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jueves, 4 de marzo de 2010

El beso

El sábado pasado, quedamos a cenar pizzas y calzones –no de los que se ponen, sino de los que se engullen-, en casa de unos amigos argentinos, junto a su hermano, que ha llegado hace pocos días de Argentina y a otra pareja española. En este caso, ella es muy sociable, mientras él, es algo retraído y un poco brutote.

Las pizzas resultaron, realmente espectaculares. Cuando vivían en Buenos Aires, tanto nuestros amigos, como su hermano, habían regentado un negocio, en el que vendían a domicilio y en la calle, las típicas especialidades italianas, más las deliciosas y famosas empanadas argentinas –a semejanza, de nuestras empanadillas, pero mucho mil veces mejores, porque se hacen al horno-, salteñas y otros productos varios. Así que, ¡¡saben bien lo que hacen!!.

Para mi, las mejores pizzas que he comido, junto a algunas, en estados Unidos y un par de ellas, en Italia. De queso y jamón de York –con algo de chorizo-, de queso con morrones –muy utilizados en la cocina e allá-, de roquefort con pepinillos, de queso con palmito (procedente de la palmera), con anchoas… Así, hasta nueve variedades, entre pizzas y calzones, que nos dejaron muy felices. Y como decía aquella multinacional, efectivamente, ¡el secreto, está en la masa!..

Paro ya de contaros, los detalles culinarios, porque si no, esto sería más bien, una reflexión cocinera, que una viajera y como indica el título, de lo que hoy quiero hablar, es de besos.

Como en Gol TV, ponían el partido del Madrid con el Tenerife, llegamos a las ocho. La otra pareja, lo hizo más tarde. Cuando entraron por la puerta, el hermano de nuestros amigos, se dirigió a la chica para besarla y después, trato de hacer lo mismo con el chico, que le espetó: “A mi, no me vengas con mariconadas”. Héctor -el besante-, se quedó sorprendido y algo enojado. Y es que Fernando –el besado-, debería haber tenido la delicadeza, de haberse informado un poco, sobre la cultura del país, del anfitrión de la casa, donde vas a cenar y a tomar copas. Y si no, por lo menos, haber sido abierto de mente y discreto.

Y es que en el país de la Patagonia, es completamente normal –como en Chile y Uruguay-, que los hombres se besen entre sí. Al igual ocurre en otras partes, como el mundo árabe -es curioso, que en España aceptemos el matrimonio homosexual y esté mal visto, que dos hombres se besen y que el conservador Islam, tomen esta práctica como normal- o Rusia, donde incluso, se besan en la boca, como dejaron plasmado en la famosa fotografía, los dos líderes de la Unión Soviético y Alemania Oriental: Breznev y Honecker.

Veamos el caso, si hubiera ocurrido al revés. Fernando, va a Argentina y trata de dar dos besos –costumbre española-, a la hermana de Héctor. La chica, probablemente, le habría retirado la cara, después del primero y Fernando, tal vez, se habría enojado. O la chavala, impertérrita, habría dejado su rostro, pensando que el español, resultó algo descarado. Y es que en Argentina lo normal, es darse un solo beso. Hay otros países, como la ya mencionada Rusia, donde se suelen dar tres –en algunas regiones, hasta seis- y otras culturas, en las que incluso, el beso está mal visto, entre personas, que se acaban de conocer o que tienen, poca confianza

A mi, todas las opciones, me parecen estupendas y yo hago, lo que haya que hacer en cada sitio. Si no hay que besar, pues no se besa. Si hay que dar o recibir ocho, pues también. Y en algunos casos, hasta por un beso de tornillo, tampoco habría que ponerse colorado. Pero, lo que si me parece importante, es que antes de viajar o ir a una velada, a casa de un extranjero, nos informemos sobre algunos usos y costumbres sociales, de esa nacionalidad.

Por cierto. Si después de leer esta reflexión, os apetece seguir profundizando sobre besos y culturas, aquí os dejo este entretenido enlace:


www.taringa.net/posts/femme/1023677/Saludos-y-tipos-de-besos.html

miércoles, 10 de octubre de 2007

Nostalgia por la gastronomía y los vinos de Fitur

En la buhardilla de mi casa tengo un pequeño armario donde guardo algunos folletos y mapas de los destinos por donde hemos viajado desde finales de los ochenta. En realidad, habría necesitado la buhardilla entera si hubiera seguido el ritmo de almacenamiento de los primeros años.

En aquella época, siempre llegaba a casa con unos cuantos kilos demás en la mochila (que compensaba con los que había perdido en el cuerpo) en relación con los que había salido. Y no eran los regalos, dado que en esos tiempos mi economía no me permitía tales menesteres, sino todos los papeles que iba recogiendo en los destinos.

Es que lo guardaba absolutamente todo: No solo planos, folletos turísticos o de informaciones prácticas. También los papeles de publicidad que me daban por la calle (da igual que fueran de un restaurante, que de una tienda de ropa), las entradas a los monumentos, los tickets de transporte (tanto urbano como interurbano), los del supermercado… Incluso –a pesar de mi declarado agnosticismo- hasta los papeles con historias de santos u oraciones de las iglesias visitadas. Todo servía de recuerdo.

Después llegaba a casa, lo colocaba en diferentes apartados, lo metía en bolsas y a dormir el sueño de los justos. Hasta que un día, apagados ya los aromas y las emociones del viaje, iba casi todo sin piedad a la bolsa de la basura.

Ya hace tiempo que dejé estas perniciosas prácticas. Ahora mi volumen de información es más reducido, aunque mucho más selecto y de mayor calidad. Tengo una pequeña oficina de información turística mundial, con planos y folletos de más de 75 países. Por supuesto, de todos los que he visitado (en torno a cuarenta), pero también de otros muchos, que obtuve fundamentalmente en la época en que era asidua de Fitur.

En realidad, no sé casi ni lo que tengo. Ayer mismo me llevé una inmensa alegría, cuando revolviendo en ese pequeño tesoro descubrí algo que desconocía: Tengo bastante información sobre Israel y de Jerusalén en concreto, obtenida precisamente en la Feria Internacional de Turismo en 2.001.

Según la estaba observando me entró la nostalgia de aquellos años en que neutra visita a esta Feria era una de las citas más importantes del calendario anual. Fue entre 1.998 y 2.001 (ambos incluidos), cuando nuestros quehaceres profesionales nos permitían disponer de carnés de prensa y entrar al recinto los días previos a la apertura para el público.

Eso era (y supongo, sigue siendo) lo interesante de Fitur. Poder entrar los días en que solo lo hace la gente del sector, cuando la Feria está casi vacía y hay (o al menos había) numerosas degustaciones gratuitas y generosas de productos alimenticios (elaborados o no), cervezas, caldos y licores de todo el mundo. ¡¡Eso si que es viajar a través del paladar y de la gastronomía y sentirse en diferentes partes del planeta sin ni siquiera salir de un recinto cerrado!!.

Lo de ir a por folletos los días de apertura al público, cuando Fitur está abarrotado de gente y salir con bolsas enteras de cosas inservibles, se lo dejo para quien lo quiera. Yo no. Al fin y al cabo, para conseguir folletos basta con escribir a las Embajadas u Oficinas de Turismo y te los mandan cómodamente a casa (salvo los de Siria, claro, que no envían ni un triste plano de Damasco –aunque me temo que en Damasco, un plano sirve más bien de poco-)

Escrita el 30 de enero de 2.007

Viajar a través de las tapas, una de las mejores formas de viajar

En breve, inauguraré una sección sobre “La buena vida” en la que además de hoteles y restaurantes con buena relación calidad/precio, incluiré bares de tapas, sobre todo, de aquellas ciudades españolas donde la tapa no es de pago (gentileza de la casa) y se sirve como parte indivisible de cualquier consumición y a casi cualquier hora.

Sobre el asunto de las tapas gratuitas quería hoy, antes de iniciar esa sección, hacer algunas valoraciones y reflexiones.

De la España que conozco, que es mucha, pero no toda, las ciudades donde mejores tapas sirven, desde mi punto de vista, son: Granada, Jaén, Segovia, Lugo y León.

Aunque sumando todos los puntos fuertes y los débiles, tal vez sería Granada la que ocupara el primer lugar indiscutible, no voy a hacer una clasificación y voy a colocar a las cinco en un nivel similar, destacando la mejor característica de cada una.

Granada: Las tapas más generosas. Me han llegado a poner de tapa una hamburguesa con patatas fritas o un bocadillo de más de un tercio de barra.

Jaen: Quizás sean las más exquisitas, con una casi imbatible relación exquisitez7 precio

Segovia: Muy buen equilibrio entre el tamaño y la calidad.

Lugo y León: Buen precio y variedad, ubicados dentro de unos bellos marcos históricos. El fenomenal ambiente que se respira y vive en el Barrio Humedo o en la principal calle de tapas de Lugo –de cuyo nombre no me acuerdo- es de tanta altura como las propias tapas.

Otras ciudades muy interesantes también para la degustación de pinchos sin cargo son: Santiago de Compostela (hace unos años estaba a la altura de las anteriores, pero ha caído mucho), Madrid (también ha caído algo), Ávila, Salamanca (muy desiguales, las hay muy buenas y muy malas) y Ciudad Real (en este último caso hablo de oídas, dado que no estado; aunque si puedo referirme a lo excelentes que me resultaron las de Valdepeñas).

No me resisto para terminar, a dar unas pocas recomendaciones, fruto de una dilatada experiencia currada a conciencia en cientos de bares, para moverse por la galaxia tapera.

-Evitar los sitios recomendados por la Guia del Routard (u otras guías) de hace más de dos años. Vamos, que nada de entrar en ese establecimiento “recomendado por la guía del Trotamundos de 2.001”. Probablemente en 2.001 era un lugar bastante recomendable, pero es casi seguro que desde esa nominación haya subido sus precios en proyección geométrica y hayan bajado la calidad y la cantidad en la misma proporción

-No siempre en los sitios más caros ponen mejor tapa y en los más baratos peor. Suele ser más al revés. Quien es generoso, lo es para todo (precio y tapa) y quien es tacaño también.

-En cualquiera de estas ciudades que he señalado (no se en otras), no se debe uno hacer mala sangre si ve que a su alrededor todo el mundo tiene tapa y a él no se la han puesto. Lo más probable es que al camarero se le haya olvidado. ¡Así que, pedidla con toda naturalidad!.

-Si no vais a comer la tapa, hacérselo saber a quien está detrás de la barra y que no os la ponga. Los bares hacen un esfuerzo con este gesto y no está bien que parte de la comida tenga que acabar en la basura.

-No en todas las ciudades la hora central del tapeo es al mediodía. Hay en algunos lugares donde el momento más álgido se sitúa antes de la cena, entre las ocho y las diez de la noche.

Hablando de tapas, vinos y cervezas. ¿Alguien sabe la medida exacta de un corto de esta última bebida?. Dependiendo del establecimiento, la cantidad de cerveza varía en márgenes abismales para tan pequeña dosis.

Escrita el 9 de enero de 2.007