Mostrando entradas con la etiqueta De Viaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De Viaje. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de febrero de 2012

Adiós a este blog, con una última y pesimista reflexión

Ya las tenía algo abandonadas, pero probablemente, esta vaya a ser, la última de mis reflexiones viajeras, que comenzaron a dar contenidos a este blog, allá por el año, 2.006: No las abandono por hartazgo, por despecho o porque ya no siga teniendo las ideas calaras. Es sencillamente, por un par de razones, más simples y duras, que las anteriormente expuestas.

Por un lado, me declaro en huelga de pensamiento y es por salud –emtal y física-: siendo tal, la indignación que tengo, con tan solo un mes de gobierno del PP, si sigo a este frenético ritmo, no voy a llegar al segundo año, de los ocho mínimos, que van a estar en el poder, sin que me de un infarto.

¿Por qué nos hemos vuelto a dejar engañar, por estos señores, que decían unas cosas y ahora hacen otras?. ¿Por qué, a la misma persona que no valía en 2.004 y 2.008, confidente de los que nos mintieron en 2.004, le hemos regalado una mayoría absoluta y carta blanca, durante los próximos cuatro años?. O, simplemente, ¿tenemos lo que nos merecemos y la cosa, no da más de sí?

El individuo que nos gobierna y sus acólitos, que se han pasado dos legislaturas crispando al país y denostando a Zapatero –como si no fuera un presidente legítimo, según las leyes vigentes--, no ha parado, hasta tener el “juguetito” en sus manos, al grito de, “es mío y hasta que no me lo deis, me enfado”, tenía, según decía, soluciones muy correctas e imaginativas, para arreglar los problemas de España

Tan creativas era, que han consistido en putear a los trabajadores –subiendo el IRPF-, a los ahorradores –pasando del 19%, al 21%, las retenciones- y a los que con su esfuerzo personal y ante la inoperancia de los gobiernos –el anterior incluido-, han logrado poseer una casa –subiéndoles, ferozmente, el maldito IBI-. Además, los cinco céntimos sanitarios de la gasolina, el copago de los medicamentos y bla bla bla, todas las medidas que vendrán, después de las elecciones andaluzas. Entre ellas, la subida del IVA. Para tomar estas decisiones, tan extremadamente imaginativas, bastaría con haber traído a Berlusconi o dejar a quien estaba.

Recortes y más recortes, de los que podría haber dado ejemplo, empezando por reducir su sueldo y haberse quedado a gobernar en su casa –como un día, nos mintió-, ahorrando muchos costes

Ideas creativas, al nuevo presidente del Gobierno, se las puedo dar yo, sin problema: haga como los de Gran Hermano y subaste –en este caso- plazas de funcionarios de la administración pública, en vez de entrar en la casa. ¡Se sorprenderá, de lo que es capaz la gente, por tener un trabajo!

La segunda de las razones, de que esta sea, mi última reflexión es, que si las cosas no cambian, tendré que abrir otro blog, distinto a este, llamado, “reflexiones de una emigrante”. Como sabéis, el día 7 de febrero, comenzamos nuestro viaje por África occidental. Será nuestro último periplo largo, de unos tres o cuatro meses de duración. Colgaremos las botas, porque ya no nos compensa este tipo de vida -por diversas razones, que no vienen al caso- y porque los ahorros menguan, a gran velocidad y debemos guardar un dinero, como colchón.

Habrá que volver a trabajar y las posibilidades de hacerlo en nuestro país, para personas de mediana edad, son imposibles. Como, ocurrió con otras generaciones, tendremos que emigrar a otros países –lo más probable, del tercer mundo- y montar un negocio o algo así. Al menos allí, si te va mal, pierdes solo los ahorros, mientras que aquí –si es que te dan el crédito-, te endeudas para toda tu vida, sino sabes tocar la tecla adefcuada.

No nos lamentamos. Porque ya no nos gusta vivir en un país, tan frívolo como este, donde genera más inquietudes un famosito, que llegar a fin de año, con seis millones de parados. Lo tomamos con toda naturalidad y resignación y no hacemos ni amagos, de mandar a toda la clase política, a freír espárragos.

Por quienes más lo sentimos, es por los jóvenes. Nosotros, ya hemos disfrutado mucho e intensamente de la vida, hemos trabajado en cosas maravillosas y habremos visitado a la vuelta de este próximo viaje, más de 115 países del mundo. Si nos tenemos que joder y ajustarnos el cinturón, lo haremos, aunque no nos guste. Si tenemos, que volver a comer en casa de nuestros padres, como hacéis muchos de vosotros, también lo haremos. Al fin y al cabo, son pensionistas y estos en este país, son intocables, porque suman nueve millones de votos.

Lo que nos fastidia es, que la generación más preparada de la historia de España, no tenga una sola oportunidad –ya no digo, de lo que ha estudiado, sino de nada de nada. Generación, que hasta ha conseguido, que en este país, se superara el eterno complejo y trauma, de no saber hablar inglés. ¡En fin chicos y chicas: los más audaces, nos encontraremos en la inmigración, tomaremos unas cervezas y nos haremos unas risas, mientras aquí, disfrutan del Tito Mariano y los suyos (entre ellos el que ha dicho, que vulnerar y prohibir derechos individuales, como el del aborto, es la ley más progresista, que ha gestionado en su vida). Espero, que de tanto repetirlas, las mentiras de este gobierno, no se acaben convirtiendo, en verdad.

De momento y hasta que llegue el momento de emigrar, he cancelado ver los informativos y he dejado de leer los periódicos. No quiero tener contacto con cosas, que me hagan pensar. Solo quiero, tener noticias de fútbol u otros deportes y ver series de ficción y películas, que me hagan reír.

Por último, no creáis que lo mío es ensañamiento, por ser una víctima de la crisis. Nuestros problemas, no derivan de esta, sino de una puta jueza, que cometió unas tremendas irregularidades. Pero, hablar del tema de la justicia, no daría para una reflexión, sino para un blog entero.

Gracias a todos, por haberme seguido

martes, 31 de mayo de 2011

Dejar de viajar y volver a la reconfortante rutina

No hacía mucho, que habíamos completado un periplo de 25 días, por Siria, Jordania, Israel y Palestina. Corría el ya lejano día, 14 de junio de 2.007, cuando escribí una de las reflexiones viajeras más exitosas, de las casi 150, que se han publicado en este blog, desde 2.005. La prueba de que fue tan leída, es que la invadieron de basura –que, regularmente elimino- los spamers, en el área de comentarios y que, aún hoy en día, sigo recibiendo algunos correos sobre el tema y se sigue posteando algún comentario, después de cuatro años.

Me hace mucha gracia, que gran parte de esos correos y comentarios, siempre empiezan con esta coletilla, parecida a: “cada mañana al llegar a la oficina, pienso en dejarlo todo e irme por ahí, a recorrer mundo, para siempre”. Debe de ser, que a media mañana, a mediodía o por la tarde y con la dura realidad presente, ya se han olvidado de sus supuestos sueños. Y por la noche, ya no encuentran siquiera fuerzas, ni para replanteárselo.

La reflexión en cuestión, se titula: “Dejarlo todo e irme a recorrer el mundo” y se publicó en dos partes (I y II). La vida es caprichosa y a veces, solo hace falta desear las cosas, para que se cumplan (hasta, las supuestamente buenas). Después, de casi siete años, que llevábamos entonces, de anodina y desahogada actividad cotidiana, no hizo falta ni un mes, para que la vida, nos pusiera en posición de poder cumplir lo anhelado. Fue, el 11 de julio –tres años exactos antes, de que ganáramos un Mundial-, aunque me voy a ahorrar los detalles, por no venir al caso.

Como bien sabéis los asiduos de este blog, lo de dejarlo todo, lo hemos hecho solo a medias. Hemos compatibilizado, los viajes largos de meses, con periodos en casa, además de periplos de mediana y corta duración, a lo largo de casi todo el mundo, habiendo estado, más de dos años fuera, de forma discontinua.

Ahora, soy plenamente consciente, de que si hubiéramos adoptado esa drástica determinación, habríamos errado. Y lo sé, por dos razones fundamentales (habiendo alguna más): viajar es maravilloso y engancha muchísimo, pero no hay ninguna sobredosis, que no sea mala a largo plazo e inocua. Por otro lado, si fuera a gastos pagados, me daría igual, pero después de haber viajado mucho, conocer 100 países y haber vivido muchas sensaciones similares, hay cosas que ya no te compensan, teniéndolas, que pagar de tu propio bolsillo.

Lo cierto es, que nunca se está a gusto con lo que se tiene. Pero torear, por un lado y ver los toros desde la barrera, por el otro, me ha permitido tener una visión más completa y desapasionada de la realidad. Y entender –aunque sea mi filosofía habitual y mi forma de actuar-, que los extremos, no siempre son buenos.

En apenas dos semanas, afrontamos un trepidante nuevo periplo, de entre seis meses y un año, por Asia y Oceanía (esa es la idea, que luego, ya veremos donde acabamos) Vamos tan ilusionados como siempre, en busca de nuevos mundos, nuevas experiencias, nuevas culturas –cada vez, menos- y sobre todo, nuevas gentes, con lasque compartirlo todo.

Pero, cada vez son más los días, que cuando me levanto de la cama y no teniendo oficina donde ir, me viene a la mente un pensamiento: “Dejar de viajar y volver a la reconfortante rutina”. Esa vida, en la que no hay que pensar, porque el guión de cada día, ya está elaborado de antemano. Y eso, que la supervivencia económica, la tenemos garantizada –si no hay contratiempos-, por bastante tiempo

jueves, 28 de octubre de 2010

Los destinos más gratos (a visitar, inmediatamente)

Después de la anterior reflexión, sobre los lugares non gratos, vamos, con la de destinos más amigables:

1º. VIETNAM: A alguien, que haya estado, le puede entrar la risa, al leer, que este es el que pongo, como destino más amistoso. Sí. Es cierto. La cotidianidad, en las grandes ciudades, no es muy armónica: Ni, por los lugareños –ávidos de obtener algo del turista-, ni por aspectos agobiantes, como el tráfico –sobre todo, de motos-.

Pero, Vietnam es, una maravilla. Ridículamente barato (nosotros, en quince días, gastamos 220 euros) y dotado de unas infraestructuras –en alojamiento y transporte-, casi al nivel del primer mundo. Además, se amolda a todas las modalidades de visita: organizado, semi organizado –con muchas agencias locales, que ofrecen todo tipo de excursiones, a un precio imbatible- o, por libre, bien en buses, trenes o alquilándote una moto.

2º. ITALIA: Para mi, el país trasalpino es, el más bello del mundo –para mi chico, aún más y sobre todo, en verano, al hilo de minifaldas y pantaloncitos-. En España, su oficina de turismo es, muy servicial y en los destinos, aún más (aunque, con problemas de horarios amplios).

Pero, el país, que más patrimonio del mundo puede tener, en casi todas las categorías (ruinas, monumentos, paisajes…), se muestra humilde. Precios, muy razonables, para casi todo –incluidas las visitas- y desde luego, más asequibles, que en España.

3º. MÉXICO: En un país, con numerosísimos e importantes vestigios arqueológicos y, donde sin duda, te podrían sacar los cuartos, las visitas son muy económicas, para contemplar, lugares espectaculares. Y la gente, un verdadero encanto.

4º. SIRIA: Visitas baratas, ciudades milenarias y tal vez, junto a Tailandia, la gente más amable del mundo. No entienden nuestra escritura, ni nuestras pretensiones, en la mayoría de los casos, pero de una forma o de otra, siempre te solucionan los problemas. Hospitalidad extrema

5º FILIPINAS: A pesar, de las molestas medidas de seguridad, en la capital y en otros sitios, los filipinos son un encanto, hay innumerables islas para explorar y todo, resulta muy barato. La cocina –como en Vietnam.-, se muestra espectacular y la cerveza y el ron –a precios ridículos-, muy recomendables..

6º.- ESTADOS UNIDOS: Detrás, de las férreas garras de la vigilancia al terrorismo, se esconden, atractivos turísticos impresionantes, a precios muy moderados, fuera de Nueva York. En el oeste, el alojamiento es muy barato y el transporte, en todo el país, también. En la sublime, Las Vegas –mi lugar favorito mundial, sino fuera por Italia-, basta con una mediocre indemnización por despido, de cualquier cutre empresa española, para vivir feliz muchos años (sin acordarnos, ni de nuestro jefe, ni de Rajoy, ni de Zapatero)

Paradójicamente y junto con el Reino Unido, es el país, donde menos dificultades tiene, quien sepa poco inglés, para entenderse en esa lengua. Porque ellos ponen, mucho de su parte.

7º. TAILANDIA: Quien lo denominó como, “el país de la eterna sonrisa”, lo definió perfectamente. Exotismo, a precios muy económicos y con un trato amigable y servicial, con el viajero. Uno de los países del mundo, más fáciles de hacer por libre, a pesar de que no se hable, tanto inglés, como se cree.

8º. BALI: Si pidieras veinte deseos y tuvieran que concentrarse, en una superficie ínfima, la realidad es, que no estarías ante el genio de ninguna lámpara, sino en la isla de Bali: paisajes, mar, templos espectaculares, submarinismo, windsurf… Basta con alejarse, de la turística Kuta y de sus depredadores de personas, para sentirse de maravilla, en esta isla de Indonesia.

9º. CHINA: Si yo, fuera touroperador, haría viajes a China, exclusivamente, para comprar en las tiendas, donde venden, lo que nosotros llamamos, “chinadas” (sin ningún sentimiento peyorativo). Son como las de aquí, pero multiplicadas por diez y hay, quien se podría tirar semanas, sin salir de ellas.

Por lo demás, China ofrece, una red de transportes muy barata y eficiente, incluidos, vuelos de muy bajo coste. Se come de maravilla, el alojamiento es barato y el funcionamiento de casi todo, destella eficiencia (sobre todo, la gestión de las colas, rompiéndose el tópico, de que los chinos, se cuelan siempre). La pena es, que no tengan un poco más de curiosidad, por quienes les visitan

10º. PALESTINA: Amabilidad y mucha naturalidad, en el contacto con el viajero. Gran hospitalidad, hasta casi darte, lo que no tienen. Eso sí: cuando agarran un volante, se transforman, como en la mayoría de los países de la zona (y del tercer mundo).

11º. ARGENTINA: En pocos lugares, te harán la vida tan fácil y te agasajarán tanto, con las palabras y su musicalidad. Hay muchos argentinos, que reconocen sin tapujos, que esto es una pose premeditada, adoptada ante los extranjeros y que luego entre ellos, nos son así. Lo sea o no, te ayuda a que la estancia, sea inolvidable.

12º. TÚNEZ: Para quien quiera iniciarse en el mundo árabe, esta es, la mejor puerta de entrada. Se trata, de un país muy tranquilo y sin apenas agobios, por parte de los vendedores, en los zocos. Hay mil atracciones para disfrutar –creedme si os digo, que está a la altura de Marruecos y de Egipto- y la cocina es, realmente estupenda. Muy fácil de visitar, bien en transporte público, bien en coche de alquiler.

Nota. Entiéndase, que aún no conozco todo el mundo y se quedarán muchos países gratos, fuera de esta lista, ppor ese motivo.

domingo, 24 de octubre de 2010

Destinos non gratos (de los que se debería prescindir)

El objetivo de esta entrada, es reflexionar, sobre todos aquellos lugares, en los que se toma el pelo a los viajeros, la mayoría de las veces, obligándoles a asumir, unos gastos excesivos -que sobrepasan, ampliamente la usura-. Los voy a denominar, como lugares non gratos o prohibidos, porque considero, que un viajero sensato y con la información previa- cual no era nuestro caso, en algunas ocasiones-, no debería, dejarse caer por allí. Y es que, si a todos los lugares con interés turístico, les diera por hacer lo mismo, no podríamos viajar, porque no nos daría el presupuesto

De todas formas, esta lista, no está basada solo, en motivos económicos, como veremos, en los casos, de Rusia e Israel.

Expondré someramente, los que ahora mismo, me vienen a la memoria y según vaya recordando más, los iré añadiendo, en los comentarios. Os invito, a que enriquezcáis la reflexión, con las aportaciones y experiencias, que consideréis oportunas.

Para que no me acusen, de solo profundizar en lo negativo, en una próxima reflexión, os hablaré, de los sitios, donde tratan excelentemente, al viajero y a los que siempre, hay ganas de volver. Pero ahora, vamos con los otros.

1º. MACHU PICHU. Es el caso más flagrante y sangrante, de desconsideración y estafa, al viajero. Al exagerado precio de la entrada, hay que añadir, el desorbitado importe del tren –única forma legal-, de acceder a Machu Pichu-. Han prohibido, hacer el camino del Inca por libre, bajo pretextos medioambi4entales, que esconden, el verdadero motivo: el enriquecimiento de las agencias amigas y de los propios políticos peruanos, a través de los carísimos tours. ¡Haz boicot a Machu Pichu y no lo visites!. Dicho sea de paso, tampoco es, la maravilla mundial

2º. PARQUE NACIONAL DE LAS TORRES DEL PSINE. La entrada, aunque no es barata, es asumible. Pero no, el carísimo transporte local, desde Puerto Natales y todos los servicios, dentro del parque (especialmente, el alojamiento en los albergues).

3º. RUSIA. Aunque, nos apetece ir hace tiempo, nos negamos a tener que pagar, el alto precio del visado y sobre todo, a que nos tengan de zarandillos, con dilatados y engorrosos trámites. Si quieren poner, trabas al turismo, pues, ellos se lo pierden. A nosotros aún, nos quedan otros muchos países por visitar.

4º. ISRAEL. Casi, en el mismo sentido, que Rusia. No hay que pagar visado –aunque sí, tasas de salida, que es lo mismo-, pero los controles de acceso al país, pueden llegar a las tres horas y en muchos casos, son denigrantes.

5º CAPRI. Tenímaos planificado ir, hace menos de un mes. Pero finalmente, nos negamos a pagar, cuatro veces más por el ferry, que lo que abonan, los residentes. Hay decenas de lugares en Italia, que son, al menos, tan bellos como, la famosa y turística isla.

6º. MEZQUITA DE HASSAN II,, de Casablanca. En 2.005, ya costaba 14 euros, una insulsa visita guiada, de 45 minutos.

7º. CRUCE DEL LAGO FRÍAS, entre Argentina y Chile (a la altura de Bariloche). La excursión, debe ser muy bonita, pero nos negamos a pagar, los 170 dólares, que la monopolística empresa organizadora, nos pidió, en el mes de marzo de 2.008.

8º. HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNA, en Trujillo (Perú). La visita, no es demasiado cara. Pero es insultante, que cobren por eso. En Perú, con tal de sacar dinero, se inventan las ruinas.

9º. En el mismo país, las LÍNEAS DE NAZCA. Nos negamos, a contratar la excursión, después de haber leído, que las marcan manualmente, constantemente, para que parezcan más impactantes.

10º. VOLCÁN POAS, en Costa Rica. El ingreso no es demasiado caro, pero te venden la entrada a sabiendas, de que el 90% de los días, no se ve nada del espectacular cráter, debido a la niebla.

11ª. Principales atractivos turísticos de ESTAMBUL. Afortunadamente, cuando yo los visité, eran mucho más baratos, que en la actualidad. Entrar, a los puntos más importantes de visita, sale por un dinera tremendol. El gobierno turco ha descubierto, el chollo fácil, de desplumar a los viajeros y se han subido las entradas, hasta casi doblar su importe, en casos, como PAMUKALE (donde nosotros, hábilmente, nos colamos).

No incluyo en esta lista, el abusivo importe, de muchos traslados, desde la ciudad al aeropuerto, porque en este caso, no nos queda otra, que asumirlo

No he puesto, ningún sitio de España, porque ahora mismo, no lo recuerdo. Pero seguro, que en los próximos días, me vendrá a la memoria.

domingo, 21 de marzo de 2010

Unas pocas razones, para dejar de viajar organizado y hacerlo por libre

Ya lo sé. Es imposible que consiga, con el equivalente a poco más de un folio, convertir a un turista organizado, en un viajero independiente. Pero, bueno, no voy a dejar de intentarlo y al menos, os saldrá gratis.

1º.- Hay que desterrar esa vieja idea, de que viajar por libre, es mucho más caro. Organizarte tu propio viaje y dependiendo de los destinos, puede resultar, por mucho menos de la mitad, de lo que pagas a una agencia. Una decente habitación doble, en Perú o Tailandia, por poner dos ejemplos, sale por unos cuatro euros. Con su baño y en muchos casos, con decenas de canales de televisión por cable.

2º.- Viajar por libre, es siempre mucho más seguro, que hacerlo, de forma organizada. Y es que, es tremendamente más factible, pasar desapercibido, de forma individual, que en una jauría. Cierto es, que el tema seguridad y viajes, requiere de una cierta experiencia y de cierta mentalización. Al principio, te angustias un poco, pensando que en la lejanía, te pueden pasar muchas más cosas, que en tu vida cotidiana. En realidad, lo que te puede ocurrir, es sencillamente, lo mismo. Y por cierto, las posibilidades de tener percances –en cualquier sitio del planeta-, son abismalmente mayores, por imprudencia o accidente de tráfico, que por atentados terroristas, secuestros o demás milongas, que nos cuentan los medios de comunicación.

.3º.- Dispones de tu tiempo. Mucho se piensa en el dinero y poco en el tiempo, pero la verdad, es que este, es igualmente valioso. ¡Diría, que más!. Hay personas, a las que les queman el dinero y el tiempo y en ambos casos, los malgastan. Pero aprender a aprovechar ambos parámetros, no es difícil y sí, bastante rentable, emocionalmente.

4º.- Te enfrentas a situaciones aventureras. Si la mayoría de la gente, flipa con televisivas aventuras cutres, asquerosamente preparadas, sin riesgo y chabacanas, como Pekín Express –por ejemplo-, no saben lo que disfrutarían, siendo los protagonistas de su propia historia, montada y contada, por ellos. Sí, ya sé, que organizar un viaje por libre, lleva su tiempo y requiere de ciertos conocimientos. Pero todo se aprende y más hoy en día, con los recursos que proporciona internet. Y si alguien necesita ayuda, solo tiene que escribirme.

5º.- Si se viaja en pareja, normalmente, la relación sale reforzada (no sin rifirrafes, claro), al compartir tantas experiencias juntos. Haciéndolo en plan grupo de amigos, aún con roces, se viven momentos inolvidables. No puedo explicaros, las sensaciones de viajar sola, porque hasta la fecha, siempre he ido acompañada. Pero son tantos, los viajeros y viajeras, que vagan solos y placenteros por el mundo, que seguro, no están equivocados.

Lo bonito y adecuado, tal vez, hubiera sido hacer un decálogo. Pero, francamente, el resto de los motivos, me parecen secundarios. Pero, sí. Es cierto, que los hay: Te ahorras los chistes del guía y darle propinas por nada, pagar costosas comisiones en los comercios que te llevan, tener que comer en la mesa del hotel, con esa pareja que te cae fatal, madrugar cuando no te apetece, que te suelten la charla, cuando no te interesa…. Bueno. Esas son las desventajas que se me ocurren, sin haber viajado nunca, de forma organizada. El que quiera aportar más detalles y datos, pues para eso, están los comentarios del blog.

Aún así, sigo teniendo claro, que las agencias de viajes –incluida, la del nefasto señor Ferrán, presidente de los empresarios y verdugo de Air Comet--, dan trabajo a mucha gente y además, generan demanda de mercado. Pero tampoco, creo que les vayan a hacer daño estas recomendaciones.

Con haber ayudado a una o dos personas, ya me siento satisfecha.

martes, 2 de marzo de 2010

¿De dónde sale el valor, para dejarlo todo y recorrer el mundo?

La mayoría de entadas a este blog, provienen de lectores habituales, que lo siguen con frecuencia y de las búsquedas en Google. Resulta curioso y gratificante, entretener de vez en cuando un rato, buceando en esas buscas y ver exactamente, que es lo que trataban de encontrar, los internautas en cuwstión. Son variadas y a veces, nada tienen que ver, con el contenido del blog, siendo insondable para mi, como el buscador norteamericano, con sus algoritmos y sus más de 150 criterios más, pudo derivarlas a este espacio.

Hay una docena de ellas, que se repiten con cierta frecuencia. Entre ellas, destaca una formada, tan solo por cuatro palabras, pero que casi se reitera a diario, procediendo de todos los lugares de España y de Latinoamérica: “Dejarlo todo y viajar”. Visto lo visto, son pocos los que acaban o acabamos dando el paso, pero sí muchos, los que un buen día lo piensan, lo sueñan y hasta deciden, empezar a investigar en la red.

Siempre había tenido ganas, de escribir una reflexión sobre este asunto, pero me animó, una búsqueda aún más angustiosa, espiritual y –casi- mística, que hace un par de días, procedía de México: “¿De donde sale el valor, para dejarlo todo y recorrer el mundo?”. Voy a darle a esta persona y a quien quiera leerlo, mi opinión sobre este asunto.

Para mi, habría que distinguir, entre el primer viaje largo que se hace y los sucesivos. En el inicial, el valor siempre surge, de acontecimientos exteriores, mientras que en los posteriores, esa energía y arranque, ya sale, de dentro de uno mismo. A continuación, desarrollo un poco más, esta teoría mía

Normalmente, quien acaba haciendo un viaje largo, sueña con ese plan, con bastantes años de antelación Pero los miedos, las excusas o la vida cómoda y confortable, siempre se imponen claramente, sobre esa lunática idea, aparcando sin fecha, para un futuro a medio o largo plazo, la gran decisión.

Pero de repente un día, te ocurre una desgracia y empiezas a relativiizar y plantearte, lo que ha sido tu vida hasta esa fecha. Las cosas buenas que te pasan, te acomodan y anestesian. Son las malas y desagradables, las que te hacen pensar, sacar la rabia de dentro y empezar a tomar decisiones. Ya sabéis aquello, de perdidos al río. Es asombrosa, la capacidad del ser humano, para revertir una situación contraria, en otra favorable. Las fatalidades y percances, ambién te hacen pensar, mucho más a corto plazo y olvidarte del futuro lejano. Ya no te sientes aquella indestructible persona, que eras cuando tenías 20 años y te das cuenta, que después de esta desdicha, aún te puede venir otra. Así que, cuanto antes, hay que aprovechar el tiempo y realizar el sueño.

Ese fue nuestro caso. Hay otra gente, sin embargo, que toma la decisión un día, de repente, cansados de su vida rutinaria, acomodada, anodina y aburrida. Pero en ambos casos y como dije, hay un elemento común, como es, que se trata de un hecho externo, lo que motiva el valor: La desgracia o la rutina.

En cambio, lo de los siguientes viajes, es otro cantar. Aquí el valor emerge –casi a modo de volcán en erupción-, del propio interior del organismo del individuo. Viajar ya no es un sueño o una forma de romper con algo, porque se ha convertido en una insaciable necesidad. Entonces, dejas de pensar en cambiar de coche, en reformar la casa, en renovar el móvil o el ordenador… Tras los gastos básicos, te privas de lo demás y solo piensas, en juntar el dinero suficiente, para poder volverte a marchar.

E incluso, te conviertes en un ser paranoico y empiezas a ver inconvenientes –algunos, excesivamente imaginarios-, que pueden dar, al traste con esos proyectos. Y hasta cuidas más tu salud. A mi últimamente, me ha dado por vigilar especialmente, los tobillos y las rodillas, donde se pueden provocar dolencias, que te pueden dejar muy tocado o fuera de combate.

Comprenderéis por lo explicado, que es mucho más difícil, encontrar el valor para realizar el primer viaje largo, que los sucesivos. En cualquier caso, si emprendéis vuestra primera gran aventura viajera de dilatada duración, tomad las medidas, para que podáis acometer, otras de iguales o superiores características, en el porvenir. Si no, vuestro sufrimiento futuro en vida, llegará hasta el día de la muerte.

martes, 26 de enero de 2010

Portugal: Siempre, en todas las etapas de mi vida

La primera vez, que viajé a Portugal –y al extranjero-, era toda una mocosa. ¡Ahora, en esta última, ya estoy hecha, toda una carcamal!. Entre ambos puntos, claro, un montón de experiencias.

Aquel bautismo viajero, fue con mis padres, unos meses antes, de que muriera Franco, en 1.975. Yo tenía, poco más de cinco años. La excursión consistió, en hacer en una jornada, el trayecto que une, Bayona con Oporto, pasando por Viana do Castelo y alguna otra población, que ya no recuerdo. Para mis progenitores, una auténtica aventura, dado que era la primera vez, que abandonaban el suelo patrio. Para mi, una vaga evocación. Supongo que ellos, compraron muchas sábanas y toallas, como era típico en la época, pero a mi, solo me viene a la mente, que trajeron para España, muchos kilos de café, alegando, que era bueno y barato (supongo, que vendría de las colonias portuguesas). Bueno. Y también recuerdo, lo mal que conducían los portugueses y que apenas había, señales de tráfico. ¡Me impresionó, como si fuera el Vietnam, que conozco hoy en día!.

Mis padres, muy implicados políticamente, en aquellos tiempos convulsos, en realidad, estaban más atraídos por la curiosidad de contemplar, la eficacia de la Revolución de los Laureles, que por cualquier otra cosa.

Tuvieron que pasar cinco años, para la segunda incursión en Portugal, esta vez, hacia Lisboa y alrededores. Mis recuerdos, en esta ocasión, están más ligados a los juegos y aventuras de infancia, que disfruté, con chavales y chavalas de mi edad. Aunque, si me vienen a la mente, estampas de la bella Sintra, el monasterio de los Jerónimos, el casino de Estoril o la inquietante Boca del Infierno. Y la más agradable sensación: El olor de esos deliciosos bollos de pan, pequeños y altos, tan típicos del país vecino, que nos zampábamos, cada mañana, con mantequilla y mermelada. ¡En nuestra aventura de este fin de semana, he tenido la suerte, de volver a disfrutarlos, con gozo y pasión!

La cosa, debió salir a gusto de todos, porque volvimos al año siguiente, aunque esta vez, al Algarve, para disfrutar, de increíbles días de playas, olas, cuevas inexploradas, calas imposibles y del juego del plato (ese que se lanzaba, como si fuera un platillo volante). Cogía camarones en las charcas de las rocas, percebes agarrados a los riscos y fantaseaba, con unas pequeñas y preciosas medusas, verdes o rojas, en forma de campana. Aquí empezó, mi afición por el snorkel, que proseguiría, dos años más tarde, en el paraíso de Cabo de Gata.

Todavía y sin Unión Europea de por medio, al cruzar las fronteras, las medidas de control eran estrictas y no resultaba infrecuente, que te abrieran el maletero, en la aduana. Es en este punto, donde entraba en acción mi padre, colocando todos los juegos de tazas de té y más artículos del estraperlo, en cajas, abajo del todo y poniendo las cosas más cochambrosas y sucias encima, para que los polis, desistieran de registrar, lo antes posible. ¡Solía funcionar!.

En 1.992, después de unos cuantos viajes, junto a una relación ya consolidada, de casi cuatro años, con la misma persona, con la que comparto mi vida ahora, quise revivir la infancia y la adolescencia y huyendo de las Olimpiadas de Barcelona y de la Expo de Sevilla, nos hicimos de camping, el Algarve, Lisboa y el norte del país, en un viaje, de sensaciones muy especiales: Nos colamos en el castillo de Sintra, entre un grupo de Japoneses; nos refugiamos en la catedral de Lisboa, de un enorme vigardo negro, que nos perseguía, con el fin atracarnos –Lisboa me pareció, entonces, una ciudad insegura- o tomábamos Sagres –cerveza local- y calimocho, tras el atardecer, en las vacías playas. Una noche, en la de Oeiras (alrededores de Lisboa), vimos desembarcar, un cargamento de marihuana

Y, como no podía haber quinto malo, decidimos abrir el programa viajero de 2.010, marchándonos a Oporto, Braga y Guimaraes. El periplo, ha resultado fantástico. Cualquiera de las tres ciudades, merece una visita a la zona. Pero lo que más me ha agradado, es encontrarme un Portugal, ordenado, trepidante, moderno, vibrante, barato…; unas ciudades magníficamente cuidadas y limpias, con amplias zonas peatonales y sobre todo, a una población muy cortés y educada. Ya no es, que no se detengan en un stop, como hace 35 años, sino que lo hacen, en los pasos de cebra o incluso, cuando no los hay, si es que te ven, apurado.

Tengo la sensación, de haber visto crecer a Portugal, en los últimos 35 años, más incluso, que a mi misma o a la propia España. Y es que de la convivencia intermitente, se saca mucho más jugo, que de la diaria.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Eva tiene un Plan... y lo terminará cumpliendo

Ya, desde la más tierna infancia, quería tener de profesión, viajar por Hispanoamérica. Sin razón aparente o motivada, como cualquier criatura, que de mayor, desea ser bombero, astronauta, conductor de autobús o enfermera. En la adolescencia, me obsesioné, con hacer el interrail: Aquella aventura fascinante, de la que algunos estudiantes, ya universitarios, hablaban sin parar, entusiasmados. Cerraba los ojos y me veía en las estaciones, cargada con la mochila o viendo los inacabables paisajes alpinos, por la ventanilla del tren. Pero, lo que más trataba de imaginar, es con quien lo haría, cosa que nunca se me ocurrió pensar, de pequeña, cuando diseñaba, a duras penas, el periplo americano, partiendo desde Patagonia, para llegar a México.

Afortunadamente, ambos deseos, ya los he podido cumplir y con creces. Para recordar los interrailes, tendría que usar, casi todos los dedos de ambas manos y el pasado 2.008, culminamos el periplo americano, después de cuatro meses y medio, pero no empezando en Patagonia, sino todavía más lejos: En Río de Janeiro.

Fue este, un año mágico, que cambió nuestras vidas para siempre, dado que al citado viaje, añadimos otro, de cuatro meses, por el sudeste asiático y tres más, de duración variable, hasta completar, casi once meses viajando. Uno ya nunca es el mismo –lo quiera o no, porque no se puede elegir-, después de un viaje largo Así que hoy, hace 365 días, la gran incógnita, que me rondaba por la cabeza, era como íbamos a reaccionar, a la vuelta de la normalidad, en el año que hoy acaba. Y sobre todo, como íbamos a responder y a evolucionar, al tener que volver a encorsetar los viajes, en miserables periodos de vacaciones, de dos o tres semanas, al ritmo de un par, al año.

Para empezar, en 2.009, los viajes más dilatados, no han sido donde esperábamos: India e Irán, dejaron paso a China y, Nueva York y el oeste de Estados Unidos, pero este dato, tampoco es importante, para lo que voy a tratar, de comunicar.

Debo decir, que el impacto, ha sido algo menor del esperado, aunque en todo caso, fuerte. Y han ayudado a mitigarlo, las ocho escapadas cortas –cuando otros años anteriores, no hacíamos ni tres-, que nos han tenido medio ilusionados, a lo largo del año y, sobre todo, que hemos vuelto a vivir, con la misma intensidad, que antes, los viajes de dos o tres semanas. Esto era algo, sobre lo que a priori, éramos extremadamente pesimistas.

Pero el que ha viajado, por periodos largos, ya está infectado para siempre, sin antídoto conocido, ni parece ser, siquiera por descubrir. No es como una adicción o una droga, porque en estas, el síndrome de abstinencia cesa, simplemente, con no tomarlas, durante tiempo prolongado. Yo dejé de fumar, hace cinco años, pero me sería imposible, abandonar los viajes: Quizás incluso –por no decir, que seguro-, aunque tuviera que vender el alma la diablo, robar o mendigar (y ya no digo matar, porque me parece, demasiado fuerte). De hecho, me fui hace poco a Estados Unidos, en unas condciones, en las que casi nadie, habría viajado.

Se trata más bien, de la llamada de la selva. O si fuera creyente, diría, de la irrenunciable llamada de Dios. Y lo peor, es que cada vez es más fuerte. Pasas periodos tranquilos, pero de repente y, sin previo aviso o síntomas distinguibles o tratables, te embarga la necesidad, de dejarlo definitivamente todo y largarme de nuevo por el mundo, sin billete de vuelta (no digo para siempre, porque la palabra asusta).

Ahora, me encuentro en uno de esos periodos, en los que parezco poseída. De tal forma, que estoy pensando más en el 2.011, que en los propios viajes de 2.010, que aún están sin decidir y creo, que va para largo. Y es que, muy probablemente, enero o julio del 2.011, es el posible punto de partida, de un nuevo viaje largo. La cuestión, es que desconocemos, de cuanta duración. Empezamos pensando en dos años y luego lo alargamos a cinco. Pero ahora y nuevamente, nos están volviendo a entrar ganas, de venderlo todo, casa incluida –como diría, Jorge Sánchez, con los muebles, juegos de cama, cacerolas y demás trebejos incluidos- y largarnos, de forma indefinida. No se si será esta vez, pero esta claro, que tanto va el cántaro a la fuente, que se acabará rompiendo y lo terminaremos haciendo.

Hasta antes de hacer los viajes largos, planificábamos llevarlos a cabo, en la jubilación. ¿Qué ilusos. Haciendo planes, con 25 años de antelación y ahorrando para ellos!. Ahora, todo ha cambiado y solo nos vale el presente y el futuro inmediato. Pensar que me puedo morir, dentro de tres años y pasarlos, malgastándolos en casa, es una idea, que me atosiga y mortifica.

Y lo curioso, es que la posibilidad de haber hacho, los viajes de 2.008, se origino, a raíz de una de las mayores desgracias, que nos ocurrieron en la vida (que por otra parte, tampoco han sido muchas). Como aprendimos en el sudeste asiático: Nunca sabes si lo bueno es bueno, porque te puede llevar a algo malo. ¿O por qué no lo malo, no te puede conducir a algo bueno?. Amabas cosas en Asia, te suceden a dairio

Por cierto. El recorrido planificado, para el mencionado periplo, de inicio en 2.011, sería, más o menos: Rusia, Mongolia, algún país de Asia central –aun sin determinar, Corea del Norte y del Sur, Japón, India, Nepal, retorno a Filipinas, Indonesia y Tailandia, para entrar en Myanmar, Brunei, Timor oriental, Australia, Nueva Zelanda, Polinesia, isla de Pascua, retorno a Chile, Bolivia y Brasil –pero viajando por el interior y no por la Panamericana-, Venezuela, islas del Caribe, retorno a Estados Unidos, con visita del este del país y Canadá. Si aún nos quedaran ganas, que es bastante posible, haríamos África, en forma de V, empezando por el oeste y bajando, para subir, por el este.

¡Feliz año 2.010 y que venga cuanto antes, 2.011!

sábado, 26 de diciembre de 2009

Gracias, Jorge

Aunque no me gusten especialmente los rankings –y menos, en algo tan personal y subjetivo, como es viajar-, si a alguien en nuestro país, pudiera calificar, de viajero sobresaliente, como el mejor de todos y ejemplo a seguir, ese sería Jorge Sánchez. Ya no solo, porque en 2.003 –tras 31 años de periplos por el mundo-, concluyera la visita, de los 193 países, que forman nuestro querido planeta, sino por su forma de entender la vida y los propios viajes y, también, por su humildad. Estas líneas, que copio y pego y que encabezan su web, resumen una filosofía –más bien, una realidad-, con la que no puedo, estar más de acuerdo


“Bienaventurados los que no viajan jamás y los que apenas sienten deseos de conocer países remotos, ya que ellos gozarán de una vida apacible y llena de regocijo.


Bienaventurados también, los amantes de los viajes que en sus períodos vacacionales, recorren brevemente diversos lugares del planeta, pues ello les aportará enseñanzas enriquecedoras y les colmará de experiencias dichosas.


Pero, ¡ay de aquellos que han osado emprender el Camino del Viajero!
Porque ello no les dejará ni un momento de quietud y les substraerá de los demás intereses de este mundo; se afanarán únicamente por intentar satisfacer en vano, su insaciable pasión por los viajes y nunca considerarán haber viajado lo suficiente.

A esas almas vagabundas, sólo les aguarda desasosiego
e infinita ansiedad por aprender sin cesar, sobre todos los rincones de la Tierra,
sobre la naturaleza de los seres que la pueblan y sobre el significado de su propia existencia”.


Por lo dicho en el primer párrafo, no deja de ser todo un honor para mi, que esta viajera y está página – Losviajesdeeva-, aparezcan referenciadas, en la web de Jorge Sa´nchez. Gracias, Jorge, por esas buenas y amables palabras, que me llenan de emoción y que viniendo de quien vienen, me hacen sentir orgullosa y me animan, a seguir con esta labor –como tú bien dices, de forma dicharachera y personal-, de compartir mis viajes, con todo el que se quiera acercar, a este espacio viajero. Te lo habría agradecido con igual cariño, si en vez de elogios, tus palabras, hubieran sido críticas razonadas. Pero lo que más me gratifica, es el respeto con que escribes y que lo haces, con conocimiento de causa. Es decir: Que antes de elaborar la reseña, te has molestado en seguirme y conocerme bien, a través de mis escritos y trayectoria Y tienes razón: Eva no se vende, por un plato de lentejas. Sinceramente, Jorge: Un millón de gracias.


La mencionada reseña, la podéis encontrar aquí: www.jorgesanchez.es/ (en el apartado, de candidatos prometedores). No obstante, la copio y pego, a continuación:

“EVA (La Viajera impenetrable).


Eva nació en Valladolid, hace cuatro décadas y, según su mapamundi, ha recorrido 87 países, lo que la convierte, en una de las mujeres viajeras más experimentadas de España.

En un principio, Eva viajaba durante las vacaciones, como todos, a lugares turísticos de Europa o a países cercanos a España, como Egipto, Marruecos, Túnez, etc., pero más tarde cambió de aires y se lanzó a Asia, lo que le transformo por completo y sintió que necesitaba viajar más, por lo que en el año 2008, en un estado de arrobamiento, proyectó romper con todo, abandonar su trabajo y dar una vuelta al mundo, de 2 años de duración. Para financiarla, vendería su casa en Valladolid, con los muebles, juegos de cama, cacerolas y demás trebejos incluidos.

En el último momento, Eva recuperó la sensatez, recapacitó y se quedó con su casa castellana. Pidió una excedencia en su trabajo y la vuelta al mundo de dos años, quedó reducida a dos viajes de varios meses de duración cada uno, por Hispanoamérica y Extremo Oriente asiático.


Siendo de naturaleza dicharachera, Eva, en el pasado, tras sus viajes, participaba sus vivencias en los foros de viajes, que existen por Internet, pero ya se sabe que allí suelen introducirse personas ociosas, que no aportan nada sobre viajes, sino que más bien hacen el gamberro, y los constantes viajes de Eva (con sus comentarios muy personales, pues no tiene pelos en la lengua, y controvertidos, como pretender hacer boicot al Machu Picchu) provocaban envidias y animosidad, por lo que comenzaron a vilipendiarla virtualmente y a clavarle “navajadas traperas”, en la espalda, a lo bestia, sin piedad, lo que le llegó a agriar, así que la afligida Eva cortó definitivamente, con esos foros, se cerró en banda haciéndose impenetrable para sus detractores y abrió una güeb personal (que esos detractores, ya se la han hackeado varias veces), solo por suscripción, relatando desinteresadamente sus andanzas viajeras y donde no hay ni rastro de anuncios comerciales, ofreciendo encajes de bolillos, ratoneras o pócimas crecepelo. Pues Eva es íntegra y no se vende por un plato de lentejas. He aquí su güeb: http://sites.google.com/site/evaporelmundo/ y dentro de ella abrid el apartado "Enlaces viajeros", donde en una sola página, tendréis más de 200 enlaces de gran utilidad, tales como Centros de vacunación en España, Patrimonios de la Humanidad, Conversor de divisas, Información sobre visados, Cómo crear un blog, Horarios de todos los trenes de Europa, Planos de Metro del mundo, Traductor de numerosos idiomas, y un largo etcétera. Sin duda una labor colosal, que Eva noblemente, nos regala en su güeb”.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Los viajes de antes

Ya no solemos viajar demasiado por España, porque yo la tengo conocida casi entera, desde cuando era pequeña y adolescente y viajaba con mis padres, en aquel SEAT 124, primero de color amarillo suave y luego blanco. ¡Qué recuerdos, los de aquellos tiempos!.


Entonces, no había apenas autovías, viajar era toda una aventura y una sucesión de panorámicas espectaculares, pueblos –con sus habitantes en sillas o poyatos, a las puertas de las casas-, ciudades y, fundamentalmente, emociones. Me acuerdo de los bellos paisajes del norte, pero también de las sensaciones encontradas, que sentía al cruzar los Monegros y luego alcanzar con la vista, el Moncayo; de las lagunas termales de Galicia, entre esas serpenteantes carreterucas de Dios, plagadas de amenazantes precipicios o de las playas de la Costa Brava.


Hoy las autovías, en gran medida, han matado la magia de los viajes largos, a través la península. Conducir se ha convertido un acto rutinario, en el que apenas hay que mover el volante, mientras se circula por esa interminable recta, plagada de pasadizos elevados, carteles informativos, rotondas ocasionales y hormigón por todas partes.


El tráfico, ya no nos viene de frente y es prácticamente imposible, salirse del carril fijado, parar bajo las sombras del pinar deseado, sacar la manta y darse un festín con las viandas, cocinadas con tanto esmero, por la madre de familia. En nuestro caso, la tortilla de gambas, las pechugas de pollo rebozadas, los filetes empanados y hasta el conejo guisado, no solían faltar nunca. Ahora se para en cualquier parte y se malcome de cualquier manera.


Y si el video asesinó a la estrella de la radio, como decía la canción, el GPS mató y descuartizó a la aventura, aunque también a las discusiones de papá y mamá, sobre que “si no te enteras, que te he dicho que fueras pendiente del desvío y tú nada”. También se acabó, lo parar en el arcén, extender el mapa sobre el capó delantero y notar, como se iba calentando, con el calor del motor, mientras con el dedo o un lápiz, se trazaba la ruta a seguir, a veces con algunas incertidumbres.


Entonces, no era infrecuente perderse y si ocurría por la noche, la normal preocupación de mis padres, en mi mente, se convertía en un halo de misterio y emociones. Recuerdo una vez, viajando a Huelva, que por ahorrarnos algunos kilómetros, decidieron no ir por Sevilla y continuar, una vez pasado Zafra, por la tortuosa carretera, que entre montañas, parte desde Fregenal de la Sierra. ¡Casi nos comieron los lobos! Y terminamos, al menos un par de veces, en distintas fronteras de Portugal


En aquella época y a pesar de mi corta edad, yo ya iba apuntando en un cuaderno, los pueblos por los que íbamos pasando o los ríos que cruzábamos. Incluso con nueve años, llegué a escribir mi primer diario de viaje, en unas vacaciones en la provincia de Almería. Aún me acuerdo: La bellísima Mojácar, el evocador y misterioso poblado del Oeste, el maravilloso y virgen cabo de Gata, los paisajes lunares por la carretera, que unía el pueblo de Tabernas, con la capital…


Mi padre tenía tanta confianza en mi, que incluso me dejaba, orientarle con el mapa. Recuerdo la terrible bronca, que me cayó en cierta ocasión. Veníamos de Cádiz Al llegar a Madrid me preguntó, que nacional era la que nos llevaba a Valladolid. Yo sabía perfectamente, que era la 6, pero en ese momento, no sé por qué, me confundí y le dije que la 1. El chaparrón verbal fue intenso, cuando se dio cuenta, que transitábamos por la de Irún, caminito de Burgos.


Y también me vienen a la mente, aquellos momentos, en que nuestras vidas pendieron de un hilo, cuando cruzando por el puerto de la Canda –en la zamorana comarca de Sanabria-, un bidón cayó desde un camión. Se abalanzaba contra nosotros y al esquivarlo, quedamos con más de media rueda delantera, saliendo hacia un profundo precipicio.


En fin, volveré a publicar sobre el tema dentro de 30 años y seguro, que yo misma me sorprendo, al escribir lo que echaré de menos, de lo viajes por carretera en la actualidad. Espero haber hecho entonces, el más deseado de ellos (sueño de infancia, al igual que recorrer América, desde Patagonia a México): Ir de Nueva York hasta San Francisco –no necesariamente, por la ruta 66-.

martes, 11 de agosto de 2009

Efectos a largo plazo, de los viajes dilatados

A principios de diciembre de 2.008, pusimos punto final, al que había sido el año más feliz de nuestras vidas y a los viajes largos, por América, Asia y otras partes del mundo. Escribí entonces, una relación de efectos beneficiosos y secundarios, de los periplos prolongados a corto plazo. Obviamente en aquella época, no resultaba posible analizar las consecuencias a largo plazo, pero hoy, ya casi nueve meses después, me voy al referir al tema, partiendo de una categórica conclusión: Sigue habiendo efectos secundarios muy nocivos, pero ya no encuentro ninguno, que sea beneficioso.

De todas formas he querido, escribir esta reflexión, antes de releer aquella, con el fin de no contaminarme, de los sentimientos de entonces. Solo cuando haya terminado, le volveré a echar un vistazo.

Los viajes largos vistos desde la lejanía, resultan aún peor que la droga dura, que son a corto plazo: Porque de cualquier sustancia estupefaciente es posible desengancharse, con fuerza de voluntad y según van pasando los meses, el síndrome de abstinencia va disminuyendo, hasta acabar por desaparecer. Pero con los viajes de larga duración, ocurre al revés: Cuanto más tiempo ha pasado desde el último, más mono, congoja y desasosiego se tiene.

Ni un solo día desde nuestra vuelta, he dejado de pensar en aquellos días, en aquellos acontecimientos, sensaciones y vivencias, a lo largo de medio mundo. Ni un solo fin de semana, en el que hayamos estado los dos solos, hemos dejado de recordarlos, a veces durante horas, al abrigo de unas cervezas o copas. Puedo pasar una semana sin hacer el amor y me provoca menos angustia, que atravesar ese mismo intervalo de tiempo, sin rememorar nuestros aventureros periplos, que nos marcaron para siempre.

Cuando planificas la primera travesía prolongada, el sentimiento que se impone es la ilusión. Cierras los ojos y dejas volar la imaginación, como si estuvieras soñando y todo resulta muy relajante y agradable. Puedes estar planeando el primer viaje largo durante años, a veces como era mi caso, desde la mismísima infancia, en la que ya fantaseaba con hacer, el periplo que finalmente, convertimos en realidad, por Sudamérica y Centroamérica, desde Patagonia a México. Antes de la primera vez, nunca hay prisa, siempre se puede esperar un poco más, sin mayores consecuencias.

Pero eso ya no ocurre la segunda vez, porque el sentimiento que te domina es el ansia, la inquietud, la intranquilidad, la preocupación, la zozobra... Ahora cuando cierras esos mismos ojos, ya no ves escenas de postal, como si soñaras despierto. No. Ahora sientes angustia y solo piensas en que llegue el momento, de poder largate de nuevo. Hay que ser una persona muy fría, para poder planificar un segundo o tercer viaje largo, durante varios años, sin estar constantemente sufriendo, pensando en la lejanía del momento de la partida. Porque además, como cualquier drogadicto cuando busca su dosis, te servirás de todos los medios, para poder realizar tu recorrido mucho antes.

Y esto cambia por completo tu vida. Empiezas a pensar, que en la vivienda ya solo harás las reformas muy imprescindibles, que cambiarás de coche cada más años o, que saldrás menos sábados por la noche, para así, ir aumentando la velocidad de ahorro, que permita largarse cuanto antes. Cada euro que entra en la economía familiar y que no va destinado a las necesidades esenciales, ya tiene su lugar donde ser gastado, siempre a miles de kilómetros de casa, claro.

Cada vez que te sientes o te sale algo mal, buscas mentalmente el mismo antídoto y aún son mayores, las ganas de marcharte y dejarlo todo. De momento hemos conseguido resistir y no perder completamente el juicio, aunque no sé muy bien por cuanto tiempo. Porque cuando algo no va bien, las paredes de nuestra casa, ya escuchan machaconamente, la temida, pero reconfortante frase: “¡¡Pues alquilamos el chalé, nos vamos a Asia y a la mierda!!”. Y es que tu barrio, tu ciudad, tú país y tu propia vida, se han convertido en una jaula, de la que quieres escapar, ante el primer contratiempo

El dicho habla, de que lo bueno o mata o engorda. Añadiría yo, que o crea una irreparable adicción. Al final todo lo gratificante, suele pasar una elevada factura y la de los viajes largos, es de bastantes ceros.

Sin embargo hay una cosa, que pensé que iba a ocurrir y que afortunadamente, finalmente no ha pasado. Creía que, después de haber estado casi un año por el mundo, cualquier viaje posterior y aunque fuera de un mes, me iba a dar poco de si. Pues no. En breve, nos vamos a Lombardía solo cuatro días y nos van a saber a gloria, como las tres semanas que no hace mucho, estuvimos por China y Qatar.

Ahora sí, he releído lo que escribí hace meses y concluyo amargamente, que son mucho peores los efectos a largo, que a corto plazo. Solo espero que con el paso del tiempo, aún no vayan siendo peores.

viernes, 7 de agosto de 2009

Gracias Lupe, por esta joya

Esta mañana recibí una joya, que me envió Lupe Martínez, en forma de correo electrónico. Su contenido me emocionó bastante, porque no solo es la historia de una vida por el mundo, sino toda una filosofía viajera, que comparto casi al 100%. Tras tener su autorización, pensé en la forma de cómo presentar su relato. Se me ocurrió partirlo en trocitos y hacer comentarios. Pensé también, en exponer sus ideas, pero omitir su historia. Finalmente llegué a la conclusión, de que la forma de no desvirtuar nada el mensaje, era transcribir el relato de forma literal e integra.

Así que la reflexión de hoy, la pone Lupe, aunque es como si la pusiera yo. Y como le he dicho en privado, espero algún día formar parte, de la historia que viene a continuación.

“Navegando al azar, por las reflexiones viajeras, he leído post antiguos y me ha aparecido uno de 2006, en el que reflexionas sobre los que viajan solos/as (
http://reflexionesviajeras.blogspot.com/2007/10/me-aterrara-viajar-sola-sin-poder.html). He pensado en comentarlo en el blog, pero al ser tan antigua, seguro que no la leerías nunca, así que para distraerme un rato, te voy a dar ahora mi punto de vista.

Viajar solo (o sola, en mi caso) a veces es un autentico coñazo.
Pero otras veces es lo mejor que te pueda suceder. Ante la disyuntiva de viajar sólo o quedarse en casa, para mí la mejor opción es viajar. Viajar sola que es más difícil aún, a priori y desde casa, que luego no lo es tanto.

Exige mucha preparación previa. Hay que comenzar poco a poco, con escapadas de una o dos semanas, para conocerse, antes de tirarse uno, dos o tres meses por el mundo. El viaje empieza en la librería (ultimamente en Internet) mucho antes y yo al menos me pongo muy ansiosa, pero lo más difícil siempre, es dar el primer paso. Una vez comprado el billete de avión, ya no hay vuelta atrás, así que de mi misma, dependerá lo bien que me resulte. Eso me da seguridad y vértigo a la vez..

Tampoco puedes ir tu sola por donde quieras. Hay países en los que el miedo te paraliza a la hora de comprar el billete, más siendo mujer, pero eso va variando con la edad y con el conocimiento. (no hablo de los países árabes, que conste). Y hay momentos malos, muy malos. en los que te preguntas qué puñetas haces tu allí, pasando frío, si te importa todo ya un pito. Pero también los pasas cuando viajas con alguien y te sale todo al revés.

Pero cuando tienes que coger el avión de vuelta, esos momentos malos y de bajón, no han existido nunca; ya pasaron, y sólo quieres más tiempo para viajar más.

De mis viajes en solitario, han surgido las amistades más desinteresadas, tolerantes y generosas, que he tenido y que probablemente tendré jamás.
Algunos de esos amigos del camino, sólo permanecen un año en contacto frecuente conmigo, otros ni siquiera eso, y unos cuantos, llevan lustros conmigo e incluso ahora viajamos juntos varias veces al año.

No sólo el paisaje es interesante en un viaje, también lo es el paisanaje. El local y el foráneo. Una cena, un café, un té o una cerveza a kilómetros de distancia de tu entorno, si es con alguien que tiene algo que contar, sabe mejor que el maná. Y es tan oportuno como aquél.

Mi primer viaje, al extranjero se entiende -hasta entonces me iba al pueblo con mis padres-, lo hice sola y muertita de miedo. y en estado de depresión post-ruptura sentimental. Escogí como destino una ciudad grande, con muchísimos museos. Planifique visitar uno por jornada, ocupar bien mi tiempo para no pensar...Y llegó el último día y ése mismo día por la mañana, corriendo para no perder el avión de vuelta por la tarde, visité el único que pude, ¡sólo por decir que había hecho algo cultural en Londres!

En mi segundo viaje a Amsterdam, me recuerdo llorando las dos horas de trayecto en el avión de vuelta, recordando los buenos momentos que pasamos el argentino David y yo, los últimos días. Luego nos vimos en Madrid y luego nunca más se supo. No fue ningún amor de vacaciones, fue un amigo de vacaciones.
Y viajé más y más. A Alemania y ya desde el avión conocí gente. David y luego Silvia. Cenar y salir de noche es muy duro, si no imposible viajando sola. Pero hay gente que viaja sola por otros motivos (negocios) y están deseando quitarse el traje de romano, para dar una vuelta y recordar sus tiempos de interrail

Por no estar sola y darle gusto al pueblo, que me miraba espantado cada vez, que me oían contar lo bien que me lo pasaba sola por ahí, una vez fui con un compañero de trabajo a Marruecos. Lo peor que pude hacer en mi vida. Nunca mais. Probé entonces con estancias y conocí en una especie de campamento náutico, a la que hoy es mi mejor compañera de viaje y amiga: la Feli, con la que, a priori, no tenía casi nada en común. Bueno, ahora si, los sellos en el pasaporte.

Viajé sola a Turquía, en un organizado desastroso, al que demandé nada mas volver (fue mi ultima vez en organizado) Y allí cambió mi vida. Conocí a Hannah, la persona a la que quiero parecerme cuando sea mayor. Dicho esto, suficiente. He vuelto a verla en Turquía 2 veces y una tercera en su Holanda natal. Ahora no nos escribimos tanto, pero siempre nos llamamos por nuestro cumple. Hannah tiene 65 años y es ciudadana del mundo. Una genia.

En Túnez tuve la suerte, de coincidir en su día libre con un conductor de autobús urbano de la capital y de después animarme a aceptar la invitación, de visitar a su familia (objetivamente una locura, pero subjetivamente y en aquel momento lo mas natural del mundo). Lo pasé tan bien con ellos, que volví unos meses más tarde con Feli y Ana Rosa. Para las tres lo mejor de aquel viaje, mi familia tunecina, que es la de Saif.

Nos llamamos desde entonces, en el aniversario del día que nos conocimos y es realmente gracioso, porque su madre no habla ni papa de francés ni de ingles, pero me manda mil amores, que yo los siento.

También conocí a una familia de sicilianos, en un hotel de lujo al que me colé, después de cenar en mi tres estrellas cutroso. Y nos llevamos tan bien, que dos años mas tarde, acepté la invitación a conocer parte de su isla. Continué el viaje por Italia, ya sola, sin familia siciliana y arrivé en Milan.. En Padova conocí a la linda Hiromi, del Japón, que lee mis blogs con esfuerzo. También al muchachito, que me pidió matrimonio en Venezia (por supuesto dije que si) y con el que me colé (sin quererlo), en una góndola

Ya mas animada, después de las medias distancias, pasamos a las grandes: A los destinos lejanos. Vietnam: Horrible experiencia con un colega de trabajo de Feli, que se unió al grupo y al llegar a la bahía de Halong, yo planteé irme sola. Y me hubiera ido tan feliz, de no ser por que Feli, se vino conmigo y se quedó él con su mal rollo y su sapiencia.

Luego Brasil, la Argentina (donde todo fue bien y conocimos, entre otros, a las incansables Geor y CECI), la India ( con Feli y la excelente, previsora y eficaz, Ana Rosa y gentes hindúes con los que chateo de vez en cuando. Y más tarde, Nepal (con Pyru, la checa y Oscar y los buenos momentos en moto, con Miquel y Niurka), Laos, Camboya y Tailandia. (en estos dos últimos países, se dio el reencuentro con las argentinas).

En los tiempos en los que viajaba sola, ¡no estaba sola mas que cuando yo quería!!. Mis queridos Jan paul y thang, los franceses chinoises, que me acompañaban en Bangkok y que me hacían reír tanto, Sussana, la recién divorciada italo-sueca y el resto del grupo que se formó en Luang Prabang, Pascal, mi suizo relojero, la amable Nathalie.., Sebas, el polaco residente en Londres…

Del resto de mis viajes. un popurri de buenas gentes: Adele, la guardia forestal de Nueva Zelanda, Husseyin y Beatrize de Vizenza, que me enseñaron su casa de verano, Nelle y Esther de Rotterdam, Patrick de Irlanda, que me llevó a cenar en mi 24º cumpleaños, Jonah el del pingpong y las cucharitas en Amsterdam, Wilfried de Amberes, al que visitaré en Septiembre, antes de partir para Nueva York, Sonia y Juan de Santiago, David el escalador, que me enseño a montar en moto, el señor Thang, Martin, Oscar "el cuerpo", que nos invitó a su boda, Isadora, la andaluza que lee a Kierkegard en alemán y que acaba de ser mamá, Roberto, con el que Edu y yo hicimos botellón, en la fontana di trevi, Zahd, el iraní viajero, JL, Tolga , Omer y Ozgür, tres turcos maravillosos, Isabel, que es lo más valiente y alegre que conozco, Claudia y sus hijos, Marlon y toda su familia en Colombia, Ference y Michele... Y mi admirado Wolfrang, que en 7 horas de tren me contó, su -para mis 18 años- interesantísima vida y yo la escuchaba ensimismada y asombrada de que me la estuviera narrando, ¡precisamente a mi!.

Esas gentes son parte de mi vida. Y estoy segura, de que no hubiera conocido a esas gentes, de no estar viajando sola: Yo o ellos (o ambos)

Aún hoy me aterra viajar sola. Al principio, hacerme a la idea de que tengo que ir sola es lo que me da pánico. Pero me aterra mucho más, viajar con gente que no conozco bien. O que tiene expectativas de algo, que yo no. O que por viajar juntos, se vean en la obligación de tener que ir, hasta al baño juntos. Y definitivamente me horroriza, tener que quedarme en casa queriendo irme. El camino es de todos y siempre hay alguien que hace tu mismo recorrido.

Una vez leí en algún sitio, una cita que decía algo así como: " Una de las cosas maravillosas que te pueden suceder en este mundo, no es otra que saltar la tapia del jardín de tu vecino, que te encuentre allí y conseguir, no sólo que no te eche a patadas, sino que te invite a un té y que además te de conversación"

Y yo añado, "y que te deje tranquilamente allí, sin darte la lata, si se lo pides"
Cruzar una frontera es algo así como saltar una tapia, ¿no?.

Así que Eva, te invito a que lo pruebes. Viaja sola cuando sea tu momento.
Viajar sólo, no es una imposición circunstancial, ni una elección. A veces es una buena idea, sin más, y como todo en esta vida, es temporal.

Un beso, feliz viaje (esta vez en compañia)

Lupe

PD: Aunque hay viajes que no salen tan bien, no te creas...De los peores que he tenido han sido por España. Para el españolito medio, la idea que tiene del españolito que viaja sólo (y más aún si es por libre), es que es un raro y no tiene amigos, ni amigas, ni novios y es un insocial, un hippi, un perroflautas o un iluminao. Y no se te acercarán, mas que otros iluminaos. Ahí queda eso”

martes, 4 de agosto de 2009

Ir a Santander el puente de agosto, cuesta casi el 50% más, que largarse a Italia

Soy bastante izquierdosa, desde que tengo uso de razón, aunque por razones prácticas, suelo votar al PSOE, salvo en las últimas elecciones generales, que nos pillaron rulando por Sudamérica. Sin embargo cada día, me convenzo un poco más, de que el argumento de que Zapatero solo quiere hacer cosas para salir en las fotos, que esgrime desde hace tiempo, la rancia y casposa derecha del PP, no va tan desencaminado.


Y una de esas últimas fotos ha sido, la del Consejo extraordinario de Ministros, que hace algo más de una semana, celebraron en Palma de Mallorca, para entre otras cosas, potenciar el sector turístico. En este país hay dos vicios nacionales: El primero, favorito de los políticos, pero no excluyente del resto de la sociedad, es pretender resolver las cosas, en reuniones interminables, con difuso ordenes del día, que se sabe que empiezan siempre tarde, pero nunca a la hora que terminan y en las que no se resuelve nada. Y el segundo, quejarnos, quejarnos y quejarnos. Sobre todos de los impuestos que pagamos. Eso sí, cuando nos van mal dadas, en vez de echarle imaginación, pedimos a papá Estado, que tire de subvenciones. Lo hicieron los fabricantes de automóviles y ahora le toca el turno, al mal llamado sector turístico.


A mi me entra la risa. Veréis. Copio y pego este párrafo, publicado en el Diario de Mallorca:


“Zapatero insistió en que el turismo es un sector clave al que el Gobierno quiere prestar un "esfuerzo determinante", en el marco de la "modernización" del modelo económico que desea emprender para "mejorar" el "patrón de crecimiento" del país. Para ello, además de "impulsar nuevos sectores" en la economía, "es imprescindible" realizar "un esfuerzo determinante en los sectores ya consolidados y con mayor potencial de crecimiento", como es el turístico. Agregó que España cuenta con un sector turístico que es "probablemente el mejor" del mundo”.


¿Alguien entendió algo concreto, de los planes que tiene el presidente? Yo únicamente, la última frase, a la que le contesto: Ja, ja y ja. Y es que el tercer vicio nacional, es creernos el ombligo del mundo. Aquí es donde mejor se come, aquí es donde mejor se vive, tenemos el mejor vino bla, bla, bla. El viajar poco por el mundo, suele traer estas cosas. ¿No se le ocurrió a alguien pensar, en un momento de bajón patrio, que un chino o un mexicano, por poner dos ejemplos, también piensen lo mismo de su país y tal vez puedan tener razón?


Y continúa el Diario de Mallorca


Tras reafirmar su convencimiento de que las políticas de inversión pública "son útiles y necesarias para hacer más competitiva nuestra economía en general y el sector turístico en particular", recordó que se ha aumentado la dotación presupuestaria dedicada a este sector”.


¿Lo véis?. Aquí todo se arregla con dinero público. Sobre todo, lo privado.


Vamos a explicarle algunas cosas al señor Presidente, a ver si con un ejemplo lo entiende. Mi chico y yo, nos vamos a Lombardía cuatro días el puente de agosto. Para ello, hemos pagado por dos boletos de avión, ida y vuelta a Milán, 60 euros. Otros 126, nos cuestan las tres noches de hotel, incluyendo el desayuno. Prevemos gastar unos 50 euros más, en boletos de tren, para desplazarnos en distancias cortas, a lo largo de tres días. Total: 236 euros. Por cierto y para que no haya excusas, en Italia el día 15, también es fiesta.


Hace una semana, a una amiga mía, le pidieron 390€, por tres noches de hotel sin desayuno, en la ciudad de Santander. Es decir, le sale a casi el doble y sin incluir el transporte o los gastos ocasionados, por moverse por la zona. A otra por cuatro personas, le piden 1.400€, por una semana de hotel -pensión completa-, en Vinaroz. ¡Pero si por 500 más, nos fuimos nosotros a China tres semanas, incluyendo los boletos de avión!.


Con este estado de la cosas, en un rato de aburrimiento, me metí en un buscador y me puse a comparar precios de hoteles. Para este puente de agosto y reservando ayer, era posible encontrar en Roma, París, Milán, Bruselas y Berlín, hoteles entre la horquilla 40-50€, con desayuno incluido (y en la turística Florencia, por tan solo 38€). En España por esa cantidad y salvo en Madrid y Barcelona, donde hay unas pocas excepciones, no siempre disponibles, por ese precio lo que encuentras, es una lúgubre pensión, con una propietaria sin dientes.


Para esas fechas, en León capital es imposible dormir, por menos de 60, en Segovia, por menos de 70 y en Santander, las habitaciones no bajan de 120. Del desayuno ni rastro. Si lo quieres, abonas a mayores, ente 7 y 18 euros más por cabeza, más el correspondiente IVA.


Recuerdo cuando hacíamos nuestros primeros interrailes, llevando buen presupuesto, para la edad que teníamos: Pagar un helado en París, un hotel en Italia o una comida en Alemania, eras lujos asiáticos, con precios estrastosféricos. Ahora ir a Italia, Francia, Alemania e incluso Suiza, si no fuera por el transporte público, es un alivio.


¡Qué sigan los hosteleros, por este mismo camino, llorando por subvenciones y no siendo competitivos y de aquí a no mucho, España enterita, se irá de vacaciones al extranjero.

domingo, 2 de agosto de 2009

Ser coleccionista de postales o viajero de absorción lenta

Retomo las reflexiones viajeras, con la intención de volverles a dar cierta continuidad, que no tienen, desde que a principios de febrero de 2.008, iniciásemos nuestros viajes largos. Y empiezo con un tema controvertido, como es, el ritmo o la velocidad de los viajes. Aunque para mi, no existe controversia laguna.


Son muchos los hilos de foros de viajes, en los que se pregunta sobre el tiempo que se necesita, para ver determinado un lugar en concreto. Cuando yo participaba en ellos, siempre dudadaza, de si contestar o no, porque me parece como tratar de crear certezas, a si es mejor la tortilla con o sin cebolla. Solía acabar respondiendo, más por el afán de dar una ligera orientación personal al dubitativo forero, que porque estuviera convencida de tener razón


Cuando estamos de viaje, cada uno nos levantamos a una hora, dedicamos más o menos tiempo a reposar o a comer durante el día, nos movemos y transportamos de distinto modo, disfrutamos de una manera u otra de las cosas y además de todo eso, tenemos distintas formas de ser y emocionarnos: Hay quienes en 20 días nos hacemos 6.000 kilómetros y a los que ese tiempo, no les da para más de 500 –o menos-.


A mi ambas formas de ver la vida y todas las intermedias, me parecen igualmente respetables y adecuadas, aunque la práctica me viene a demostrar, con la injusticia que pueden acarrear las generalizaciones,, que los que viajamos a un mayor ritmo, respetamos más a los que van lentos, que a la inversa.


Si en uno de esos referidos hilos de cualquier foro de viajes, a alguien se le ocurre contestar por ejemplo, que para ver Ginebra es necesario una semana, normalmente, nadie saldrá contradiciéndole. Pero ¡ay! como se te ocurra decir, que puedes ver Praga y Roma en dos días o la muralla china en uno. Habrá una legión de respuestas, diciendo que eso es imposible, que no viste ni la mitad y que no lo viviste intensamente. ¿Por qué yo tengo que respetar y respeto, a quines dedican cuatro días a los templos de Angkor y tres a Petra y los que dedicamos solamente uno a cada lugar, tenemos que aguantar ácidas críticas y despectivos desprecios? ¿En base a que argumentos, ellos disfrutaron más que yo de la visita?. ¿Quién me puede demostrar a mi con argumentos, que por estar mirando cuatro horas un cuadro –con lágrimas incluidas-, tuvo unas sensaciones más ricas que yo, contemplándolo solo dos minutos?


En los casos anteriores, ellos pueden argumentar, que descubrieron o sintieron el lugar o cosa, con más profundidad y yo sigo con las preguntas. ¿Quién dicta cuál es el grado de profundidad adecuado para visitar algo?. ¿Tanta profundidad, no puede estar llevando a cuestiones secundarias y quitando a la vez, días u horas a otros lugares, que luego no se podrán ver, por falta de tiempo?.


Los tres argumentos básicos, que lanzan –sí, los lanzan, no los dan- algunos -no todos- de los que viajan lento, suelen ser los siguientes:


1º.- “Es que vosotros sois coleccionistas de momentos y de postales”. Tampoco sería tan mala la propuesta, sino fuera porque lo dicen de forma despectiva, sin plantearse tal vez, que el problema lo puedan tener ellos y no nosotros, al ser viajeros de absorción excesivamente lenta.


2º.- “Es que a mi me gusta disfrutar intensamente de los sitios”. ¡Toma y a mi también!. Pero no necesito, ni estarlos contemplando durante horas o días, ni comerme el coco, haciéndome cientos de preguntas sobre, como esa maravilla es posible, como habrá perdurado a lo largo de los tiempos o como fueron capaces de hacerla.


3º. -“Es que si no estás mucho tiempo, no conoces bien los sitios”. Afirmación demasiado contundente y general, dado que cada uno captamos las cosas con distinta actitud, intensidad, interés, inteligencia, sensibilidad o atención, entre otras. Hay quien en dos días, controla más un lugar, que otros en una semana. Tengo una amiga argentina, que es repartidora. Ella lleva tres meses en Valladolid y conoce el callejero y los pueblos de la provincia mejor que yo, que soy de esa ciudad de nacimiento. Por el contrario, a mi ahora mismo, casi recién llegada de China, me resultaría más fácil hacer una guía turística de Shanghai, que de mi propia ciudad. Porque allí estaba 15 horas diarias en la calle y aquí, casi solo salgo para las cosas rutinarias.


No voy a dar ninguna virtud, de lo que supone viajar no lento, porque no pretendo cambiar la velocidad de viajar de nadie y porque no voy a tildar como desventaja, algo que a mi me lo parezca, pero para otro, que seguro no tira piedras contra su tejado, le resulte una ventaja. Solo pido que los “lentos”, hagan con migo lo mismo. Os lo juro, de verdad, me lo paso muy bien y consigo disfrutar de las cosas, viajando como viajo. No necesito un reciclaje, lleno de axiomas absolutos. Tenéis que entender que a mi, estar demasiado tiempo en un sitio, me aburre soberanamente.


Otro día hablaré, de por qué a los que les gusta la naturaleza, se creen superiores a los que nos gusta predominantemente la civilización (incluyo en ella desde Nueva York, hasta el último poblado de África).

sábado, 12 de enero de 2008

Al borde del abismo

Es gratificante. Aún no me he ido y ya hay unos cuantos que me echan de menos. Y es que nunca hubiera llegado a imaginar que los que te quieren –lo que vulgarmente ahora se llama tu entorno-, se iban a poner tan cariñosos conmigo, conscientes de que casi durante un año de forma ininterrumpida, estaremos viajando por esos mundos de Dios, sin tenerlos cerca.

Apenas nos quedan dos semanas para partir hacia ese soñado viaje que nos llevará a través de unos 17 países de Sudamérica y África y tal como andan las cosas, me temo que en estos días que quedan va a haber unas cuantas despedidas de las de película de llanto. Y cuando volvamos –si es que volvemos, claro-, ya imagino el comité de bienvenida en la estación del AVE, con majorettes, fanfarrias y fuegos artificiales.

Y es que, acostumbrada a los viajes de un mes o de veinte días, en los que las despedidas se saldan con un frío beso en la mejilla y con un “Cuídate” y nadie te va a despedir o a dar la bienvenida a la vuelta, me han chocado extraordinariamente las afectuosas y calurosas manifestaciones de cariño y afecto que se reciben cuando una se va por un tiempo más dilatado. Pareciera que en la mente de quienes te rodean, se viviera la sensación de que no te van a volver a ver nunca más y que tienen que disfrutar de ti intensamente hasta el día de tu marcha.

Pero no es esto sólo lo que me ha sorprendido de las reacciones de la gente cuando le hemos ido detallando a lo largo de los últimos meses la aventura donde nos embarcábamos. Hubiera apostado gran parte de mi patrimonio a que mayoritariamente iba a escuchar frases del tipo: “Piénsatelo bien. ¿No te parece que sois un poco inconscientes?”. “Menuda locura, ¿tú estás bien de la cabeza?”. “¿Y qué vais a hacer a la vuelta si la empresa os pone pegas en el reingreso de las excedencias”. “¿No os parece que sois un poquito irresponsables?”. “Ganas tendréis de ir como mendigos por ahí”…

Pues no. La respuesta en más de un 90% de los casos –tanto la de allegados como la de los menos allegados-, ha sido más bien la contraria. Tras la primera reacción de desconcierto, la frase más repetida ha sido: “Que envidia. ¿Me puedo ir con vosotros?”. Para tras una pequeña reflexión continuar diciendo: “¡¡Ay, si no fuera por… (y ahí venía la excusa más o menos poderosa, del tipo ‘los hijos’, ‘que tengo un trabajo poco estable’, ‘que tengo a mis padres enfermos’, “que ya no tengo edad”…) me liaba la manta a la cabeza y hacía como vosotros”!!.

Y lo cierto es que entre ambos instantes, entre ese momento en que se quieren venir contigo y el que se buscan la excusa, sus rostros se llenan de felicidad solo imaginándolo.

No deja de ser normal que las personas encuentren –o se busquen- excusas para desear firmemente, pero no atreverse al final a embarcarse en un proyecto como el nuestro, porque ya solo el hecho de tomar la decisión te cambia la vida y la llena de incertidumbres, que se manifiestan con mayor fuerza cuando se va aproximando lentamente el momento de la partida y sientes el vértigo de estar justo al borde del abismo.

Cuando el avión destino a Río de Janeiro comience de aquí a no muchos días a rodar por la pista del aeropuerto de Barajas, habrá llegado nuestro simbólico momento de salto al vacío. Un vació donde, si hacemos caso a los muchos que dieron ese salto anteriormente, encontraremos una buena dosis de felicidad. ¡¡Deseadnos suerte!!.