.
Profundizando en mi opinión personal, a mi me parece, que lo que trasmite tristeza, es una situación en concreto, que es la nuestra actual, más que la reflexión en sí, que creo, busca oportunidades y abrirse camino, a partir de las desgracias. Si yo no hubiera escrito esto, lo estuviera pasando mal y me encontrara una reflexión así en la red, me animaría al leerla, más que entristecerme.
En cualquier caso, la vida a veces, nos lleva hacia donde realmente queremos, aunque de forma, más abrupta de la esperada.
Gracias a todos, por vuestros ánimos. ¡Se agradecen un montón!. Y espero, sigáis publicando comentarios, sobre esta reflexión. Son muy enriquecedores.
Ciao
PD: Celebro, Amaia, que por fin vayas a Asia. Camboya y Vietnam son maravillosos. El mayor problema que tendrás, es que esa zona del planeta, engancha mucho y querrás volver, una y otra vez. Pero las mayores satisfacciones, también vienen con factura (en este caso, emocional). Disfrútalo, guapa.
Me apunto la frase, "la crisis de la mente, es peor que la del bolsillo". En la vulgaridad que vivimos, pensamientos como este, nos abren una ventana de aure fresco.
Gracias. Laura
Con todos estos avatares, se me olvidó comentar, que si alguno de vosotr@s, os paetece, compartir el vije por África oriental con nosotros o una parte de él, es cuestión de que lo hablemos.
Si es así, nos mandáis un correito a losviajesdeeva@gmail.com´y seguro, que trazamos un plan.
Un abrazo
Hola de nuevo!
En realidad, releyendo tu reflexión, tienes toda la razón en que no se transmite tristeza sino, como tú bien dices, energía, determinación y optimismo para sacar el lado positivo hasta de las cosas no tan buenas.
Pero el hecho de saber que os ha sucedido una desgracia, así a priori, pues da bajón, aunque por supuesto lo importante es la actitud.
Bueno Eva, disfruta de las oportunidades que se abren y recibe todo mi cariño. No nos conocemos en persona y ni siquiera hablamos mucho pero que sepas que para conocer el norte de España, tienes una habitación en Getxo (Vizcaya) a tu disposición.
Amaia
P.D. Que tentación apuntarse a tu viaje por Africa pero de momento y "por suerte" mi trabajo no me lo permite ¿O debería decir por desgracia? Creo que si......
Amaia, ¡que grande eres!. Ya lo sabía, pero ahora que releo comentarios... Besos, guapa
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