jueves, 8 de abril de 2010
Las mejores tarifas aéreas
Hoy, estos dos parámetros –ciudad de partida y antelación- han cambiado. Con las compañías de bajo coste, se nos hace más fácil y rentable, volar desde Londres, París, Milán, Munich… y así, conseguir mucho mejores tarifas, para los trayectos transcontinentales. Las compañías aéreas son muy listas y nosotros, tenemos que aprender, a serlo también. Ellas, siempre ponen los vuelos mucho más baratos, partiendo desde los países extranjeros, para así competir, con las aerolíneas locales. Incluso, aunque hagan bastantes más kilómetros.
Un ejemplo práctico: Para mayo y con Iberia, volar desde Madrid a Caracas, cuesta cerca de 700 euros. Pero hacerlo, con la misma compañía, desde Lyon, Burdeos, Niza, París o Marsella, sale por 413€, haciendo escala en Madrid. Estamos hablando, de que el ahorro para dos pasajeros, ronda los 600 euros, si tomamos una low cost, a cualquier capital francesa, de las anteriormente mencionadas. La paradoja –que no es tal-, es que Iberia, te añade dos vuelos más –los Burdeos-Madrid-Burdeos- y te cobra 300 euros menos.
Por otro lado, conseguir las mejores tarifas, comprando con mayor antelación, hace tiempo que ya no es garantía, de salir ganando. Hoy lo que procede -además de estar dispuesto, a partir de otra ciudad europea, como ya hemos visto-, es realizar una búsqueda activa. Tomárselo con cierta disciplina y todos los días, dedicar cinco minutos, a proponer a los buscadores aéreos, nuestros intereses viajeros. Os aseguro, que –tarde o temprano y con paciencia- la liebre termina saltando
Ejemplos, tengo bastantes para mostraros: Un Madrid-Shanghai-Madrid, con escala en Doha, por 279 euros; un Madrid-Nueva York-Madrid, directo con Air Europa, por 323€ y un Burdeos-Madrid-Caracas-Madrid, por 413€. El primero y el tercero, los compré con menos, de un mes de antelación y el segundo, con 37 días.
Eso sí. Para que sea más fácil, conseguir auténticos chollos aéreos –como los referidos-, conviene ser flexible y manejarse, con tres o cuatro destinos deseados, optando finalmente, por el que ofrezca el vuelo, de tarifa más competitiva. ¡¡Nunca falla!!.
No es que se trate, de volverse un enfermo del ahorro. Al fin y al cabo, si vamos de vacaciones, es para gastar. Pero, es que el coste del boleto aéreo, suele ser el gasto más importante del viaje y si se consigue reducir, tendremos mucho más dinero, para disfrutar del destino. Por ejemplo, con lo que vamos a economizar, yéndonos hasta Burdeos, para viajar a Venezuela, aún nos sobra peculio, después de pagar, el tour de tres días por Canaima (que precisamente, no es nada barato).
De todas formas, los viajeros estamos de enhorabuena, porque volar hoy en día –incluso, en las compañías de bandera-, es mucho más barato, que hace quince años. No conozco ningún otro sector, en el que haya ocurrido esto. Recuerdo, que un vuelo a Estambul, en el año 97, me costó unas 50.000 pesetas. En 2.008 y con la misma compañía –Alitalia-, lo hicimos por 200 euros.
miércoles, 31 de marzo de 2010
¡Ya está bien, con estos señoritos de la RENFE!
Pero es que además, tanto Alsa como Ryanair, resultan más fiables que la RENFE, a la hora de cumplir, el compromiso de viajar. Entre el accidente del otro día en Arévalo y la huelga de hoy, en la última semana, llevamos casi tres días, sin trenes a Madrid o con los horarios muy retrasados.
Después, de esta mera exposición de datos objetivos, llegan los componentes emotivo-subjetivos, que son bastante fuertes –aunque muy razonados y de lógica, casi aplastante-. Y eso, que yo esta Semana Santa viajo en coche y para nada dependo, de la maldita y monopolística RENFE –muy afortunadamente-.
Sencillamente. Ya está bien, que unos pocos privilegiados, con trabajos de por vida, decenas de días libres y esfuerzos poco generosos, puedan poner un país patas arriba, con una huelga semi clandestina. No porque no sea legal, sino porque intencionadamente, no se le ha dado difusión –ni por empresa, ni por sindicatos-, para hacer aún más daño. La primera, para vender más billetes, los segundos, para jodernos en lo más posible
Si el gobierno –muy acertadamente y le felicito-, ha metido mano, en el asunto de los controladores aéreos, hora va siendo, de que también ponga en su sitio, a los vividores sindicatos y trabajadores de la RENFE. Definitivamente, por muy loables que resulten sus reivindicaciones –que no creo, que lo sean más, que las de los cinco millones de parados y otros tantos o más, que trabajan en horarios interminables, por menos de mil euros-, no pueden ostentar el derecho, de fastidiar a los ciudadanos e impedirles algo tan necesario, como es viajar (y más en estas fechas)
No me cabe la menor duda, de que un partido de la selección española, es de interés general y por eso, está protegido y debe ser emitido en abierto, sin posibilidad, de que se difunda en pago por visión. Con más motivos, se debe garantizar, el inviolable derecho a desplazarse y viajar de la ciudadanía, sea por la causa que sea. No soy yo, muy de políticas liberales, pero si hay que hacer, lo que ya hizo Reagan en Estados Unidos, con los controladores aéreos, pues se hace y listo. Es decir: ¡Ponerlos en la calle! (omito el taco, que quedaría genial, antes de la última palabra)..
Harina de otro costal, es la política gubernativa, que nos trata de vender la modernidad de España, por el número de kilómetros de alta velocidad. Se están invirtiendo millonadas increíbles –en las que supongo, unos cuantos se están llevando, sus correspondientes comisiones-, en una fórmula de transporte, que es exclusivamente para ricos o para aerofóbicos. Son varias las compañías aéreas –y serán más en el futuro, porque crecerá la demanda-, que ofrecen vuelos nacionales, con tarifas mucho más baratas, que las ferroviarias. Y, aunque están subvencionadas por las autonomías, con dinero público, el coste para el ciudadano, es muchísimo menor, que el de la maldita alta velocidad. Señor Zapatero: La prosperidad de un país, bien sabe usted, que se mide por otros ratios, en los que no vamos muy sobrados.
Y aún, nos siguen vendiendo el ferrocarril, como un servicio público, cuando cada día, son más las rutas que desaparecen, por –supuestamente-, no ser rentables comercialmente. Mientras, las aerolíneas de bajo coste, que resultan ser privadas, incrementan anualmente sus destinos y frecuencias y llegan hasta aeropuertos, donde raramente lo haría, cualquier operador o servicio público.
Sé que la privatización del ferrocarril, no ha dado muy buenos resultados, en algunos países, como el Reino Unido. Pero viendo, lo mal que andan las cosas aquí, casi me arriesgo a que la RENFE, sea fraccionada en varias compañías y caiga en manos privadas. Iban a saber los sindicatos, lo que es productividad y no tener tiempo, para quejarse tanto y fastidiar a los demás. ¡Ya está bien, con estos señoritos caprichosos de la RENFE!.
Esta opinión la sostiene, alguien que es de izquierdas y muy defensora de la intervención del Estado, como generador de cohesión y solidaridad y también, de los derechos de los trabajadores. Así, que no me quiero ni imaginar, lo que estarán pensando, los liberales más recalcitrantes.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Al interrail, no le mató el bajo coste, sino la avaricia de las ferroviarias
No sé, como estarán hoy en día las cosas, pero cuando hicimos nuestro último interrail por Europa –después de mucho tiempo, de no disfrutar de esta experiencia-, a mediados del año 2.005, la realidad era deprimente. Cuando llevamos a cabo los primeros, en el 90 y el 91, el continente estaba lleno de jóvenes, que abarrotaban los trenes. No era nada infrecuente, tener que pasar la noche en las plataformas o el pasillo, por no haber sitio, en los compartimentos. En 2.005, ni jóvenes ni viejos. Íbamos, prácticamente solos.
No me extraña. En aquellos tiempos, el interrail costaba unas 26.000 pesetas, lo que era una ganga, para cualquier joven, a pocos posibles que tuviera. Pero los precios fueron subiendo, de forma escandalosa y muy por encima, del coste de la vida y al parecer, los vagones se fueron despoblando. ¡Lo normal!.
Los trenes, también fueron, premeditadamente empeorando. A primeros de los noventa, los ferrocarriles alemanes –también los austriacos o italianos, entre otros-, en segunda clase, consistían en seis asientos por compartimento, que por la noche, se abrían y juntaban a la mitad, formando anchas literas. Si tu pareja o amig@, se sentaba en frente tuyo, podíais dormir estirados, colocados de forma inversa.
Cuando volvimos al país bávaro, en el citado 2.005, el compartimento seguía siendo de seis, pero lo habían hecho, completamente espartano, con asientos no abatibles. Otros trenes, los habían convertido, en largos vagones, de asientos corridos, donde la relación con desconocidos, es bastante más complicada. Al margen, se pagaban suplementos, en casi todos los convoyes, cuando en lso primeros noventa, no se abonaban en ninguno, salvo que fueras, en litera o cama.
Debo reconocerlo. Me da pena, de que los jóvenes de hoy en día, no puedan disfrutar de esas sensaciones y de la hermanada convivencia, de apasionantes noches interraileras, en las que conocías a gente, de casi todas las partes del mundo. Eran veladas increíbles, al son del chucu chucu, al color de unas cervezas y a veces –por qué no reconocerlo-, de algún porrito de hachis o de maría.
Son recuerdos mágicos de juventud, que no se olvidarán jamás, por mucho que pase el tiempo. Porque para nosotros, aquellas experiencias eran entonces, tan apasionantes, como lo puede ser, hoy en día, viajar al lugar más apartado y exótico de la tierra.
Menos mal, que al menos, los jóvenes de este momento, tienen dos posibilidades, que nosotros nunca tuvimos: Los vuelos de bajo coste y unos precios en los hoteles, muchas veces más baratos, que lo que costaba una pensión, hace casi veinte años. En el bajo coste, buen precio, mucha eficacia y ahorro de mucho tiempo. Pero de magia, confidencias, cervecitas, porritos y noches inolvidables, nada de nada.
Esta visto, que nunca se puede tener todo. ¿Hacia donde evolucionará la cosa?. No tengo ni idea, pero espero que en el futuro, de una manera o de otra, los jóvenes puedan seguir viajando. Si en algo envidio a los de hoy, es que a mi también, me hubiera gustado irme de Erasmus.
martes, 29 de septiembre de 2009
La desfachatez de Air Europa, tienne final feliz (de momento)
Sabemos desde hace tiempo, por diversas incidencias ocurridas en el pasado -que ahora no vienen al caso-, que Air Europa es una compañía lamentable y de muy poco fiar. Aunque nos seguimos arriesgando a volar con ellos, debido a que en algunos destinos –no en tantos como antes-, sus precios están bastante por debajo de la competencia. Es el caso de los vuelos a Túnez, uno que antes iba a Río de Janeiro y que quitaron en mayo del año pasado y el que conecta Madrid con Nueva York, que es el que ahora tocaba.
La tarifa que conseguimos, de 323 euros i/v, resulta unos 80 euros menos, que las más bajas de sus competidores. Así que, como bien sabéis y una vez más, nos armamos de valor y compramos los billetes, para visitar Estados Unidos, durante 16 días, a primeros de noviembre.
La web de Air Europa, es aún más lamentable, que la propia compañía. Tiene una única virtud: Que te permite visualizar a la vez, los vuelos al destino elegido, de todas las fechas del mes. Todo lo demás, son defectos: Diseño poco atractivo. A veces se queda colgada. Si has metido un dato mal (por ejemplo ida, por ida y vuelta) y quieres modificarlo, te borra todo lo anterior y hay que empezar de nuevo. Los precios, que se visualizas en el calendario, a veces no coinciden con los reales. Y podría seguir, pero ya solo, me voy a referir a lo peor: No hay manera, de hacer un seguimiento a tu reserva. Menos mal que al menos esta vez, no nos dio problemas al reservar nuestras plazas, a diferencia de otras ocasiones.
El caso es, que ayer andaba aburrida y ¡bendito aburrimiento!. Quise comprobar, si en Checkmytrip (https://www.checkmytrip.com/plnext/XCMTXITN/CleanUpSessionPui.action?SITE=XCMTXITN&LANGUAGE=GB ), aparecía el itinerario y el estado de los vuelos. Positivo. Miro el de ida y se muestra confirmado. Voy a ver el de vuelta y leo lo siguiente, en cuanto a su estado: “No es posible, no funciona”.y debajo, nos colocan otro vuelo, para la misma hora del día siguiente y cuyo estado es: “Confirmación cambio de hora”. O Sea, no es que lo retrasen unas horas, si no que lo cancelan y nos hacen esperar un día completo Supongo que cualquier persona, que tenga unas fechas de vacaciones limitadas y cerradas, se hace cargo del problema.
Esta mañana y como es lógico, llamamos a la compañía. En el 902 de Air Europa, nos indican que para informarnos sobre ese tema, hay que llamar a un 807, que cuesta más de un euro el minuto y que tenemos que pagar nosotros, aunque la culpa del desaguisado, sea de la compañía. ¡A callar y a pagar! Ya hemos aprendido hace tiempo, que el temple tiene que ser nuestro guía.
La señorita –muy amable, eso sí-, nos dice, que efectivamente, ese domingo, no hay vuelo. Pero, ¿por qué, si el resto de los domingos de noviembre, si opera?. No sabe, no responde. Y, ¿por qué la compañía, nos vendió un vuelo inexistente, desde su propia web?. Respuesta: Sí, es que el vuelo existía, pero ahora lo han quitado, por los horarios de verano e invierno”. ¡Ah, o sea, qué van quitando vuelos cuando les apetece, con pasajes ya vendidos?.
La siguiente pregunta, es de pura lógica, teniendo en cuenta la conversación: ¿Y cuando pensaban comunicarnos la cancelación, tal vez el día antes?. No sabe. Y es que el colmo de la desfachatez de Air Europa, es que nos suspenden el vuelo y encima, ni nos envían un correo electrónico
Nos ofrecen la posibilidad, con la misma tarifa –faltaría más-, de volar el sábado o el lunes. Pero claro, el lunes ya no podemos y si lo hacemos el sábado, perdemos un día, de nuestras preciadas vacaciones. A la señorita, ambas cuestiones, le dan igual, aunque trata de disimularlo.
Resulta, que si yo quiero cambiar las fechas de un vuelo o tengo que pagar un suplemento de 20 euros o en otros casos, es misión imposible. Ingenua de mi, pregunto, si al modificar las fechas ellos, me dan los 20 euros a mi. Negativo. Al menos, si queremos, nos devuelven nuestro dinero, perdemos los vuelos y todos, tan amigos. Pero eso, no nos interesa
Trato de no perder la calma e intento negociar. Aceptamos volar a la vuelta un día antes, si también nos permiten, adelantar la ida un día, sin ningún coste adicional. Tendremos que reorganizar algunas cosas, pero al menos, no perdemos un día. Aceptan. Esperamos, que esta haya sido, la primera y última sorpresa, aunque estaremos alerta, porque volar con Air Europa, es como comprar en la Bolsa, los denominados chicharros: O te va de miedo o te hundes.
Lo que hacen las compañías aéreas –unas más que otras-, es sencillamente, una vergüenza. Tienen licencia para matar y para saltarse la legislación europea, a su antojo. Aplican hasta el extremo, la normativa para pasajeros y se saltan a la torera, lo que les concierne a ellas, mientras las autoridades europeas, miran para otra parte.
Es cierto, que hay una legalidad, que protege a los pasajeros, pero nada se conseguir, si no vas con abogado y a juicios, por lo que al final, te sale bastante más caro, que lo que vas a reclamar. Aún, estoy esperando sentada y ha pasado casi un año, que me indemnicen, por el retraso de más de 24 horas, que tuvimos en el aeropuerto de Roma, viniendo de Turquía, por la huelga de Alitalia.
martes, 25 de agosto de 2009
¡¡¡VIVA Ryanair!!!
"Jamás respondisteis a mi reclamación y el exceso de peso en el equipaje es más caro, que el kilo de marisco en Navidad, pero aun así...: ¡os quiero!". No hace mucho que en la prensa, encontrábamos estos fragmentos de una carta, que una usuaria valenciana, enviaba a las oficinas de la compañía aérea Ryanair. Esto viene a demostrar, que las controversias que genera la bajo coste irlandesa, ya no solo están en el plano social, sino dentro del propio individuo. Pura relación de amor/odio.
En el fondo creo, que a Ryanair le va la marcha y que lejos de incomodarles, tanta crítica les reconforta. Es aquello tan viejo, del que hablen de mi, aunque sea mal. Y a otros muchos, también les viene bien. Por ejemplo, al gobierno. Porque mientras se habla, de que si Ryanair cobra no se cuanto por cada bulto o por el check-in on line, nadie hace comentarios sobre la millonada que se está gastando el estado –con comisiones incluidas, para muchos políticos, supongo-, en hacer un AVE para ricos y potentados.
Mientras tanto, Ryanair gana dinero, como debe hacer cualquier empresa, da oportunidad de viajar a mucha gente y se ríe del mundo, ahora con lo de volar de pie y pagar un euro por el servicio. Pues si hay que abonarlo, pues se abona y debate terminado. ¿Por qué nos quejamos por esto y nos quedamos tan campantes, cuando nos soplan diez euros, por un recorrido de 20 kilómetros, que no vale ni dos, desde un aeropuerto, hasta el centro de la ciudad?.
Y es que desde mi punto de vista, las controversias se acaban rápido, bajo el contundente argumento, de que puedo volar de Madrid a Barcelona por 4 euros, con todo incluido y con solo equipaje de mano, mientras que ir en el tren, me cuesta quince veces más. Otro ejemplo: Para el puente de octubre, haremos Valladolid-Milán-Madrid, por tan solo 8 euros por persona. ¿Imagináis cuanto cuesta, solo el tramo Barcelona-Milán, a través de esa sociedad de desvergonzados, que en su día crearon RENFE y la francesa SNCF? Con esto, ya no haría falta seguir, pero me apetece hacerlo.
Las asociaciones de consumidores –líbrenos Dios de ellas- hablan y no paran, de que la política de Ryanair es engañosa y poco clara, de que cobran por todo, de que no dan servicios…, pero nunca las oí protestar, cuando dos gilipollas, con pretensiones de exclusividad mundial, pagan casi 4.000 euros cada uno, por un viaje de 15 días a Argentina, en Viajes de El Corte Inglés. Y hay mucha gente, que despilfarra esta cantidad y sale gozosa, sin saber que gasta diez veces más de lo que cuesta y que luego ponen el grito en el cielo, porque Ryanair les quiera cobrar, 16 euros por una maleta. ¡La estupidez humana, no tiene, ni tendrá límites!.
Ryanair no engaña a nadie y si son muchos, los que tratan de engañar a Ryanair. Por ejemplo, intentando pasar por bultos de mano, auténticos maletones o como vi el otro día a una chica, proponiendo colar como este tipo de equipaje, un bulto que pesaba 14,5 kilos.
Vamos a tratar de analizar, los tres principales tópicos.
1.- “Ryanair cobra por todo, sobre todo por el equipaje.”. Sí, es cierto y parece justo, que uno que lleva 15 kilos, pague más que el que viaja con un simple bolsito de mano. Lo que resulta completamente injusto, es lo contrario: Pagar por lo que no se usa. En las compañías tradicionales, nos obligan a desembolsar dinero, por todos los servicios que ofrecen, independientemente de que los utilicemos o no.
2.- “El sistema de venta es confuso y engañoso”. Falso. Es sencillísimo, para toda aquella persona, con una formación media, que se haya dado tres garbeos por internet. Se trata simplemente, de ir añadiendo o restando servicios y pagar exclusivamente, por lo que se necesita. Es bastante más fácil, que sea una agencia, la que te meta la bacalá
3.- “Cuando hay problemas, como cancelaciones u otros, se lavan las manos”. Sí, eso está mal, ciertamente, pero muchas de las aerolíneas tradicionales, hacen exactamente lo mismo. Aún estoy esperando, la indemnización de Alitalia, después de haber presentado la reclamación cinco veces, por el retraso de 24 horas, que tuvimos el año pasado, volviendo de Turquía. Cierto es que a nosotros, por lo menos nos dieron comida y hotel, pero a la mayoría, ni eso. Y me temo, que o voy a los tribunales o no cobraré nunca. Legislación Europea = Papel mojado.
Voy ahora, con lo que me parecen las mayores ventajas, de esta aerolínea irlandesa:
-Gracias a Ryanair, los ciudadanos de provincias, ya no necesitamos desplazarnos a Madrid, para viajar por Europa. Y gracias a esta compañía, el turismo en nuestras propias ciudades, se ha revitalizado.
-Es una de las compañías aéreas, con mayor puntualidad. Y no es casualidad, porque su rentabilidad, depende de ello.
-O es que me estoy acostumbrando o últimamente, la distancia entre asientos ha aumentado algo y estos son un poco menos espartanos, que antes.
-Te avisan mil veces por correo electrónico, los días antes de tu vuelo, para que hagas la facturación on line, por lo que es casi imposible, que se te pueda olvidar.
Pero como digo unas cosas, también menciono las otras. Hay tres cosas de esta compañía, que no entiendo y que serían fácilmente mejorables.
-El excesivo celo, comparado con la mayoría de la competencia, en llevar hasta el límite, todos los protocolos de seguridad.
-El trato poco amable del personal. No he visto aerolínea, con más caras de amargad@s de la vida, entre l@s auxiliares de vuelo, que en esta.
-Carece de3 sentido, que pagar con la tarjeta de la compañía, salga 10 euros más caro, que hacerlo con una Visa Classic Aunque esto es pura anécdota.
viernes, 12 de octubre de 2007
¡Dios mío, yo también me estoy convirtiendo en lowcostpata! (IV de IV)
Y por último, están las aerolíneas que sin mayor remordimiento mezclan varias o todas estas prácticas, expuestas en la reflexión anterior.
Bueno, por último no. Porque hubo una, que no solo nos cobró lo que prometía desde el principio, sino que además nos dejó (en nuestro próximo vuelo de Madrid a Milán del 1 de julio) elegir los asientos que queríamos en la aeronave, sin tener que pagar a mayores 1 solo euro: Vueling. Para los que los aviones nos dan cierto respeto, que te dejen elegir asiento y poder escoger entre los de las primeras filas del avión, es muy gratificante.
Enriquecí en algunos casos la pequeña investigación sobre el bajo coste, con algunas opiniones de viajeros sobre determinadas aerolíneas y me resultaron chocantes algunas que leí, creo recordar, sobre la compañía Smartwings. ¿Hasta tal punto han calado en la clientela determinados mensajes?.
Yo he sostenido –y sigo sosteniendo- que en muchas compañías aéreas de las de bandera –Iberia entre ellas- se come mejor que en muchas casas, a pesar de que me haya pasado años leyendo en los foros que menuda mierda es la comida que se sirve en la mayoría de los vuelos. Pues ahora resulta –solo hace falta que lo expresen de forma poética- que se leen opiniones –y no una ni dos- sobre las excelencias de las viandas que proporciona Smarwings, que entrega a los pasajeros una pequeña bebida y un bocata. ¡En fin, pilarín, lo que tiene que leer una. Bendita paciencia que hay que tener!.
Claro, luego haces probaturas en unas cuantas fechas sobre como te salen de precio los vuelos en esa compañía o en otra de bandera y te das cuenta de que para la mayoría de las fechas son similares o aproximados.
No quisiera finalizar este conjunto de reflexiones sobre las low const sin hacerme la siguiente pregunta. ¿Qué es una compañía bajo coste?.
Desde mi punto de vista, sería aquella que ofrece vuelos a precios muy bajos de forma muy habitual. Y ello, sin tener que ceñirse a ofertas muy concretas o destinos puntuales, a reservar con lustros de antelación o a estar todo el día buscando a la ganga, dado que con estos métodos se pueden conseguir buenos precios en cualquier compañía del mundo.
Ateniéndome a mi propia definición y a las experiencias personales y de conocidos, desde mi punto de vista solo habría dos compañías realmente bajo coste en Europa: La irlandesa Ryanair y la española Vueling. Y debo decirlo así, a pesar de que Planeta, que es la editorial que gestiona esta última compañía, no es precisamente santo de mi devoción (ello no es solo debido a la cierta manía, que pueda tener a la marca Geoplaneta, sino a razones mucho más poderosas que no vienen al caso)
Si algún viajero conoce otras aerolíneas que cumplan esta característica de precios baratos casi siempre y me lo comenta por mail, no dudéis que lo pondré por aquí.
Quiero aclarar finalmente, que en ningún momento he querido decir que los billetes de avión en general, y en el corto y medio radio en particular, sean caros. Todo lo contrario. Hoy en día es más barato volar a casi cualquier destino que hace diez años. Ya quisiéramos que pasara lo mismo con los billetes de tren. Lo que si afirmo es que si algo se vende como bajo coste, tiene que serlo.
Escrita el 7 de junio de 2.007
¡Dios mío, yo también me estoy convirtiendo en lowcostpata! (III de IV)
Pero es que desde mi punto de vista, la cuestión principal y sobre la que poco o nada se debate al hablar del bajo coste (al menos por los lugares intenérticos por donde me muevo), es la dificultad para distinguir entre el trigo y la paja. Ver, en definitiva, si realmente es oro (bajo coste) todo lo que reluce (lo que se ofrece como tal). Y mi respuesta a esta cuestión sería contundente: No.
A mi modesto entender, moverse en el nebuloso universo de las tarifas supuestamente low cost es tan complejo, como hacerlo en el farragoso terreno de las tarifas de las compañías de la telefonía móvil. Em ambos casos, cuando uno está dentro del laberinto es complicado acertar con el camino correcto.
A lo largo de un dilatado periodo de tiempo, en aburridas mañanas de domingo (no disfruto de muchas, dado que suelo trasnochar los sábados), me puse a comparar rutas, prestaciones, precios, pluses, extras, formas de pago de unas cuantas de estas compañías aéreas. En concreto, Vueling, Ryanair, Esasyjet, Click Air, Belle Air, Smartwings, Germanwings, Air Berlín, Club Air, Alpieagles, Hemus Air, On Air, Wizzair, Blue Air, My Air, Meridiana y Blue1. ¡¡17 aerolíneas!!. La muestra, por tanto, parece suficiente.
Por supuesto que no tuve la paciencia de leerme toda la letra pequeña de cada una de ellas (no lo hubiera hecho ni siquiera delante de mi abogado), pero si de algunas de algunas y prácticamente con todas, hice simulaciones de precios finales. Es como para volverte loca o para tener un experto contable de dilatada y fiable trayectoria a tu lado para que te vaya haciendo las cuentas y –casi- gráficos comparativos.
Unas, a pesar de definirse como bajo coste, son sencillamente bastante caras, tanto o más que las de bandera en muchas ocasiones. ¿Por qué existe una regulación que define lo que es desnatado, bajo en calorías o ecológico y no la hay para circunscribir lo que es bajo coste?.
Otras expresan las tarifas de forma tan compleja y enmarañada, que ya entran ganas de desconfiar desde el principio de iniciar la búsqueda, pensando que en cualquier momento, el más inesperado, te la colarán con algo no deseado.
Luego están las que te proponen una tarifa ridícula, pero a cada paso que avanzas te van incluyendo nuevos extras (y cada vez más), que un día va a haber que cuantificar antes de comprar el billete cuantos tosidos pretendemos emitir durante el vuelo, pera en su función, facturarnos también por ello. ¿Cómo puede convertirse por arte de birli birloque un pasaje de un céntimo en otro de 80€, tan solo dos pantallas después?.
Otras se dedican a jugar a su conveniencia con las tasas de aeropuerto y/o los impuestos de carburante, de tal forma que de un día a otro pueden variar hasta un 50%. También están las que te añaden más o menos importe según pagues con Visa, Trisa o Cuatrisa.
El colmo de los colmos en este sentido es Raynair, que no solo dispone de hasta cuatro comisiones diferentes dependiendo de la tarjeta con la pagues, sino que la emitida por ellos mismos es de las que las tiene más caras. ¿Entonces cuáles son las ventajas de este pedazo de plástico, si la propia compañía que lo emite te penaliza por su uso?.
Escrita el 6 de junio de 2.007
¡Dios mío, yo también me estoy convirtiendo en lowcostpata! (II de IV)
Pero francamente, si al vicio por el bajo coste le quitamos esos elementos competitivos y emotivos (similares a jugar al bingo o ir a la caza de gangas a El Corte Inglés el primer día de las rebajas), ese tiqui taca tipo Andrés Montes y esa sensación de estar tirando constantemente de la palanca o pulsando al botón de la tragaperras en busca del ansiado premio gordo, la cosa pierde bastante sustancia.
Hubo una época hace poco más de un lustro, en las que todos –yo incluida- comprábamos alocadamente acciones de empresas puntocom, como si se fueran a acabar al día siguiente. Bastaba con que una firma de bragueros de lana australiana u otra de fabricación de chinchetas de colores sensuales para colgar calendarios pornos se pusieran la mágica coletilla puntocom, para que empezaran a subir en bolsa como la espuma, aunque solo tuvieran que ver algo colateralmente con el mundo de la tecnología o de internet (muchas de ellas, aunque solo fuera, que disponían de un ordenador en su oficina).
Luego llegó la crisis. Unas desaparecieron tal como habían surgido, otras cayeron hasta mínimos y el resto, se apresuró a quitarse a toda velocidad el bendito puntocom y a esforzarse por gritar a diestro y siniestro, que ellos eran en realidad, una empresa de las tradicionales de toda la vida, que nada tenían que ver ni querían saber del volátil mundo de Internet.
Aunque parece que el mercado del bajo coste ya está suficientemente consolidado, al menos en el viejo continente, veo bastantes paralelismos entre aquella alocada situación puntocom y lo que es el bajo coste de ahora, con matices, por supuesto.
Cierto es –a pesar incluso de Air Madrid y de alguna otra-, que el sector parece ya no correr el riesgo de cierres masivos y sin previo aviso de compañías aéreas que se las prometían (o nos vendían ser) muy felices y que dejaron tirados, compuestos y sin su dinero a miles de pasajeros; pero también lo es que en este mundo del bajo coste, hasta para quienes dedicamos unas cuantas horas de vez en cuando a investigar lo que ocurre en lo relacionado con el sector de viajes, se nos hace muy difícil distinguir el trigo de la paja.
En cualquier caso y para dejarlo claro, estas reflexiones personales –como todas las de esta sección de la web- que estoy ahora plasmando sobre el bajo coste, no están dirigidas a resolver o debatir sobre la sempiterna polémica de si estas compañías son mejores, más o menos seguras u ofrecen mayor puntualidad que las compañías tradicionales de bandera. A mi estos temas, francamente, me aburren bastante, dado que todos casi ya somos capaces de recitar de memoria las ventajas y desventajas de las low cost.
En el capítulo de las primeras, el "supuesto" mejor precio y la no penalización de vuelos "solo ida", que deberían compensar las molestias ocasionadas por las segundas, como los peores o menor oferta de horarios, la lejanía de los aeropuertos desde donde operan (aunque en muchos casos están cambiando y ya lo hacen desde los principales), el pago de los servicios a bordo o que a veces conviertan las cabinas de pasajeros en mercadillos cubiertos, a modo de los zocos de Siria.
No tengo mucho más tiempo para seguir hoy, pero en las dos próximas reflexiones sobre este asunto y a no mucho tardar, os quiero hablar sobre una modesta investigación que he hecho en el sector de las que operan por Europa y daré mi opinión sobre las dos únicas compañías que yo considero realmente de bajo coste (basándome en mi experiencia personal o de amigos/conocidos). El resto, más que de bajo coste son de ofertas puntuales o de sutiles engaños.
Escrita el 5 de junio de 2.007
¡Dios mío, yo también me estoy convirtiendo en lowcostpata! (I de IV)
Ya, ya sé que me queda pendiente de escribir la segunda parte de la reflexión anterior y lo haré, pero es que hoy estoy poseída, endemoniada diría yo. Hacía ya tiempo que no me planteaba un circuito por Europa en tan solo 11 días, tomando varios vuelos y, ahora que ya se acerca julio y lo veo tan inminente, me han entrado los nervios, que poco a poco se han ido trasformando en adicción: “Origen”…, “Destino”…., “Fecha”… “Buscar”… “Click”… Y así una y otra vez, como quien con ansias y sin control introduce una tras otra las monedas en una tragaperras.
Llevo seis horas casi sin interrupción (que hasta casi estoy a punto de colocarme una sonda directa al servicio, para ni tener que levantarme de la silla), hurgando por las estructuras internéticas del bajo coste y ahora es cuando empiezo a entender lo de los ludópatas.
-Vamos, Eva, vente a cenar –me dice mi chico (lo de marido me sigue sonando fatal)-.
-No, no, espera diez minutos, cuarto de hora a lo sumo, que casi ya lo tengo ¡¡Esta a punto de salirme, ya noto el ADSL caliente… Déjame, que si no lo saco yo, seguro que se lo lleva otro!!, –he contestado sin separar los ojos de la pantalla-.
-Pero mujer –me ha dicho-, si ya has probado con Wizzair, Blue Air, Hemus Air, My Air, Meridina, Sky Europe, Gerrmanwings, Smartwings, Ryanair, Vueling, Click Air y no sé cuantas más. ¡Déjalo un poco para mañana!.
-¡Que no, que no, que está al caer!. Con Belle Air, Alpieagles, Club Air o Esasyjet lo saco seguro. Lo presiento. ¡Qué sí, que sí, mira!. Desde Split volamos a Cracovia, de Cracovia, a Estocolmo, de Estocolmo a Dublín y de ahí a Helsinki vía Atenas. Y por fin nos plantamos en Milán tras pasar la noche en el aeropuerto de Tirana, en Albania.
-Pero, Eva. Si ayer me habías dicho que desde Split íbamos a Sofia, de ahí hasta Budapest y desde este punto a Milán. ¡Y no teníamos que pasar la noche en ninguna parte!.
-Ya, ya. Pero es que he readaptado el recorrido. He quitado Brasov y Sighisoara (en Rumanía) del itinerario, para poder sacar tiempo para pasar la noche en el aeropuerto de Tirana. ¡Seguro que allí tendremos toda una inolvidable experiencia y esta combinación de vuelos nos permitirá ahorramos todavía 8€ más a cada uno!....
Mi chico ya no responde.
Y es que ni sopas de letras, ni sudokus, ni siquiera el entretenidísimo y viejo tetris o los novedosos juegos en tres dimensiones. Nada engancha más en la actualidad y resulta más electrizante y adrenalínico que jugar al bajo coste, bien simulándolo por entretenimiento o bien –como es mi caso en la actualidad- por próximas necesidades viajeras.
Es como ir a las rebajas, pero sin salir de casa. Cierto es que en vez de comprar blusas, medias o pantalones, solo adquieres códigos alfanuméricos. ¡Pero pone lo mismo pensar que has conseguido una auténtica ganga o que has logrado sacarlo siquiera un poco más barato que otro amigo tuyo que viajó al mismo destino hace dos meses. Da igual tener más o menos medios económicos. ¡Lo importante es ganar, ganar y ganar, aunque solo sea por un céntimo!.
Hasta yo, que dispongo de los suficientes recursos económicos para no preocuparme en exceso de los precios de los vuelos y que hasta hace no mucho era bastante escéptica con la mayoría de las compañías que se definen como bajo coste, debo reconocer que me he enganchado a la mecánica.
Tal es así, que me estoy planteando muy seriamente patentar y crear una especie de monoply del bajo coste, con aeropuertos en vez de calles, boeings y airbuses en lugar de hoteles y casas y penalizaciones o bonificaciones por llevar o no maletas, tasas de aeropuerto y suplementos de combustible. Lo mismo estas navidades, lo véis en el mercado. ¡Y pienso forrarme!.
Escrita el 24 de mayo de 2.007.