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miércoles, 31 de marzo de 2010

¡Ya está bien, con estos señoritos de la RENFE!

Viajar de Valladolid a Madrid, cuesta con el ALSA y reservando por internet, con quince días de antelación, 7,66 euros. Mientras, transportarse al mismo destino, con los AVE o Alvia, sale por 35,10€. Es decir, casi cinco veces más. Pero, es que volar con Ryanair, desde Valladolid a Alicante o a Málaga, desde Gerona a Almería o desde Valencia a Madrid, nos supone apenas cinco euros.

Pero es que además, tanto Alsa como Ryanair, resultan más fiables que la RENFE, a la hora de cumplir, el compromiso de viajar. Entre el accidente del otro día en Arévalo y la huelga de hoy, en la última semana, llevamos casi tres días, sin trenes a Madrid o con los horarios muy retrasados.

Después, de esta mera exposición de datos objetivos, llegan los componentes emotivo-subjetivos, que son bastante fuertes –aunque muy razonados y de lógica, casi aplastante-. Y eso, que yo esta Semana Santa viajo en coche y para nada dependo, de la maldita y monopolística RENFE –muy afortunadamente-.

Sencillamente. Ya está bien, que unos pocos privilegiados, con trabajos de por vida, decenas de días libres y esfuerzos poco generosos, puedan poner un país patas arriba, con una huelga semi clandestina. No porque no sea legal, sino porque intencionadamente, no se le ha dado difusión –ni por empresa, ni por sindicatos-, para hacer aún más daño. La primera, para vender más billetes, los segundos, para jodernos en lo más posible

Si el gobierno –muy acertadamente y le felicito-, ha metido mano, en el asunto de los controladores aéreos, hora va siendo, de que también ponga en su sitio, a los vividores sindicatos y trabajadores de la RENFE. Definitivamente, por muy loables que resulten sus reivindicaciones –que no creo, que lo sean más, que las de los cinco millones de parados y otros tantos o más, que trabajan en horarios interminables, por menos de mil euros-, no pueden ostentar el derecho, de fastidiar a los ciudadanos e impedirles algo tan necesario, como es viajar (y más en estas fechas)

No me cabe la menor duda, de que un partido de la selección española, es de interés general y por eso, está protegido y debe ser emitido en abierto, sin posibilidad, de que se difunda en pago por visión. Con más motivos, se debe garantizar, el inviolable derecho a desplazarse y viajar de la ciudadanía, sea por la causa que sea. No soy yo, muy de políticas liberales, pero si hay que hacer, lo que ya hizo Reagan en Estados Unidos, con los controladores aéreos, pues se hace y listo. Es decir: ¡Ponerlos en la calle! (omito el taco, que quedaría genial, antes de la última palabra)..

Harina de otro costal, es la política gubernativa, que nos trata de vender la modernidad de España, por el número de kilómetros de alta velocidad. Se están invirtiendo millonadas increíbles –en las que supongo, unos cuantos se están llevando, sus correspondientes comisiones-, en una fórmula de transporte, que es exclusivamente para ricos o para aerofóbicos. Son varias las compañías aéreas –y serán más en el futuro, porque crecerá la demanda-, que ofrecen vuelos nacionales, con tarifas mucho más baratas, que las ferroviarias. Y, aunque están subvencionadas por las autonomías, con dinero público, el coste para el ciudadano, es muchísimo menor, que el de la maldita alta velocidad. Señor Zapatero: La prosperidad de un país, bien sabe usted, que se mide por otros ratios, en los que no vamos muy sobrados.

Y aún, nos siguen vendiendo el ferrocarril, como un servicio público, cuando cada día, son más las rutas que desaparecen, por –supuestamente-, no ser rentables comercialmente. Mientras, las aerolíneas de bajo coste, que resultan ser privadas, incrementan anualmente sus destinos y frecuencias y llegan hasta aeropuertos, donde raramente lo haría, cualquier operador o servicio público.

Sé que la privatización del ferrocarril, no ha dado muy buenos resultados, en algunos países, como el Reino Unido. Pero viendo, lo mal que andan las cosas aquí, casi me arriesgo a que la RENFE, sea fraccionada en varias compañías y caiga en manos privadas. Iban a saber los sindicatos, lo que es productividad y no tener tiempo, para quejarse tanto y fastidiar a los demás. ¡Ya está bien, con estos señoritos caprichosos de la RENFE!.

Esta opinión la sostiene, alguien que es de izquierdas y muy defensora de la intervención del Estado, como generador de cohesión y solidaridad y también, de los derechos de los trabajadores. Así, que no me quiero ni imaginar, lo que estarán pensando, los liberales más recalcitrantes.

sábado, 27 de marzo de 2010

La hora del Planeta

Ya sabéis. La iniciativa consiste, en apagar las luces y los electrodomésticos, durante una hora (en España, hoy, de 20,30 a 21,30) y en ella participan –al parecer-, cerca de 130 países y casi, 5.000 ciudades. La ocurrencia, se parió y estrenó en Sidney, hace ya tres años, para –supuestamente- concienciar a la humanidad, sobre el cambio climático del planeta.

El caso es, que llevo toda la semana pensando, si adherirme o no a esta corriente, con apariencia de tan humanamente implicada o al menos, inofensiva. Por una parte, soy una persona muy sensible –me sumo, a esa moda de ternura, emotividad y lagrimeo, que ha invadido incluso, hasta el más beligerante de los foros de viajes-, pero por otra, no dejo que mi emotividad me domine y me impida tratar de llegar, al fondo de las cosas

Tras mucho analizar y dudar, he llegado a la conclusión, de que una iniciativa, que es capaz de poner de acuerdo, sin inconveniencias, debates, controversiás, ni aspavientos, al gobierno chino –se apagará la Ciudad Prohibida, de Pekín-, con Obama; a Florentino Pérez, con Laporta o a los recalcitrantes ecologistas, con uno de los alcaldes, más retrógrados de España, como es el de mi ciudad –que lleva haciendo barbaridades medioambientales, desde el día en que fue nombrado- o es de escasa trascendencia o esconde algo turbio.

Y para colmo, hasta se han unido, un millón de personas en Facebook. Algún día escribiré, sobre esta -supuestamente-, llamada red social, a la que desde mi punto de vista, le pega más el calificativo, de despropósito intelectual, a nivel global (con sus muros, clubes de fans y demás gilipolleces, para gente de escasa cultura y menor bagaje intelectual).

Mal nos va a los ciudadanos y no voy a poner ejemplos, ni a aludir a la maldita palabra, que a cada rato, anda en boca de todos. Pero peor nos irá, si casi nuestro único derecho, que es el del pataleo, también nos lo dejamos invadir, por las instituciones, los grupos de presión, los medios de comunicación y los políticos. Estos últimos, para solucionar los graves problemas del país, no se ponen, ni se pondrán de acuerdo, pero sí, para apagar la luz una hora (o para auto adjudicarse una pensión vitalicia, por prestar servicios, tan solo de siete años, como parlamentarios). ¡Ay dios!. Ni las iniciativas más loables, como podría ser esta, se libran hoy en día, de pasar por el filtro de la política y la mercadotecnia.

En cuanto a los medios de comunicación, casi mejor no hablar. ¡No descansan!. Yo nos dieron la murga hasta la saciedad, con el absurdo “esto lo arreglamos entre todos”. ¡Ojo!. Qué nada tengo yo, contra que se insuflen inyecciones de optimismo. Pero lo que ahora más hace falta aquí, son oportunidades y realismo. En esto de la luz, ya solo les ha faltado, poner a Mesi y a Cristiano, apagando las de su casa, después de meter dos hat trick

Así que, hoy, de 20,30 a 21,30, en mi casa, Iberdrola hará su agosto: El ordenador permanecerá encendido, el horno a todo trapo, con un delicioso asado y en el exterior de nuestro chalé y durante esa hora, habrá una luz encendida, porque hasta las loables protestas, estén poseídas por el marketing. Como decía aquel: A ver si al final del túnel, somos capaces, de encontrar la luz.

¡Ya veis!. He sido capaz, de escribir un folio de argumentaciones, sin ni siquiera aludir a los tópicos. Entre ellos, aquello, de que el día del planeta, deberían ser los 365 del año. Aunque no por tópico, no deja de ser cierto.

miércoles, 17 de marzo de 2010

De los inmigrantes, del castellano y de la demagogia política, que no conlleva costes y es efectiva

Ni los más viejos del lugar –si es que no tuvieron que emigrar, cosa que hicieron en esta región, 1.600.000 personas, en todo el siglo XX-, recuerdan a Castilla y León –maltratada por el PP, durante interminables años de mal gobierno autonómico-, por ser pionera o innovadora en nada. Más bien, por todo lo contrario: Por ir a la cola y a rebufo, de casi todo. Hay que decir por lo menos y en nuestro descargo, que no contamos con una impresentable al timón del gobierno regional, como ocurre en la Comunidad de Madrid. Pero, en fin. Retornemos, a la cuestión que hoy me ocupa, que si no, me caliento.

Nuestras autoridades, que no han sido precursoras o adelantadas en nada, ahora se descuelgan con la propuesta, de que los inmigrantes que residan o trabajen en Castilla y León, deben de aprender y saber correctamente castellano. Y es que, cuando no se puede ser pionero en la tecnología, la industria o la mínima y eficiente explotación de los propios recursos, se solapa, siendo el líder en la demagogia y el populismo barato, para adherir a la causa –sin gasto alguno y sin ningún esfuerzo- , a ese alto porcentaje de la población, altamente manejable, inculta, muy poco –por no decir nada- viajada, pasional y que mueve su existencia, por las reacciones viscerales e irrazonadas. ¡Es muy triste!.

Para empezar, me parece, que cuantos más inmigrantes sepan castellano, mucho mejor será para ellos y también para el resto, de los habitantes de la comunidad. La integración, es siempre mucho más fácil, si se domina el idioma más hablado. Pero de ahí, a declararlo obligatorio, va un trecho, dado que en este caso, lo primero que tendría que proponer la administración, es las medidas y los esfuerzos que van a poner en marcha, para quienes hoy no lo hablan, puedan hacerlo en el futuro. Y esto no se ha hecho, al menos por el momento, con lo que la medida, más que a popularizar el castellano entre todos, va más bien, encaminada, a la discriminación de unos cuantos.

Y esos mismos, que hoy celebran esta absurda medida, en León, Segovia, Salamanca o Valladolid, ¿no ponen el grito en el cielo, si el gobierno vasco, el gallego o el catalán, toman la misma decisión, con sus lenguas autóctonas?. ¡Qué fácil es cambiar de opinión, aunque el hecho sea el mismo, dependiendo de quien lo ejecute!.

¿Por qué no dejamos además, que sea la propia oferta y la demanda, los empresarios y los trabajadores, los que regulen el mercado de trabajo?.

Pero, las preguntas no terminan ahí. ¿Cuál es el grado de castellano suficiente, para poder trabajar o residir en la región?. ¿Quién lo determina y bajo qué criterios?. ¿Se va a examinar de idiomas, previamente, a la entrega del permiso de residencia y/o el de trabajo? Y fundamentalmente, ¿qué hacemos con los castellanos, que no dominan bien esta lengua, que la mal hablan o al menos, la mal escriben?. Sí, este hecho, no es tan infrecuente, como se pudiera pensar. Ya no hablo, del insultante castellano de los mensajes de móviles –que también-, sino por ejemplo, del de los foros, donde es más habitual de lo deseado, leer elado –sin hache- dever –con v-, buestro –con b- o cozer, -con zeta-. A la mayoría de personas, que les mandaras escribir un folio, apuesto que se irían, a más de diez faltas de ortografía.

Si los alemanes, los suizos o los franceses, se hubieran puesto hace cincuenta años, la mitad de integristas que nosotros, una gran parte de aquella España, se habría muerto de hambre. Y con el agravante comparativo, de que la mayoría de inmigrantes, que hoy viven en miestro país, si que hablan el español. Bien. porque son latinoamericanos; bien, porque son marroquíes, rumanos y búlgaros, con una facilidad para los idiomas, que ya quisiéramos para nosotros.

Señores –y señoras- de la Junta: ¡¡No nos toquen más las narices (por decir una palabra castellana y educada)!!. Y tampoco, con lo del 2% del IVA: Que el año pasado en el IBI (la llamada popularmente, contribución), ustedes me han subido el 20%.

domingo, 3 de enero de 2010

Me he vuelto aséptica y ya no sufro (ni aún siendo pasajera aérea)

Voy a tratar de hacer, la reflexión más aséptica de mi vida. Y es que son tantos y tan claros, los argumentos que tengo, que apasionándome, me enfadaría lo suficiente, para perder parte de mi sensatez. Así, que prefiero no descentrarme.

Me refiero al asunto, de los controles –periódicamente trasformados en paranoias o en psicosis colectivas-, en las terminales aeronáuticas o aeropuertos. Como ya parto, de que quienes hacen las leyes, las crean, para su exclusivo beneficio y libre interpretación y albedrío, pues por aquí, no tengo intención, ni de enfadarme, ni de hacer –siquiera- crítica. ¿Conformismo, realismo o sumisión?. Tal vez, de todo un poco, porque es lo que hay y listo.

Así, que las únicas armas que nos quedan, son las de –tranquilamente-, esgrimir la aplastante realidad –que otros llamarían lógica-, bien explicada. No vaya a ser, que además de delincuentes –por tratar de boicotear, a toda la aviación de la humanidad-, seamos deslenguados, insolentes con quienes nos gobiernas o en el peor de los casos, incluso, pudiéramos caer en el flagrante delito o hasta, en desacato.

A ver, como consigo explicarme: Si tienen que hacerme un juicio sumarísimo, cada vez que llego a un aeropuerto, que lo hagan, pero al menos, con un poquito de respeto. Que no me tiren la bandeja, donde debo dejar los objetos, a la cara, con displicencia. Que no me digan con arrogancia, lo que tengo que hacer y lo que no. Que se esperen a ver, si he dejado de hacer no sé cuál cosa y que aún en este caso, me lo digan con educación. Y sobre todo, que antes de molestarme verbalmente –cosa que ocurre, en casi todos los aeropuertos de Europa-, se preocupen de comprobar, si doy algún indicio, de sospechoso de algo.

En este sentido y dados los supuestos palos, que se le dan a Estados Unidos, en este asunto –muchos de ellos, probablemente merecidos-, debo decir, que a pesar de la incómoda obligación de descalzarme –que no ocurre en Europa-, me he sentido mucho mejor tratada, en los aeropuertos de este país, que en lso del viejo continente. Más que por política o criterios gubernamentales, me da la sensación –y a mi este elemento, me parece importante-, por la cualificación y profesionalidad, de los empleados, que atienden en lso aeropuertos, que es bastante elevada al otro lado del atlántico y muy floja, en Europa. Sobre todo, en España, Reino Unido e Italia.

Comentado ya, el tema más importante, que es el del respeto, a continuación y sin acaloramiento, voy a tratar de reflexionar –que es a lo único que puedo aspirar, porque otra cosa, no voy a conseguir-, sobre los mandatos aéreos de nuestros gobiernos. Y lo voy a hacer, en forma de afirmaciones, preguntas, deliberaciones o ironías.

1.- ¿Por qué Al-Qaeda, está tan interesada en poner bombas en los aviones y no en las estaciones de trenes, de autobuses, en el metro o en unos grandes almacenes?. O dicho de otra forma: ¿Por qué no nos tenemos que descalzar y enseñar todas nuestras pertenencias, al subir a un tren, un autobús o al ir a comprar al Carrefour?. ¿Vale más la vida, de un pasajero aéreo, que la de un simple ciudadano, en sus quehaceres habituales?.

2.- ¿Nos dan seguridad o sensación de seguridad?. O, ¿tal vez, ni lo uno ni lo otro?.. Respondo, con algunos hechos, que me vienen a lamemoria: Yo en los mismísimos Estados Unidos, he pasado controles aéreos, con cosas en los bolsillos, en bolsos interiores y en los calcetines –todas legales, por cierto- y no en una sola ocasión, sino en varias. Por otra parte, oí el otro día, a una persona, experta en seguridad, que a partir de unas cuatro horas, un operario que se encuentre ante un escáner, lo único que ve, son manchas de colores. Y creéis, ¿qué todos los equipajes que entran en la bodega de un avión, son controlados rigurosamente?. Por creer…

3.- Va a resultar, que ahora, según las paranoias del momento –de las que ya, no tenemos culpa a quien echar, porque no está Bush-, en muchas compañías están prohibiendo ir al baño, durante la última hora de vuelo. O tener cosas encima de ti o taparte con la manta. ¿Acaso está investigado, que los malignos terroristas, solo atacan, en los últimos sesenta minutos del vuelo?. Por cierto: Otro día me gustaría hablar, de los diversos protocolos de la aviación. He omitido la palabra estúpidos, porque si no, no sería una reflexión aséptica, como al principio, prometí.

4.- Asunto de los líquidos, que le habrá pasado, a más de un@. Cuando el año pasado, volvimos de nuestro periplo por América y como nos sobraban pesos mexicanos, compramos en el aeropuerto, una botella de ron, que entró lícitamente en el avión, pero que ya no lo hizo, en nuestro cambio de vuelo, en Frankfurt, por mucho que le explicamos, al empleado de turno, que provenía de la tienda libre de impuestos de Cancún, que estábamos en tránsito y que la bolsa estaba sellada.

5.- Escáneres, que te desnudan. Dejando al margen, el tema de la legalidad –¡Dios mío, los jueces aún me dan más miedo y desconfianza, que los políticos!- o moralidad, que darían para muchas líneas, se puede pensar ¿qué alguien que quiera ocultar algo en su cuerpo, no va a saber bien, donde hacerlo y más, si en la pantalla –como dicen van a hacer-, los genitales parecen borrosos o el proceso, es controlado por un ordenador?. ¿Y por qué, no nos desnudan electrónicamente, al entrar en el Corte Inglés?

Aún así, seguiré aséptica, porque me gusta viajar y no me queda otra, que visitar, muy a menudo, aeropuertos varios. Pero, cuando me vengan a pedir el voto: Que se descalcen, se quiten el cinto, pongan sus cosas en una cesta, pasen por el arco de seguridad de mi cocina…

jueves, 18 de octubre de 2007

El hijab es mucho más que un símbolo religioso

Para ser tertuliano de radio o televisión no es necesario acreditar titulación alguna, ni haber concurrido y superado con éxito un examen sobre cuestiones de actualidad, economía, tribunales o relaciones internacionales. Tampoco se requiere siquiera tener pensamientos brillantes u opiniones coherentes. Basta, sencillamente, con saber defender con garra, tenacidad y energía delante de un micrófono las ideas de una de las corrientes políticas imperantes que interesen al medio que le da trabajo.

Y no es que a mi me parezca mal esto, dado que de bien nacidos es ser agradecidos y no hay mejor forma de demostrarlo que difundir las ideas e intereses de quien nos da de comer. Todos lo hacemos con nuestra empresa y peor será para quien no ponga este sencillo mecanismo de supervivencia en práctica.

Lo que si cabría sin embargo pedir a los tertulianos, puesto que sus postulados contribuyen a la formación de la opinión de la ciudadanía, es que cumplieran escrupulosamente unas premisas básicas, tales como:

-Que dedicaran algún tiempo al estudio de los temas sobre los que van a opinar, con el fin de no dar datos incorrectos o inciertos.

-Que no es necesario que opinen absolutamente sobre todo. Los radioyentes y telespectadores somos comprensivos y sabemos que ningún ser humano sobre la tierra domina todas las parcelas del conocimiento.

-Que viajen, porque para dar opiniones sobre el contexto internacional, resulta una arma bastante ventajosa. Y de paso, nos ahorraríamos escuchar algunas de las barbaridades que venimos oyendo en los últimos tiempos.

Pecata minuta es que ayer un tertuliano de una emisora de radio dijera, tras conocerse la muerte de dos soldados en Kosovo en accidente de tráfico: “Es que todas las carreteras de la ex Yugoslavia están destrozadas”, demostrando así que no ha estado por esa zona del planeta en su vida.

Pero a lo que si quería dar una mayor trascendencia –porque la tiene- es a la desinformación que han mostrado la mayoría de tertulianos (y políticos también) sobre el asunto del pañuelo islámico (hijab), a raíz de que se haya puesto de moda el tema por la prohibición de llevarlo en algunas escuelas.

Sin encomendarse ni a Dios –o a Alá- ni al diablo, se han liado la manta a la cabeza confundiendo el hijab con el velo, el chador o el burka, metiéndolos todos en el mismo saco y –a veces- asemejando los términos. Basta con darse una vuelta por la red, o mejor, viajar a unos cuantos países musulmanes, para ver que hablamos de cosas muy diferentes y no comparables.

Se han referido además a la simbología religiosa del hijab –que es cierta-, pero no han hablado de su significado cultural o estético. Hay mujeres musulmanas progresistas que llevan el hijab exclusivamente por motivos culturales y otras que lo hacen como simple ornamento estético, como si de unos pendientes o una diadema se tratara (cosa que también hace por cierto una amiga mía, que nada tiene que ver con la religión musulmana).

No entiendo además muy bien, que diferencia supone para el estatus de la mujer llevar un pañuelo en la cabeza y que no supone anudárselo al cuello. Y puestos a elegir, a decir verdad, me parece más estético el uso del hijab en la cabeza que llenarse el cuerpo de perforaciones y piercings.

No comprendo tampoco, porque nadie se metió con nuestras abuelas cuando se ponían el pañuelo sobre su pelo o como no se habla también de la discriminación a la que son sometidas las monjas, por llevar su cabello cubierto.

Pero lo que realmente se convierte en un despropósito, es que se impida a una niña ir a clase por llevar el hijab. Más que nada, porque se está impidiendo a esa criatura poder adquirir la cultura y la formación suficiente para poder decidir si quiere seguir llevándolo puesto en el futuro.

Lo peor de la ignorancia no es que sea osada, sino las pocas ganas que tiene de aprender.

sábado, 13 de octubre de 2007

Por mucho que algunos se empeñen, su nombre es Myanmar y no Birmania

Antes de emitir opiniones y trazar argumentos en esta sección de reflexiones tan subjetivas, suelo tratar de documentarme sobre los diferentes aspectos objetivos que pueden contenerse en ellas

Intento también respetar bastante los criterios de organismos tan solventes como pueden ser la siempre útil enciclopedia Wikipedia o el Diccionario Panhispánico de Dudas, pero en esta ocasión no puedo estar de acuerdo con ellos y tengo que alinearme con la Organización de las Naciones Unidas o la propia Unión Europea: Birmania no es ni Birmania, ni la antigua Birmania, ni la Ex Birmania, ni otras denominaciones incluso más raras que hemos oído en los desorientados medios de comunicación durante las últimas semanas. Birmania como tal, no existe y si Myanmar. Y no le demos más vueltas, porque así han decidido llamarse ellos y es este el que figura como nombre oficial de dicho estado.

Después de que como casi todos, haya estado estos últimos días ocupándome desde la media distancia por conocer los sucesos y avatares del país de la revolución del azafrán, me llamo bastante la atención el desconcierto generalizado de los medios de comunicación sobre la denominación de Myanmar. Sin contemplaciones, se han liado la manta a la cabeza, como si en cada Redacción hubieran dado barra libre para que cada periodista llamara a este estado como bien le pudiera venir en gana. Ni jefes -o geógrafos, llegado el caso- con criterio, ni libros de estilo, ni bases de documentación…

Que digo yo, que los de Myanmar tendrán derecho a llamarse así si les da la apetece –y parece que sí- y no como nosotros queramos o como recomiende denominarlos un Diccionario Panhispánico, que me da a mi que de dudas sobre nuestro idioma sabe mucho, pero de Myanmar muy poco.

Puede parecer una cuestión baladí –no lo es, teniendo en cuarenta todas las susceptibilidades que despiertan los términos que denominan a pueblos, naciones o estados-, pero a ningún locutor en los informativos –bueno, tal vez a Urdaci- se le ocurriría referirse –y menos constantemente- al País Vasco o Euskadi como las antiguas o ex –Vascongadas. O en el tiempo dedicado a los deportes el presentador de turno quedaría algo anacrónico –además de ridículo- si se empeñara en informar sobre la semifinal del Europeo de Baloncesto entre España y Grecia como un enfrentamiento en la cumbre de las antiguas Hispania y Helade.

Y los rizos se podrían seguir rizando ya de forma más peligrosa si definiéramos a Estados Unidos como la antigua colonia británica que fue, a la Francia del orgulloso Sarkozy como la ex Alemania nazi de la ocupación o al actual Irak como Confederación de Territorios de Ultramar Británico-Estadounidenses

Y a más pequeña escala, pues como si nos da a llamar a Laura la Ex de Juan o a Mariano, aquel que compartió piso con nosotros en cuarto de carrera. ¡¡Con lo bonito que suenan las cosas llamadas por su nombre!!.

Mirad que yo soy bien de izquierdas, pero me parece estupendo que, al Gobierno de España –dado que efectivamente, se trata del Gobierno de España-, se le denomine Gobierno de España. Porque España se llama España y es para España o en su defecto para Madrid, Barcelona, Bilbao… y no es para ”este país” o “el estado” para donde piden un billete de avión los casi sesenta millones de turistas que entran por nuestras fronteras o aeropuertos.

Por lo demás, espero que de aquí a un año la estabilidad –ya que lo de la democracia parece difícil- haya vuelto al país, dado que MYANMAR es uno de los platos fuertes de nuestra futura y anhelada vuelta al mundo.

Escrita el 2 de octubre de 2.007

miércoles, 10 de octubre de 2007

Tópicos muy habituales en las conversaciones sobre viajes (VIII de X)

A lo largo de los más de 600 folios de información y opiniones que contiene esta web, he tratado en todo momento de no mezclar viajes con opiniones políticas, porque como hemos visto tantas veces en los foros de viajes, ambos elementos hacen peor pareja que las cerillas y la gasolina.

Por supuesto que quien lea habitualmente esta página podrá ubicarme de una forma muy aproximada ideológicamente, dado que es imposible aislar las líneas básicas de la ideología de cualquiera que hable o escriba, se trate del asunto que se trate. Pero al menos he intentado –y espero haberlo conseguido en un porcentaje importante- no manifestarme sobre política de forma explícita.

Hago esta introducción y estas precisiones, porque el octavo tópico que voy a tratar si que tiene un cierto contenido político, pero me parece que aún así debo proponerlo, por ver como a través de la propaganda interesada van calando en la sociedad, como si de verdades absolutas se trataran, algunos agravios comparativos y parciales hacia determinados países, que acaban siendo como mínimo peligrosos. Pongamos como ejemplo a Cuba para este octavo tópico –aunque valdría para otros países-, que quedaría más o menos formulado así: “Ir a Cuba es ir a ver miseria a un país empobrecido y sin libertades. La vida allí es difícil y deprimente”.

Debo indicar que no he estado todavía en Cuba. Hicimos un intento en 1998 que fue tan serio que incluso tuvimos el viaje contratado, pero cuando faltaban veinte días para la partida, tuvimos que aplazarlo por imprevistos laborales. Sin embargo, mi experiencia viajera a lo largo de más de cuarenta países, me hace dudar enormemente sobre que se pueda definir a un destino en línea y media de forma tan concreta, contundente y sesgada (incluso cabría decir manipuladora).

Quien se apoya en ese tópico esta definiendo todo lo que es un país por un mero criterio político (que ha llegado a calar hondo en muchas mentes gracias a los medios propagandísticos), dejando al margen todo el resto de sus elementos: Su historia, su cultura, el trato de sus gentes, sus paisajes y monumentos….

¡Ojo!. No estoy diciendo que lo que contiene ese tópico no sea cierto –tampoco digo que lo sea, aunque tenga mi criterio al respecto-, dado que como he señalado arriba, no he estado allí; sino que es una opinión exclusivamente política y muy partidaria, que además nada de información aporta a quien recibe ese mensaje y pretenda hacer un viaje al país en un futuro.

¿Y por qué no aporta información?. Pues porque en ningún momento descifra a ese potencial viajero si el país es interesante para visitar, si es seguro, si sus gentes son de una forma o de otra, si las condiciones sanitarias son buenas o no, si los monumentos están bien conservados, si los precios son caros o baratos, si la infraestructura hotelera es aceptable...

Pero si todavía alguien decide seguir aferrado al tópico, planteo un nuevo argumento que pude ser todavía más clarificador y es el del agravio comparativo. ¿Os imagináis que a mi me diera por definir a un país que si conozco bastante bien, como es Egipto, de la siguiente forma?:

“Egipto es un estado muy empobrecido, incluso en muchas zonas de las cuencas del Nilo y con un gobierno bastante corrupto. Su nivel de analfabetismo es muy importante y más significativo todavía entre la población femenina, a la cual se le práctica la ablación de clítoris en un 95% de los casos”.

Es cierto, que Egipto es todo eso. Pero ¿realmente sería esto lo primero que diríamos a alguien que nos planteara que de inmediato se va de vacaciones un par de semanas al país?.

-¿Y si a alguien le diera por alentar la siguiente definición y el incansable sistema de propaganda la difundiera?:

“España es un país insensible, que maltrata y asesina animales en estadios redondos y calles y que patrocinó y provocó con entusiasmo una invasión a miles de kilómetros en Irak, que acabo con la vida de decenas de miles de personas”.

¿Es o no es peligroso quedarse en los argumentos o tópicos simples, partidarios y confusos?.

Me parece que la política es para quienes nos gobiernan (que están para ejercerla y para que les pidamos explicaciones) y los viajes y destinos para quienes disfrutamos intensamente del placer de visitarlos.

Es posible que política y viajes puedan convivir medianamente juntos, pero no revueltos.

Escrita el 7 de marzo de 2.007