lunes, 22 de febrero de 2010

Reflexiones lingüísticas, durante una animada mañana de cañas

Para mi, si hay una cosa realmente placentera, después de viajar, es salir de cañas, los domingos por la mañana. No es Valladolid, un lugar que se caracterice, por los aperitivos gratuitos. En la capital, normalmente, todo lo que se come, se paga. Aunque no es así, en algunos pueblos del alfoz y en la zona residencial, donde vivimos –a unos kilómetros de la ciudad-, donde las tapas son generosas y sin cargo. Así es, que por 1,20 euros, nos tomamos nuestro rico botellín de Mahou, con paella, croquetas, empanadillas, canapés varios, choricito criollo, gambas, sopas de ajo, tortilla….

            Salir de cañas, no es una cosa cualquiera, sino más bien, una terapia, una filosofía, un estilo de vida, un auténtico gozo… No es asimilable, a bajar a comprar el pan y tomarse un par de cervezas, deprisa y corriendo. Tampoco, a tomar posiciones, para devorar una ración de pulpo o unos canapés de cangrejo, con un cortito con gas, mientras los niños se desfogan dando berridos, moviendo sillas y mesas, empujando a los pacíficos clientes de la barra, arrollándolos con el taca taca o peleándose entre ellos. Si algo prohibiría, inmediatamente en los bares, no sería el tabaco –que también-, sino la entrada de esas pequeñas y diabólicas criaturas –llamadas niños-. Pero eso daría lugar, a otra reflexión, no precisamente, viajera.

            Salir de cañas, en definitiva, implica hacerlo sobre las doce y media de la mañana y no volver, al menos, hasta las cuatro de la tarde, siguiendo, parsimoniosamente y de forma rutinaria, pero sosegada, el recorrido de bares, que previamente se ha designado. Entre siete y diez, está más o menos –dependiendo del día-, el número de establecimientos, que nosotros visitamos.

            Cuatro son las ventajas fundamentales, de esta forma de proceder: Te ahorras el desayuno, la comida, te pegas una buena y larga siesta al terminar y te agarras, un puntito filosófico y creativo muy agradable, con esas primeras cervecitas mañaneras, sin haber ingerido previamente, alimentos. Eso por la tarde, no pasa.

            Ayer, cuando engullíamos la sexta cerveza y su complementario aperitivo, de choricitos criollos fritos, reparamos en un cartel, que hay en el bar en cuestión y donde pone, así escrito: “Zona güifi, gratis”. Comentamos el asunto y no pasaron ni cinco segundos, para que apareciera la camarera y nos dijera, de forma contundente y sin contrastar nuestras afirmaciones, que así le había dich, que debía escribirlo, un profesor de universidad.

            Le pedimos que se tranquilizara y le explicamos, que lo que precisamente estábamos diciendo, es que nos mostrábamos de acuerdo, con su forma de proceder. Igual, que se ha españolizado güisqui, es muy lógico que se haga de igual forma, con güifi –a pesar de que la mayoría de los establecimientos hosteleros, siga poniendo Wi-Fi- o con las palabras güeb, softgüer o hardgüer.  

            Y la conversación –ahora ya sin camarera-, derivó en críticas, hacia todos esos puristas de nuestro idioma, que se llevan las manos a la cabeza, porque el español, se esté llenando de anglicismos. Los préstamos idiomáticos entre lenguas, son habituales, desde que el mundo es mundo. Igual que hay anglicismos en español, existen hispanismos en inglés y ellos, no se calientan tanto el cerebro, con este tema. Y además y en muchos casos, adoptan o adoptaron nuestras palabras, asimilándolas a la grafía y/o pronunciación anglosajona.

            De la misma manera, que el español está poblado de palabras inglesas, sobre todo, en el campo tecnológico, el inglés presenta bastantes de nuestros vocablos, en materias como vestimenta, complementos de trabajo o alimentos, entre otros varios campos. Fundamentalmente y por mucho que nos sigamos creyendo el ombligo del mundo, esa españolización del inglés, viene más bien, del intercambio cultural y comercial de Estados Unidos y México, en la época de los caobois (cowboys)  y la trashumancia, que de las aportaciones de la madre patria.

            Diluida ya la conversación, nos fuimos al séptimo bar. Ahora, empanadillas de atún, en un bar regentado, por una bella y joven rumana, que reside en nuestro país, desde hace cuatro años. Como casi todos sus compatriotas, habla un perfecto español, sin acento alguno y con argot patrio (tipo “anoche tuve el bar petado”). Le encanta jugar al poker por internet, afición, que también comparto.

            Estábamos ya, algo más dicharacheros de la cuenta y le contamos, que hemos estado un par de veces en Rumania, cuestión, que le hace bastante ilusión. Luego, nos referimos, a que en su país, conocimos a varias personas, que habían aprendido nuestro idioma, viendo las telenovelas sudamericanas, pero en esta ocasión, se muestra con indiferencia y nos espeta: “¡Ah, bueno y yo también lo hice así!. El español es muy fácil, porque como el rumano, procede del latín. Yo aprendí también inglés de adolescente, viendo películas en versión original”.

            Tomamos el último sorbo, pagamos y nos fuimos. Pasaban ya unos cuantos minutos, las tres de la tarde y a pesar, de los efluvios cerveceros, que ya empezaban a agarrotar la mente, no pude dejar de hacerme, decenas de preguntas, de las que por economía de espacio, dejó aquí, las dos principales:

Pero, entonces si el francés, el italiano, el portugués y el rumano, son idiomas latinos, ¿por qué yo a pesar de ver la televisión en esas lenguas y de haber estado varias veces en esos países, no soy capaz de articular un par de frases, en todos esos idiomas?. ¿Cómo es posible qué esta gente, venga para acá y hable español en una semana y aquí, nos pasemos cincuenta años estudiando inglés, para terminar leyéndolo con dificultad, hablándolo a medias y pronunciándolo de pena?. ¡¡Porca miseria!!.

sábado, 20 de febrero de 2010

¡Gracias, Geoplaneta!

Quiero agradecer al grupo Geoplaneta, tras mi petición expresa, la celeridad en la retirada del despiadado hilo insultante contra mi persona, que determinada usuaria, había iniciado en el foro de viajes, que mantiene en internet, dicha editorial.

Sabéis, que he sido muy crítica con ellos, pero ahora que han hecho muy bien las cosas, debo reconocérselo y contároslo aquí. ¡Gracias, Geoplaneta!. Me siento muy feliz y decidida, a olvidarme de todas las controversias del pasado. Y aunque creo, que todavía no se dan las circunstancias adecuadas, soy bastante optimista, en cuanto a la posibilidad, de que vuelva a participar activamente en vuestro foro.

Quiero además, tender la mano, a todos esos usuarios que me han perseguido y vilipendiado, en ese espacio viajero. Les aseguro, que si fueran tan felices como yo soy hoy, no tendrían ninguna gana –como, lamentablemente, hacen regularmente-, de insultar o despotricar contra los demás.

jueves, 18 de febrero de 2010

Españoles en el Mundo y Callejeros Viajeros


No me gustan demasiado, esos pseudoespacios de viajes, tipo Españoles en el Mundo y Callejeros Viajeros, que programan semanalmente, en la Primera y en Cuatro. Ayer estuve viendo, el dedicado a San Francisco y me quedé, enormemente decepcionada. ¡Es que ni siquiera consiguieron transmitirme, ni el 10% de las sensaciones, que yo experimenté en noviembre pasado, cuando visité esta extraordinaria ciudad.

            De acuerdo, que las vivencias, sensaciones y experiencias de cada uno, son las que te hacen tener una determinada visión de una urbe, que es personal e intransferible. Pero cuando hablas con otros viajeros, siempre descubres, que hay determinados elementos –nexos-, en los que casi todos estamos de acuerdo, a la hora de expresarnos, sobre cada lugar visitado –en este caso, una ciudad-. De ninguno de ellos, quedó constancia en la emisión de ayer.

            Tengo la sensación, de que quien viera el espacio de Televisión Española, debió sacar como conclusión final, que San Francisco es una ciudad extravagante, llena de frikis y personajes estrambóticos, grotescos y  alternativos –por no decir, raros-. Solo hace falta repasar, algunas de las personas –por no decir, casi todas- que aparecieron en el documental:

            La diseñadora del principio, que me pareció algo excéntrica y estrafalaria, al final de la emisión, me resultó, la más normal de todas. Luego vinieron, la hippie de la casa flotante (y el Plus pal salón), el convencido buscador profesional de extraterrestres –surrealismo puro, el de las zapatillas con GPS mediante vibración y la cazadora inteligente -para partirse de risa-, Raúl y su marido… Creo que al final, el menos chocante de todos, era el pavo, que uno de los entrevistados, había cocinado, el Día de Acción de Gracias.

            ¡Ojo!. Nada tengo yo, contra los personajes alternativos, sino todo lo contrario: Un profundo respeto. Todo el mundo está en su derecho de ser, pensar y actuar como le de la gana, siempre y cuando, no interfiera los derechos de los demás. Lo que si digo es, que no me parecen los testimonios más adecuados, para  transmitir al espectador que no conoce la ciudad, una imagen del San Francisco de hoy. Vamos, que se puede meter algún friqui que otro, de vez en cuando, pero que lo sean casi todos, puede tener cierta gracia, pero desvirtúa la realidad.

No sé por qué, además –supongo que el sensacionalismo manda, en muchos de estos reportajes-, siempre acaban recurriendo a temas manidos, como prostitutas y homosexuales.

            Para la autora del capítulo de ayer, pareciera que solo existiera el Golden Gate y las famosas y chulas, casas victorianas. Poco supimos, del extraordinario ambiente diurno y las bellas construcciones de China Town, de las peculiaridades y esencias del distrito financiero, de la particular zona de Eddy street, de los aledaños del ayuntamiento y de sus calles adyacentes, en Civic Center, llenas de agradables  comercios sin estridencias, de la acogedora zona de Fisherman,s Wharf –con sus tiendas, las amontonadas y delirantes focas-… Y a la inquietante y maravillosa isla de Alcatraz, la liquidaron con un par de planos aéreos.

            Me temo, que la calidad de estos espacios, depende mucho del autor que los hace y es por eso, que son de naturaleza variable. Aunque casi siempre y según mi modesto entender, los calificaría con una puntuación menor a cinco, en una escala de cero a diez. Todavía recuerdo, lo desilusionada que me sentí, cuando contemplé el de Bangkok. ¡Con los increíbles encantos que tiene esta ciudad! y al autor, no se le ocurre otra cosa, que dedicar diez minutos, a entrevistar al director español, de Coca Cola en Asia y a mostrar su lujosa y extraordinaria casa (aunque algo insultante, para el thai medio).

           También me acuerdo del día, en que en el capítulo sobre Manila, dedicaron veinte minutos a hablar de la prostitución. Seguro que eso no lo harían, si hicieran un espacio sobre Madrid o Barcelona, aunque quien pasee por ejemplo, por las Ramblas de noche, pensara que el tema, es de bastante interés, actualidad y trascendencia  Y, ¿qué nos parecería a nosotros, si una televisión internacional, hiciera un reportaje sobre San Sebastián y dedicara la mitad del tiempo, a hablar, sobre los atentados de ETA?. ¡Pues claro!: Pondríamos el grito en el cielo

            Entiendo, que la televisión debe ser ligera y más, a esas horas de la noche, en que ya no estamos, para que nos cuenten historias muy profundas. Pero una cosa es ligereza y otras, bien distintas, las imprecisiones, la manipulación intencionada y el sensacionalismo.

sábado, 13 de febrero de 2010

Retirada urgente de hilo, en el foro de Geoplaneta

De momento, lo que aquí escribo, es pura información. Aunque es posible que en próximos días, pueda dar lugar a reflexiones.

He puesto en marcha gestiones, tanto con la iniciadora, como con la administración de Geoplaneta, para la retirada de su foro, de un hilo creado para el linchamiento y escarnio público de personas –en concreto, de la mía-. No es el primer hilo –ni lamentablemente, será el último-, que en este foro, se inicia contra la dignidad de los seres humanos. Comprendo, que es imposible encerrar en lugares adecuados para su atención, a todos los desequilibrados –y más, a los que pululan a sus anchas por la red-. Pero lo que me parece incomprensible –aunque, cada vez menos-, es que una editorial de –supuesto- prestigio, difusión y responsabilidad, como se le supondría a Geoplaneta, los aliente.

La petición se hace, conforme a los siguientes hechos, tal como se les ha informado (trascripción literal):

“1º.- El hilo en cuestión, no está destinado a la divulgación, cooperación o intercambio de información sobre viajes, sino al linchamiento y ecarnio público, contra personas –en este caso, contra mi-. Desconozco, los insondables motivos y propósitos, que han podido llevar a su iniciadora a proceder de esta forma, pero lo que considero intolerable, es que una editorial, de la difusión y del prestigio de Geoplaneta, los consienta, los divulgue y los mantenga en su foro durante días, dándoles aliento y permitiendo, sin ejercer su capacidad de moderación, que el linchamiento, pueda ser aún mayor.

2º.- Varias intervenciones –no todas-, del contenido de dicho hilo y en muchos de sus extremos, atentan gravemente contra algunos de los derechos fundamentales y libertades públicas, recogidas en el Título I, Capítulo II, Sección I, de la Constitución Española, protegidos especialmente por la legislación y ejecutables, mediante el recurso de amparo. Aunque los responsables directos de lo que allí se publica, sean los autores de los textos, como ustedes bien saben, la responsabilidad final de lo que en su foro se publica, según han dictaminado diversas sentencias, es del propietario de la web.

3.- El mencionado hilo, no es en ningún caso respuesta o réplica -proporcionada o no-, a ningún comentario que yo haya publicado en su foro”.

Soy muy optimista y mantengo la esperanza, de que esto, se pueda solucionar amistosamente, en cinco minutos, con el intercambio de un par de correos electrónicos

domingo, 7 de febrero de 2010

Sobre ignorancia, racismo y los que se creen que España, es el ombligo del mundo

Dicen las estadísticas, que España es el tercer país del mundo, en cuanto a donaciones, por la catástrofe de Haití (de la que los medios de comunicación, ya apenas se acuerdan). Este dato, que a algunos les hará enternecerse y sentirse orgullosos, contrasta –y no me sorprende-, con lo que cada vez más, voy constatando en mi vida cotidiana y que no es otra cosa, que el incremento, del visceral rechazo a los inmigrantes y una radicalización de las opiniones, sobre todos aquellos, que desembarcan en nuestro país, simplemente, para ejercer su derecho a procurarse, un futuro próspero.

Quienes así actúan, suelen responder a unas características y lugares comunes. Por supuesto, no reconocen ser de ultraderecha –como de hecho, son- o racistas –aunque sorprendentemente, una amiga que proclama estas ideas, el otro día, fue capaz de asumir sin rubor, que quizás, si lo sea-. De nada sirve que les expliques, que puestos a discriminar, todos encontraríamos argumentos, para tratar de marginar a cualquier persona, aún teniendo el mismo lugar de nacimiento. Así, los altos podrían desmerecer a los bajos, los ricos a los pobres, los guapos a los feos, los universitarios a los analfabetos… y ¡para que seguir!.

Suelen ser, sujetos de baja formación académica –aunque no siempre-, porque la ignorancia, es lo más atrevido del mundo. De nada sirve que les expliques, que si España es hoy un país próspero, la población crece y también los ingresos a la Seguridad Social –con los que se pagan las pensiones, por ejemplo-, es por las aportaciones de los inmigrantes, que además, hacen aquellos trabajos, que los españoles no queremos realizar.

Tampoco recuerdan, cuando los españoles emigrábamos a Alemania, Suiza y Francia, durante los años sesenta. Y no lo hicimos a Hispanoamérica, de donde proceden, los que ellos llaman sudacas, porque la mano de obra que allí necesitaban, en aquellos tiempos, era cualificada y los españolitos de a pie, no daban la talla, ni tenían las suficientes capacidades.

Por supuesto, de aquellos emigrantes patrios, pocos fueron los que se interesaron, por integrarse en sus sociedades de acogida y aún menos, los que aprendieron alemán, francés o inglés. Mientras, cualquier rumano, búlgaro o bosnio, te habla en nuestro idioma, después de dos semanas de residencia. Y que decir, de los latinoamericanos, cuya verborrea, es fácil que deje en mal lugar, a los desestructurados, pobres, chabacanos y engreídos hablares ibéricos, llenos de vulgaridades e incorrecciones, gramaticales y sintácticas.

No es difícil pronosticar, por aventurado que parezca, que España volverá a ser, un país de emigrantes. No sé desde que momento, ni a donde tendremos que ir, pero tendrá que ocurrir. Porque no hay nación que soporte, casi cinco millones de parados, la tasa más elevada de la Unión Europea, junto a Letonia

No sé que es lo que, pero en España, algo se nos ha subido a la cabeza. Desde hace un tiempo, nos creemos el ombligo del mundo –cada vez que vuelvo, de cualquier viaje por el extranjero, lo constato más- y nos sonrojamos y escandalizamos, porque el comisario europeo Almunia –que no deja de ser español-, compare nuestra situación, a la de Grecia. Yo voy más lejos: He estado hace un par de semanas en Portugal y me dio la sensación, de que se vive mejor que en España. Al menos allí, solo se paga el 12% de IVA y no el 18%, como nos clavarán aquí, desde el próximo julio.

Y si aún, con los datos que he dado, no conseguís identificar a los sujetos de los que versa esta reflexión, os añado algunas características más: Odio visceral a Zapatero, -político, en que han concentrado todas sus iras y frustraciones, inspirados por desvergonzados medios de comunicación- y creencia absoluta, de que tienen toda la indiscutible verdad. Debes respetarlos, por supuesto, aunque ellos no admitan ninguna forma de pensamiento, distinta a la suya

Son personas que, generalmente en la vida, solo ven un único camino: El que han forjado o les han instruido de pequeños y se niegan, a hacerse cualquier planteamiento, que les desvíe de esa senda. Y además, son intransigentes, con que otros pretendamos hacerlo. Pero esta última realidad, da para mucho más que para un párrafo. Así, que le dedicaré, la próxima reflexión.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Sobre guías de viajes

Resulta extraño, llevar más de 120 reflexiones viajeras y no haber dedicado un capítulo específico, a las guías de viajes.. Para mi –y yendo, directamente al grano-, las mejores y con mucha diferencia, son las de la editorial Footprint (www.footprintbooks.com/Home/Index.cfm). Lástima, que solo estén editadas en inglés –al menos, yo no las he visto en español-, porque son muy precisas, concretas y salen, por un precio estupendo. Eso sí, no siempre están siquiera, en las principales librerías de viajes, como por ejemplo, Altair y a veces, tienen que pedirlas. Por lo que mejor, hacer las gestiones con tiempo.

La vez, que más hemos utilizado esta guía, fue en nuestro viaje por Sudamérica. Por solo 32 euros, nos hicimos con un volumen, que incluía todos los países, de esta zona del planeta. Ya casi cuesta lo mismo –a veces, más-, cualquier Lonely Planet, de un solo país. No se pierde en digresiones, como otros textos y va a lo práctico. Se nota, que quien escribe, ha estado en los lugares señalados: Ni un solo error, en todas sus indicaciones. Cuando comparábamos lo escrito, con otras guías y había discrepancia, siempre tuvo razón, nuestra inseparable Footprint. Además, están muy actualizadas, en materia de precios.

Normalmente, usamos más Lonely Planet y la guía Azul, por encontrarse en español. Últimamente, estoy observando una doble tendencia, de como las Lonely, eran más o menos buenas y van yendo a peor y como las azules, eran bastante malas, pero van mejorando. De todas formas y en general, son editoriales muy irregulares. Dependen mucho del destino, habiéndolas muy bunas y muy malas. Así por ejemplo, en Lonely, las de Egipto y Jordania, son bastante buenas, siendo lamentables, las de Siria y Líbano, Oeste de Estados Unidos o la de Yemen –en inglés-, destino, sobre el que ahora, andamos investigando.

Desde mi punto de vista, suelen estar algo mejor que las anteriores, las Rouge guides. Aunque por lo que he visto, tienen menos oferta de destinos –al menos en español, que las dos anteriores.

Una sorpresa muy agradable, resultó ser, la Guía Michelín de China, bastante más certera que la Lonely. Pero no hemos vuelto, a manejar más libros, de esta editorial. Así que no sabemos, si la buena calidad, es excepción o norma.

Prefiero no hablar, de las del Trotamundos. No eran malas en los noventa (o nuestras necesidades eran otras), pero hace ya años, que su calidad, cayó en picado. La última que me compré -hace ya dos años-, fue la de Argentina y sur de Chile y aún, me estoy arrepintiendo.

De Anaya, El País Aguilar y resto de guías, que apenas dedican espacio, a los datos prácticos y que recomiendan hoteles y restaurantes para ricos, no entra ni una, en nuestra casa. Aunque hay que reconocer, que a veces, tienen las mejores fotos y planos (en planos, guía Azul, está mejorando mucho, en las últimas ediciones, en las que ha introducido el color)

Pero, si hay algo, que dejé de hacer hace tiempo, es ir a los restaurantes u hoteles, que recomiendan las guías. Especialmente, a los que propone Lonely Planet: Es increíble, la legión de seguidores, que toman como la Biblia, las recomendaciones de esta editorial. Claro, los propietarios de esos negocios, saben de su –para mí, dudoso- prestigio y en la mayoría de las ocasiones, se han subido al guindo, con los precios. Hay una especie de tribu internacional, lonelyplanetera, que paulatinamente, va siendo desplumada, en todos estos sitios.

Lo mismo pasa, con todos esos establecimientos, que vemos recomendados, por la guía del Routard (Trotamundos), de un año cualquiera. Pasaron, de restaurantes para mochileros, a ser solo asequibles, para directores financieros.

martes, 26 de enero de 2010

Portugal: Siempre, en todas las etapas de mi vida

La primera vez, que viajé a Portugal –y al extranjero-, era toda una mocosa. ¡Ahora, en esta última, ya estoy hecha, toda una carcamal!. Entre ambos puntos, claro, un montón de experiencias.

Aquel bautismo viajero, fue con mis padres, unos meses antes, de que muriera Franco, en 1.975. Yo tenía, poco más de cinco años. La excursión consistió, en hacer en una jornada, el trayecto que une, Bayona con Oporto, pasando por Viana do Castelo y alguna otra población, que ya no recuerdo. Para mis progenitores, una auténtica aventura, dado que era la primera vez, que abandonaban el suelo patrio. Para mi, una vaga evocación. Supongo que ellos, compraron muchas sábanas y toallas, como era típico en la época, pero a mi, solo me viene a la mente, que trajeron para España, muchos kilos de café, alegando, que era bueno y barato (supongo, que vendría de las colonias portuguesas). Bueno. Y también recuerdo, lo mal que conducían los portugueses y que apenas había, señales de tráfico. ¡Me impresionó, como si fuera el Vietnam, que conozco hoy en día!.

Mis padres, muy implicados políticamente, en aquellos tiempos convulsos, en realidad, estaban más atraídos por la curiosidad de contemplar, la eficacia de la Revolución de los Laureles, que por cualquier otra cosa.

Tuvieron que pasar cinco años, para la segunda incursión en Portugal, esta vez, hacia Lisboa y alrededores. Mis recuerdos, en esta ocasión, están más ligados a los juegos y aventuras de infancia, que disfruté, con chavales y chavalas de mi edad. Aunque, si me vienen a la mente, estampas de la bella Sintra, el monasterio de los Jerónimos, el casino de Estoril o la inquietante Boca del Infierno. Y la más agradable sensación: El olor de esos deliciosos bollos de pan, pequeños y altos, tan típicos del país vecino, que nos zampábamos, cada mañana, con mantequilla y mermelada. ¡En nuestra aventura de este fin de semana, he tenido la suerte, de volver a disfrutarlos, con gozo y pasión!

La cosa, debió salir a gusto de todos, porque volvimos al año siguiente, aunque esta vez, al Algarve, para disfrutar, de increíbles días de playas, olas, cuevas inexploradas, calas imposibles y del juego del plato (ese que se lanzaba, como si fuera un platillo volante). Cogía camarones en las charcas de las rocas, percebes agarrados a los riscos y fantaseaba, con unas pequeñas y preciosas medusas, verdes o rojas, en forma de campana. Aquí empezó, mi afición por el snorkel, que proseguiría, dos años más tarde, en el paraíso de Cabo de Gata.

Todavía y sin Unión Europea de por medio, al cruzar las fronteras, las medidas de control eran estrictas y no resultaba infrecuente, que te abrieran el maletero, en la aduana. Es en este punto, donde entraba en acción mi padre, colocando todos los juegos de tazas de té y más artículos del estraperlo, en cajas, abajo del todo y poniendo las cosas más cochambrosas y sucias encima, para que los polis, desistieran de registrar, lo antes posible. ¡Solía funcionar!.

En 1.992, después de unos cuantos viajes, junto a una relación ya consolidada, de casi cuatro años, con la misma persona, con la que comparto mi vida ahora, quise revivir la infancia y la adolescencia y huyendo de las Olimpiadas de Barcelona y de la Expo de Sevilla, nos hicimos de camping, el Algarve, Lisboa y el norte del país, en un viaje, de sensaciones muy especiales: Nos colamos en el castillo de Sintra, entre un grupo de Japoneses; nos refugiamos en la catedral de Lisboa, de un enorme vigardo negro, que nos perseguía, con el fin atracarnos –Lisboa me pareció, entonces, una ciudad insegura- o tomábamos Sagres –cerveza local- y calimocho, tras el atardecer, en las vacías playas. Una noche, en la de Oeiras (alrededores de Lisboa), vimos desembarcar, un cargamento de marihuana

Y, como no podía haber quinto malo, decidimos abrir el programa viajero de 2.010, marchándonos a Oporto, Braga y Guimaraes. El periplo, ha resultado fantástico. Cualquiera de las tres ciudades, merece una visita a la zona. Pero lo que más me ha agradado, es encontrarme un Portugal, ordenado, trepidante, moderno, vibrante, barato…; unas ciudades magníficamente cuidadas y limpias, con amplias zonas peatonales y sobre todo, a una población muy cortés y educada. Ya no es, que no se detengan en un stop, como hace 35 años, sino que lo hacen, en los pasos de cebra o incluso, cuando no los hay, si es que te ven, apurado.

Tengo la sensación, de haber visto crecer a Portugal, en los últimos 35 años, más incluso, que a mi misma o a la propia España. Y es que de la convivencia intermitente, se saca mucho más jugo, que de la diaria.

jueves, 21 de enero de 2010

Haití: Estoy harta, de los medios de comunicación

Soy licenciada en periodismo y mis primeros años profesionales, se desarrollaron dentro del sector. Pero no por eso, dejo de estar harta, de que los medios de comunicación, decidan a cada momento, lo que es noticia o no. Es cierto que en Haití y debido a un terremoto, han muerto 75.000 personas, pero este país, ya debería haber sido noticia, hace mucho tiempo, por ser el más pobre de América. Y nunca lo fue.

Y es que la pobreza, ni sensibiliza, ni vende, ni eleva los índices de audiencia, mientras que las catástrofes, sí. Sobre todo, si se sirven al conmovido espectador, como un espectáculo circense, bien montado. Lo vimos con las invasiones de Irak y con otros tantos desastres más (naturales o provocados por el hombre). Pero dentro de veinte días –quizás antes-, el tema dejará de ser atractivo, desde el punto de vista comercial y de audiencias. Así, las pobrezas y penurias de Haití, volverán al más absoluto olvido. ¡¡Lo hemos visto tantas veces: Etiopía, Somalia, el tsunami del sudeste asiático, Irak…!!

Es verdad, que 75.000 muertos, en una semana de hecatombe, son muchos muertos. Pero aún, me parece más noticioso, que cada seis segundos, muera un niño, en nuestro planeta. Hagamos cuentas: 10, al minuto; 600 a la hora; 14.400 al día y ¡5.256.000 al año (no bisiesto)!. Pero de esos, nadie se acuerda –tal vez, un ratito en Navidad-, ni ningún ente o persona, nos pide que descontemos dinero de nuestras nóminas, para los pobres damnificados o que hagamos donativos.

Y, a diferencia del cataclismo de Haití, en el caso de los niños hambrientos, tampoco van George Clooney, Angelina Jolie, Brad Pitt o Sandra Bullock, a dar corriendo, un millón de dólares, porque de esa forma, no saldrían en los periódicos, de todo el mundo. ¡Publicidad más barata, a nivel mundial y a costa de los pobres haitianos, no la van a tener nunca!. Si quieren donar esa cantidad –que para ellos, es como 10 euros para mi-, que lo hagan en silencio, como cualquier otro ciudadano. Tengo ganas, de ver a estos actores millonarios, dando generosos donativos sin publicidad, a los países pobres de África, por ejemplo. ¡Seguro, que algunos que no se dan tanto bombo, ya lo hacen, con discreción!

Como ya dije, la pobreza no vende. Porque de hecho, en nuestra misma España, hay nueve millones de pobres y nadie les da un donativo o mejor, una posibilidad, de ganarse honradamente la vida. ¿Y, alguien sabría recitar, la lista de los países más pobres del mundo?. No lo creo. Yo ahora mismo, me voy a san Google, a ver si me saca de dudas: Hay varias entradas y tomo esta, al azar: Zambia, franja de Gaza, Zimbawe, Chad, Mooldavia, Haití, Liberia, Guatemala, Surinam y Angola (pongo solo, los diez primeros). Salvo de Haití y de la franja de Gaza –ambos, por motivos obvios-, ¿alguien vio en los noticieros de los últimos meses, referencias de estos países?. Al menos, las sensibles televisiones españolas, podrían hacer, un Callejeros Viajeros en Chad o Españoles, en Zambia.

Pero, de lo que estoy más harta, es de cómo los medios de comunicación, juegan con nuestra sensibilidad. Frases, en todos los programas –hasta en los deportivos-, tipo: “pobrecitos” o “con lo que están pasado”. ¡A ver si se enteran, de que lo que están pasando, aún sin catástrofes, es desde que el mundo es mundo y no, desde el martes pasado!.

Y claro, todo el santo día, escuchando la matraca, a los ciudadanos, nos entra el lícito ataque de sensibilidad, que se nos pasa, por supuesto, después de haber visto el telediario y de acudir al banco, para dejar un pequeño donativo, del que el banquero –también por supuesto-, se llevará su tajadita, en forma de comisión. Porque los banqueros, no pierden nunca.

Que a los ciudadanos, nos entren esos repentinos ataques de sensiblería –más que de sensibilidad-, no deja de ser normal, porque somos seres humanos, con sangre en las venas. Pero que los gobiernos, se rasguen ahora las vestiduras, ¡eso ya, clama al cielo!. ¡Si es que ellos, eran plenamente conocedores, de la calamitosa situación de Haití, mucho antes, de la maldita catástrofe!. Eso sí, ahora toca perdernos en discusiones, de por qué nos han pillado despistados y hemos dejado salir, más a los marines norteamericanos, en las fotos de los periódicos. ¡¡Burócratas insensibles y miserables!!.

Pero el culmen de mi hartazgo, llegó cuando en el día de ayer, leí una noticia, con este titular: “Un crucero de lujo, desembarca en Haití, cerca de la catástrofe”. ¡Vaya!, partiendo, de que la agencia organizadora, no es experta en guardar las formas, ni tiene el don de la oportunidad (podían haber desembarcado, en República Dominicana), el resto de la idea, que se nos pretende transmitir en la noticia, me parece demagogia, pura y ofensiva. ¡Vamos a ver!: Yo no voy a dejar de viajar, a todo el África subsahariana, porque se están muriendo de hambre; a no ir de vacaciones, porque los chadianos, no se las puedan permitir o a no comer, porque en Ruanda, no dispongan de media, ni de un dólar al día, para todos sus gastos. Los problemas del mundo, no los hemos causado los ciudadanos –viajeros o no-, ni tampoco, somos los responsables de resolverlos.

Señores periodistas: Déjennos en paz a los viajeros –sean de lujo o no-. Porque nosotros, vamos a los sitios y tratamos de conocerlos, integrándonos entre sus habitantes y de comprenderlos. Poco más podemos hacer (salvo excepciones). Ustedes van, sacan la foto o el reportaje, montan el espectáculo circense, se vuelven a casa y se olvidan.

Prometo, que en este blog, se seguirá hablando de Haití, cuando ya nadie hable de Haití.

martes, 12 de enero de 2010

El lobby de Lonely Planet y la decadencia de Geoplaneta

Andaba yo relajada, despreocupada y más feliz que una lombriz, viendo opciones e itinerarios, para nuestra vuelta al mundo, del año que viene; cuando la recepción de un correo electrónico, de una muy buena amiga virtual, me sobresaltó. Me felicitaba el año y además de otras cosas, me hablaba, de hasta donde había llegado el foro de Lonely Planet, sobre todo, en un hilo dedicado a los administradores de viajes.

Dado que, hace ya muchísimo tiempo, que no piso por los foros de viaje, pensé en no hacer más caso al asunto, pero a las pocas horas, me ganó la curiosidad y quedé horrorizada. ¿Cómo es posible, que la prestigiosa editorial, ponga su imagen institucional en juego, de esta forma, con lo que allí se publica?. ¿Saben realmente, en la sede central de Australia, lo qué esta haciendo aquí con su marca, el grupo Geoplaneta?. No hay desperdicio: Insultos, amenazas descalificaciones de todo tipo, puñaladas, navajazos y muchos viajeros desairados –a veces, porque no decirlo, también maleducados-, despotricando contra la moderación, de un foro de la competencia: El de Los Viajeros.

Por mero azar o porque cuando más lo visité, yo ya estaba hasta de los foros, casi nunca he participado, en este espacio viajero. Siempre lo he dicho -incluso a alguno de sus moderadores-, que es un foro que estéticamente, no resulta agradable y que la densidad –por agrupación-, de muchos hilos, hace la búsqueda de información, algo compleja. Pero, sin ninguna duda, ese foro es de largo, en cuanto a contenidos, el mejor de la red en español.

Desconozco si los moderadores de Los Viajeros, hacen cacicadas, expulsan a la gente por qué sí o llevan a cabo, no sé cuantas tropelías más. Pero conociendo algunos EGOS, de miembros que iniciaron o alimentan ese hilo, de Lonely -por ejemplo, el de quien ha visitado más de cien países, hecho que se debió producir en la prehistoria, porque escribe generalidades, con pretensiones literarias incluso, de oídas y leídas-, tengo que poner esos comentarios, al menos, en cuarentena.

Pero lo que me parece más sangrante de todo, es que lo que l@s de los EGOS, critican a los moderadores de Los Viajeros, es lo mismo que ellos hacen o pretenden hacer, en el foro de Lonely, pero agravado y sin leyes. No expulsan a nadie, porque afortunadamente, no tienen autorización para ello. Sin embargo, se han convertido en un lobby de presión y dirección en la sombra –a veces de amenaza-, que decide quien es buen o mal viajero, quien cuenta cosas interesantes o no, quien les gusta y quien no, que es publicidad y cual no, que debe cambiar y que no… Y sobre todo, que usuarios son molestos para sus objetivos, vanidades e intereses y cuales no. No expulsan, después de una exposición de juicios razonados –justos o injustos, pero razonados-, como en otros foros. Lo hacen mediante la intimidación –más o menos sutil-, para que sea al propio usuario, al que no le apetezca, quedarse en un lugar tan hostil. Son navajeros barriobajeros, disfrazados, de supuestos viajeros.

La última ocurrencia –por no llamarla de otro modo, que pudiera resultar ofensivo-, que le ha venido a la mente –al menos es ella, quien publicita la iniciativa-, a una destacada miembro de ese lobby, es solicitar a Geoplaneta, que cree un premio, al mejor post del foro o del año o… ¡de yo que sé!. Naturalmente y a continuación, señala el de una destacada amiga suya, no solo como mejor del año, sino como el más grandioso, de la historia del foro. Debe ser, que como no tiene más ocupaciones, se ha leído los 172.525 mensajes, que a fecha de hoy, contiene el espacio de debates de Lonely. ¡Qué mérito y heroica dedicación!. No solo se ha empollado a conciencia, los publicados desde cuando llegó ella –momento, en el que algunos ya llevaban/llevábamos, más de quinientos mensajes-, sino todos los antiguos. ¿Se habrá chapado igualmente entero, el antiguo foro naranja?. ¡Capaz es y actitudes tiene! Y toda esta película, montada bajo el pretexto, de que lo han decidido un puñado de usuarios –de los 26.278, que hay actualmente, registrados en ese foro- en una quedada. ¿De verdad, que en una quedada, se dedica el tiempo a esas cosas?. ¿Era una quedada de viajeros o de burócratas?.

Me comentaba mi amiga: “Estoy cansada de lso foros. Me voy a crear mi pequeño espacio, más para almacenar y para unos pocos usuarios, que para hacer un blog masivo”. Le respondí, que había seguido el mismo camino que yo elegí, hace tres años y medio. No es una forma de aislamiento, sino de defensa, ante muchas de las actitudes, referidas en esta reflexión. De ahí, que Jorge Sánchez, me haya calificado acertadamente, como viajera impenetrable.

Pero es que ahora que se habla tanto, sobre regular la red, sería mucho más tranquilizador, poner a disposición de un juez en cuatro días, a todos los que amparándose en el anonimato, tratan de destrozar psicológicamente a otra gente en la red. Estos, si deberían ir a la cárcel y no los de las descargas.

Al fin, creo que si alguien se tomara la molestia, de informar a la matriz en Australia, de lo que hace Geoplaneta, para España e Hispanoamérica, a través del foro de viajes, recibiría agradecimiento eterno y guías gratis, para toda la vida.

En fin, voy a seguir charlando con mi amiga, que resulta, mucho más gratificante. Mirad, me acaba de escribir esto:

“Yo esto lo vivo como un hobby y no necesito recurrir a exhibiciones en una web, sea de viajes o de cría de caracoles, para reforzar mi ego y sentirme "alguien". Pero me he dado cuenta, de que hay gente para la cual el recibir halagos, sentirse admirado, desplegar un coleccionable de "amigos" virtuales o exhibir un contador de entradas, es vital para su autoestima. Les hace sentirse "alguien" y olvidar seguramente otras mediocridades de su vida. Son esos, los que tienen mayor intolerancia a otros informantes, porque los perciben como competidores o rivales y no los toleran. Quieren todo el pastel para ellos. Parece una sandez, pero hay gente que es así y se toma muy a pecho las rivalidades. Sin llegar a los extremos de nuestro… (se ha omitido el nombre), he visto a veces unas peleas en el foro, por temas "me quitas protagonismo"..

Yo creo, que canta bastante, quien escribe por ayudar o compartir y quien escribe solo por exhibirse. Los últimos se limitan a poner un par de fotos, para demostrar que "yo estuve aquí", con cuatro generalidades sacadas de cualquier sitio y abrir el libro de firmas, para que le den coba. El pegarse la currada de recopilar todos los datos de tu viaje, aportar direcciones útiles, buscar enlaces, aportar a lo mejor una visión personal o critica (arriesgándote a recibir ataques, si te metes con algún "tótem"), seleccionar tus fotos, hacer el montaje en espacios gratuitos, sin medios técnicos a tu alcance, sin animo de lucro (que también hay blogs, que trapichean de forma encubierta como intermediarios en reservas con empresas hoteleras o de servicios … Todo eso, no lo hace cualquiera por amor al arte”.

Creedme si os digo, que mi entrañable amiga, habla con conocimiento de causa y con muchas experiencias sobre sus espaldas.

domingo, 3 de enero de 2010

Me he vuelto aséptica y ya no sufro (ni aún siendo pasajera aérea)

Voy a tratar de hacer, la reflexión más aséptica de mi vida. Y es que son tantos y tan claros, los argumentos que tengo, que apasionándome, me enfadaría lo suficiente, para perder parte de mi sensatez. Así, que prefiero no descentrarme.

Me refiero al asunto, de los controles –periódicamente trasformados en paranoias o en psicosis colectivas-, en las terminales aeronáuticas o aeropuertos. Como ya parto, de que quienes hacen las leyes, las crean, para su exclusivo beneficio y libre interpretación y albedrío, pues por aquí, no tengo intención, ni de enfadarme, ni de hacer –siquiera- crítica. ¿Conformismo, realismo o sumisión?. Tal vez, de todo un poco, porque es lo que hay y listo.

Así, que las únicas armas que nos quedan, son las de –tranquilamente-, esgrimir la aplastante realidad –que otros llamarían lógica-, bien explicada. No vaya a ser, que además de delincuentes –por tratar de boicotear, a toda la aviación de la humanidad-, seamos deslenguados, insolentes con quienes nos gobiernas o en el peor de los casos, incluso, pudiéramos caer en el flagrante delito o hasta, en desacato.

A ver, como consigo explicarme: Si tienen que hacerme un juicio sumarísimo, cada vez que llego a un aeropuerto, que lo hagan, pero al menos, con un poquito de respeto. Que no me tiren la bandeja, donde debo dejar los objetos, a la cara, con displicencia. Que no me digan con arrogancia, lo que tengo que hacer y lo que no. Que se esperen a ver, si he dejado de hacer no sé cuál cosa y que aún en este caso, me lo digan con educación. Y sobre todo, que antes de molestarme verbalmente –cosa que ocurre, en casi todos los aeropuertos de Europa-, se preocupen de comprobar, si doy algún indicio, de sospechoso de algo.

En este sentido y dados los supuestos palos, que se le dan a Estados Unidos, en este asunto –muchos de ellos, probablemente merecidos-, debo decir, que a pesar de la incómoda obligación de descalzarme –que no ocurre en Europa-, me he sentido mucho mejor tratada, en los aeropuertos de este país, que en lso del viejo continente. Más que por política o criterios gubernamentales, me da la sensación –y a mi este elemento, me parece importante-, por la cualificación y profesionalidad, de los empleados, que atienden en lso aeropuertos, que es bastante elevada al otro lado del atlántico y muy floja, en Europa. Sobre todo, en España, Reino Unido e Italia.

Comentado ya, el tema más importante, que es el del respeto, a continuación y sin acaloramiento, voy a tratar de reflexionar –que es a lo único que puedo aspirar, porque otra cosa, no voy a conseguir-, sobre los mandatos aéreos de nuestros gobiernos. Y lo voy a hacer, en forma de afirmaciones, preguntas, deliberaciones o ironías.

1.- ¿Por qué Al-Qaeda, está tan interesada en poner bombas en los aviones y no en las estaciones de trenes, de autobuses, en el metro o en unos grandes almacenes?. O dicho de otra forma: ¿Por qué no nos tenemos que descalzar y enseñar todas nuestras pertenencias, al subir a un tren, un autobús o al ir a comprar al Carrefour?. ¿Vale más la vida, de un pasajero aéreo, que la de un simple ciudadano, en sus quehaceres habituales?.

2.- ¿Nos dan seguridad o sensación de seguridad?. O, ¿tal vez, ni lo uno ni lo otro?.. Respondo, con algunos hechos, que me vienen a lamemoria: Yo en los mismísimos Estados Unidos, he pasado controles aéreos, con cosas en los bolsillos, en bolsos interiores y en los calcetines –todas legales, por cierto- y no en una sola ocasión, sino en varias. Por otra parte, oí el otro día, a una persona, experta en seguridad, que a partir de unas cuatro horas, un operario que se encuentre ante un escáner, lo único que ve, son manchas de colores. Y creéis, ¿qué todos los equipajes que entran en la bodega de un avión, son controlados rigurosamente?. Por creer…

3.- Va a resultar, que ahora, según las paranoias del momento –de las que ya, no tenemos culpa a quien echar, porque no está Bush-, en muchas compañías están prohibiendo ir al baño, durante la última hora de vuelo. O tener cosas encima de ti o taparte con la manta. ¿Acaso está investigado, que los malignos terroristas, solo atacan, en los últimos sesenta minutos del vuelo?. Por cierto: Otro día me gustaría hablar, de los diversos protocolos de la aviación. He omitido la palabra estúpidos, porque si no, no sería una reflexión aséptica, como al principio, prometí.

4.- Asunto de los líquidos, que le habrá pasado, a más de un@. Cuando el año pasado, volvimos de nuestro periplo por América y como nos sobraban pesos mexicanos, compramos en el aeropuerto, una botella de ron, que entró lícitamente en el avión, pero que ya no lo hizo, en nuestro cambio de vuelo, en Frankfurt, por mucho que le explicamos, al empleado de turno, que provenía de la tienda libre de impuestos de Cancún, que estábamos en tránsito y que la bolsa estaba sellada.

5.- Escáneres, que te desnudan. Dejando al margen, el tema de la legalidad –¡Dios mío, los jueces aún me dan más miedo y desconfianza, que los políticos!- o moralidad, que darían para muchas líneas, se puede pensar ¿qué alguien que quiera ocultar algo en su cuerpo, no va a saber bien, donde hacerlo y más, si en la pantalla –como dicen van a hacer-, los genitales parecen borrosos o el proceso, es controlado por un ordenador?. ¿Y por qué, no nos desnudan electrónicamente, al entrar en el Corte Inglés?

Aún así, seguiré aséptica, porque me gusta viajar y no me queda otra, que visitar, muy a menudo, aeropuertos varios. Pero, cuando me vengan a pedir el voto: Que se descalcen, se quiten el cinto, pongan sus cosas en una cesta, pasen por el arco de seguridad de mi cocina…